No es un secreto que la sexualidad femenina sigue siendo un tabú, sobre todo si se trata de sexo o el orgasmo femenino.

En México, por ejemplo, son pocas las mujeres que se han dado la oportunidad de experimentar placer o de descubrir las sensaciones que les pueden traer las partes más íntimas de su cuerpo.

Datos del Instituto Mexicano de Sexología (Inmesex) revelan que solo el 43 por ciento de las mexicanas ha experimentado un orgasmo y el 54.4 por ciento, nunca se ha masturbado o acariciado los órganos sexuales hasta llegar al clímax.

Hoy en el Día Internacional del Orgasmo Femenino, platicamos con algunas mujeres de diferentes edades para saber su experiencia con el autoplacer y si realmente han experimentado un orgasmo a lo largo de su vida sexual.

A petición suya, todos los nombres de las mujeres han sido cambiados para mantener su identidad en anonimato.

LA MASTURBACIÓN, SU SALVACIÓN

Sandra Ramírez tiene 26 años y comenta que en un principio le costó mucho tener un orgasmo, hasta que le dio una oportunidad a la masturbación, pues asegura que le ayudó a saber lo que a ella le gustaba.

Platica que ahora su pareja actual la ha apoyado en experimentar nuevas sensaciones y así poder lograr el tan ansiado clímax. Pero antes no era así, ya que ha tenido parejas que no se han preocupado por su placer.

“Siento que varios hombres son como de me preocupa tu placer, pero por su ego no le ponen mucha atención a lo que sientes y seguir el caminito solo al final”, comenta Sandra.

Cosa muy distinta ha vivido con el autoplacer pues, en ocasiones, hasta ha recurrido a él para quitarse el estrés. Ella señala que, incluso, ha tenido más orgasmos sola y en compañía de otra mujer, que con sus parejas hombres.

Sobre si ha fingido un orgasmo, Sandra revela que lo ha hecho por compromiso.

“Me sentía comprometida en una relación donde si no terminaba él se sentía frustrado y en ocasiones molesto, así que era más fácil (fingir)”, señaló.

10 AÑOS DE MATRIMONIO SIN NINGÚN ORGASMO

Carmen Molina tiene 55 años y platica que en los diez años que duró casada con su exmarido, jamás experimentó un orgasmo.

A decir de ella, nunca supo el motivo por el cual no logró llegar al clímax mientras mantenía relaciones sexuales con su esposo, pero recuerda que esas veces fueron tormentosas.

“Él llegaba de trabajar y me pedía tener relaciones, yo accedía pero en mi mente solo pedía que terminara rápido”, comentó.

Para Carmen, tener sexo no era una prioridad, ya que ella estaba más enfocada en las labores de su casa y en cuidar de sus hijos.

Ella asegura que ni siquiera la masturbación le llama la atención.

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ABURRIDA PERO PLACENTERA

Aburrida, así es como Michelle Bonilla, de 28 años, califica su vida sexual y es que asegura que jamás se ha atrevido a utilizar juguetes sexuales ni a masturbarse.

Sin embargo, expresa que sí ha experimentado orgasmos y los ha tenido acompañada, a través del coito o con una “ayudadita”, como ella menciona.

Aunque dice estar “virgen de masturbación”, señala que su vida sexual ha sido placentera, aunque algunas veces ha tenido que fingir sus orgasmos.

“Si he fingido, para no hacer sentir mal a la otra persona, creo que le echaba ganitas y al final decidí fingir”, explicó.

HE TENIDO MÁS ORGASMOS SOLA

Ana Soto tiene 28 años y cuenta que sí ha experimentado orgasmos, pero que la mayoría de ellos los ha tenido sola.

Ella explica que los ha conseguido a través de la estimulación del clítoris con sus dedos y en otras ocasiones con ayuda de su pareja, aunque admite que sola, ha tenido muy buenos.

“Siempre he querido comprarme algún juguete pero en mi relación de pareja esto es un tabú aún”, explicó.

Al igual que Michelle y Sandra, Ana confesó que también ha llegado a fingir un orgasmo.

“He fingido orgasmos, ¿quién no ha fingido uno? tal vez lo he hecho para complacer a mi pareja”, dijo al explicar que era claro que lo tenía que hacer si su pareja no se preocupaba por su placer.

Aún así, señaló que ha tenido parejas que la han hecho llegar al máximo pues antes de que ellos llegaran al clímax, a ella la elevaban hasta las estrellas.

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