Conocido por su talento, su pasión, su irreverencia; por estar en contra del poder, de la monarquía, del consumo de carne animal; por sus comentarios extremistas sobre los inmigrantes, las mujeres y todo lo diferente a él, Sir Morrissey llega a los 59 años de edad con grandes éxitos y con controversias que lo persiguen de mucho tiempo atrás.

Marcado por los intereses de su infancia, “Moz”, como lo llaman algunos amigos, comenzó a desarrollar su oído por la música a temprana edad, sus influencias: Mott The Hoople, Ramones, Buffy Sainte-Marie (Nancy Sinatra) y New York Dolls, de la que por cierto, fue fundador de su club de fans en Inglaterra.

En la parte literaria, el cantante británico fue admirador de las obras del dramaturgo, novelista y poeta Óscar Wilde, además de John Keats y Goethe.

En 1980, Steven Patrick Morrissey conoció al guitarrista Johnny Marr, quien lo invitó a colaborar con él. Tiempo después, cuando incluyeron al bajista Andy Rourke y al baterista Mike Joyce se formó The Smiths, un grupo musical con influencias de rock and roll clásico, country y punk.


Motivo de admiración es que la agrupación británica, liderada por “Moz”, creó un movimiento llamado “britpop”, un género que en 1990 dio origen a bandas como Oasis, Blur, Pulp y Suede, entre otras más

Su encanto por el cine clásico de Hollywood lo llevaron a homenajear en las portadas de los The Smiths a Alain Delon y Andy Warhol, e inspirarse en filmes como El coleccionista, de William Wyler, o series como Coronation Street.

Por otra parte, su trayectoria en solitario siempre brillará por “How Soon Is Now”, “What Difference Does It Make?”, “I Know It’s Over”, “Everyday Is Like Sunday”, “The First of the Gang to Die”, entre otras canciones, además de sumar un volumen de memorias que demuestran que su estilo como escritor era de otros tiempos.

Conocido por su sinceridad brutal, el cantante se ha definido como un personaje controversial que responde a cada una de las preguntas que la prensa le hace, creando frases que han logrado traspasar ciertas barreras de la tolerancia y el respeto hacia los demás.

Algunas de ellas son: “Me perdí dentro de la música a una edad muy temprana, y ahí he permanecido”, “No veo ninguna diferencia entre comer carne y la pedofilia”, “Odiamos a William y Kate”, “Intenté vivir en el mundo real en vez de en mi cascarón, pero me aburrí antes de empezar” y “Siempre he pensado que mis genitales son el resultado de una broma grosera”.

Sin embargo, sus críticas no lo han llevado a ningún lado, pues dentro de su reprobación contra la opresión y el poder, Morrissey tampoco se ha caracterizado por hacer mucho, a lo largo de su vida, para cambiar las estructuras que tanto le fastidian la existencia.