La mucosidad o mocos que produce el sistema respiratorio funciona como barrera de protección para expulsar los microorganismos que provocan enfermedades respiratorias.

“La mucosidad tiene una mala reputación, la gente piensa que es algo que se debe expectorar y sacar, o que es algo malo. Sin embargo, en realidad es el nexo entre usted y el mundo exterior”, explicó Richard Boucher, experto en pulmones de la Universidad de Carolina del Norte.

Los mocos son una “red pegajosa”, formada por un 96 por ciento de agua y el resto de proteínas, que atrapa agentes infecciosos, como virus, bacterias y partículas para evitar que ataquen al cuerpo.

Una vez en la nariz, el moco las rodea junto con parte de los cilios, pelos que recubren el interior de la nariz. Ellos ayudan a mover las partículas atrapadas hacia el frente de la nariz o la parte posterior de la garganta para luego expulsarlas.

Los colores de los mocos

El tono de los mocos no refleja qué tipo de organismo está atacando al cuerpo

  • Transparentes: Aparecen al principio de los resfriados. Contienen muchos virus, por lo que son altamente contagiosos.
  • Blancos y amarillentos: Se forman de dos a tres días después de que inició la infección.
  • Verdes: Normalmente se presentan al final de una infección, lo que significa que existe una mayor concentración de glóbulos blancos. Son menos contagiosos que los transparentes.
  • Marrones o negruzcos: Resultan de respirar un aire contaminado con polvo o por fumar mucho.
  • Rosas o rojos: Significa que contienen sangre, ya que, tal vez, pudo haberse roto un capilar después de haberse sonado muy fuerte la nariz.

Más allá del color

Sin importar el tono de la mucosidad, acude al médico si:

  • Tienes dificultades para respirar
  • Sientes deshidratación
  • Presentas respiración agitada
  • Tienes fiebre por más de 4 días
  • Empeoramiento de afecciones crónicas
  • Los síntomas duran más de 10 días

También puedes leer: Soufflé de queso, un platillo de Invierno