Ahora que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) aprobó el uso de emrgencia de vacunas contra el COVID-19 de distintas farmacéuticas como Pfizer, Cansino y Sinovac y han comenzado a distribuirse, existe cierta resistencia de la población mexicana a vacunarse por el temor a que sea contraproducente.

Por ello, la doctora Lisa Maragakis, directora principal de Prevención de Infecciones, y el doctor Gabor Kelen, director de la Oficina de Preparación y Respuesta ante Situaciones Críticas de Johns Hopkins, analizan y explican algunos de los mitos y los aclaran.

MITO: Si ya tuve COVID-19, no necesito vacunarme

REALIDAD: Las personas que se enfermaron de COVID-19 aún pueden beneficiarse de recibir la vacuna, ya que es posible volver a contagiarse de esta enfermedad

DATO: Actualmente, no hay suficiente información disponible que permita decir si efectivamente, o por cuánto tiempo, las personas estarán protegidas de contraer el COVID-19 después de haber tenido la enfermedad (inmunidad natural).

MITO: Los investigadores aceleraron el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19, entonces su eficacia y seguridad no son confiables

REALIDAD: Los estudios determinaron que las vacunas tienen una eficacia alta y no notificaron ningún efecto secundario grave ni potencialmente mortal.

DATO: Los fabricantes de las vacunas no se saltaron ningún paso de las pruebas, pero realizaron algunos de los pasos superponiendo las fases a fin de reunir los datos con mayor rapidez. Además, los proyectos de vacunas tuvieron muchos recursos a disposición, puesto que los gobiernos invirtieron en la investigación o pagaron las vacunas por adelantado.

MITO: Ahora que existe vacuna contra el COVID-19, se pueden fabricar contra el resfriado, el VIH y otras enfermedades

REALIDAD: Los miles de virus que causan una variedad de enfermedades son muy diferentes. Muchos de ellos cambian (mutan) de un año a otro, lo cual hace difícil desarrollar una vacuna que sea eficaz por un período de tiempo prolongado.

DATO: Desarrollar vacunas para algunos virus que causan enfermedades es un trabajo muy duro. Por ejemplo, el virus que causa el VIH puede esconderse y hacerse imposible de detectar por el sistema inmunitario humano

MITO: Recibir la vacuna puede hacerte contraer el COVID-19

REALIDAD: La vacuna no puede y no hará que usted contraiga la enfermedad. La proteína que ayuda a su sistema inmunitario a reconocer y luchar contra el virus no ocasiona ningún tipo de infección.

DATO: La vacuna contra el COVID-19 no contiene el virus SARS-CoV-2

MITO: Los efectos secundarios son peligrosos

REALIDAD: La vacuna contra el COVID-19 puede tener efectos secundarios, pero la gran mayoría de ellos son de muy corto plazo, no son graves ni peligrosos. Algunas personas sienten dolor en el lugar de la inyección, dolores en el cuerpo, de cabeza o fiebre que duran por un día o dos, signos de que la vacuna está funcionando.

DATO: Si se tienen alergias es importante que la persona hable con su médico, quien puede evaluar su riesgo y proporcionarle más información

MITO:La vacuna contra el COVID-19 puede incidir en la fertilidad de las mujeres

REALIDAD: La vacuna contra el COVID-19 no afectará la fertilidad, ya que lo que hace es darle instrucciones al cuerpo para producir copias de la proteína Spike (espícula) que está presente en la superficie del coronavirus. Esto “enseña” al sistema inmunitario del cuerpo a luchar contra el virus.

DATO: Un informe falso señalaba que recibir la vacuna contra el COVID-19 ocasionaría que el cuerpo de la mujer luchara contra la proteína Spike y afectaría su fertilidad.

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