México: realidad, crueldad y pesimismo

El escritor y periodista jalisciense, Antonio Ortuño, presentó  en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara “La  fila india”, su cuarta novela. En esta entrega, Ortuño aborda de manera abrupta y sin compasión el tortuoso, a veces fatal, viaje que tienen los migrantes sudamericanos cuando deciden  subirse a “La  bestia”, para buscar el bienestar y la bonanza, espejismos que con los años hemos creído reales. 

Víctor Fernández Víctor Fernández Publicado el
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El escritor y periodista jalisciense, Antonio Ortuño, presentó  en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara “La  fila india”, su cuarta novela. En esta entrega, Ortuño aborda de manera abrupta y sin compasión el tortuoso, a veces fatal, viaje que tienen los migrantes sudamericanos cuando deciden  subirse a “La  bestia”, para buscar el bienestar y la bonanza, espejismos que con los años hemos creído reales. 

Esta novela, que representa el proyecto más ambicioso del escritor, es narrada por La Negra, una joven funcionaria que se muda junto con su hija de siete años, a una lejana ciudad con la encomienda de repatriar a los sobrevivientes de una masacre de centroamericanos.  Durante sus investigaciones La Negra encuentra una aliada en Jane, una migrante que sobrevivió a la matanza y que busca de una manera casi obsesiva la venganza. 

A lo largo del libro, tanto el lector como la misma protagonista se preguntan la razón por la que a nadie parecen importarle los sucesos macabros ocurridos en aquel lejano pueblo, Santa Rita; como la Santa Teresa de Roberto Bolaño o la Santa Rosa de la Sal de Mario Muñoz. ¿Por qué aquel perverso silencio de los justos?

En entrevista para Reporte Indigo, Antonio Ortuño habló de las experiencias, alegrías y las tribulaciones que tuvo para escribir “La fila india”.

“La fila India, aborda como tema central las penalidades que asaltan a los inmigrantes centroamericanos en su paso por México. Pero también, y me parece que es más la esencia, la manera en la que la sociedad mexicana, esos rostros y esos nombres que somos y que (también) son los personajes del libro, colisionan con su propia incapacidad para entender y para tratar con esos migrantes. Creo que tan trágica la historia de los centroamericanos que insisto,  sufren unas atrocidades que deberían discutirse más, que deberían  conocerse más y que deberían combatirse… Finalmente los inmigrantes centroamericanos , no son tan distintos de los migrantes mexicanos que también se cruzan a los estados unidos… esas son las ideas generales, el marco dentro del cual se construye esa historia”, explicó.

La Negra surgió a raíz de la incapacidad del autor en pensar que un personaje masculino pudiera llegar a sentir la empatía suficiente como para tomar acción en una causa tan delicada y peligrosa como lo es defender a un migrante.

“Los mexicanos somos unos cabrones, y me refiero a los mexicanos como varones, y se me hacía muy difícil o me resultaba poco verosímil… un hombre no podría tener el grado de complicidad que por ejemplo tiene La Negra, que es la narradora del libro, con Jane, la migrante, la superviviente que busca venganza como una suerte terminator, obsesiva no sabría resolver cosas como por ejemplo la tensión sexual, la posibilidad de que un hombre y una mujer sean amigos, vamos serían como distractores…Era un reto y se podría decir, una necesidad de no ser ese escritor mexicano de mediana edad que todos los lunes escribe la misma columna y todos los años la misma novela”, señaló el autor.

Esta novela también deja como manifiesto la reinvención como parte de lo que trae e la mesa el escritor tapatío, con tres novelas que han versado desde una especie de vaticino de la distopía de la derecha en el poder, hasta la violencia sistemática que se ejerce en la vida laboral del mundo moderno y llegando al intricado y retorcido medio artístico. 

El paso que dio Ortuño reclutando a La Negra como la voz narradora es sin duda romperlo todo y quemar las naves. Con tres novelas donde los narradores eran jóvenes rabiosos, ambiciosos y petulantes, una mujer que represente lo diametralmente opuesto es definitivamente un cambio.

“Mi banda de (punk) rock favorito es The Clash y cada disco nuevo que sacaba The Clash sonaba completamente distinto al anterior,  puede sonar reduccionista pero eso para mi es un ideal estético. También,  dejar de conservar ciertos sellos”, comentó.

Ortuño dijo que para poder hacer que su protagonista sonara convincente tuvo que empaparse de voces femeninas en la literatura.

Entre leer narrativa de  autoras  a las cuales nunca había tenido acercamiento y las más de 100 novelas que calificó durante los dos años que participó como jurado en el Premio Sor Juana Inés de la Cruz; aunado con el diplomado que tomó de lenguaje equitativo, pudo darle vida a la voz que nos lleva por los horrores del migrante al pasar por éste México hostil.

Realidad y sarcasmo

Dentro del universo de Ortuño, el sarcasmo, la ironía y la violencia representan una especie de leitmotiv tanto en su prosa como en sus historias. Sin embargo, esta novela se convirtió en un reto, pues el tema exigía un tipo de violencia más directa, más cruel. 

Todos los sucesos están vistos desde la óptica de un personaje que, en sus palabras, “no es ningún ángel vengador ni mucho menos”, una burócrata que tuvo la mala suerte sentir el dolor del migrante en un pueblo donde se les ve y extermina como plaga; un tipo de violencia muy real y demasiado cercana a casa. 

En cuanto a la situación actual del migrante, el Ortuño periodista comentó:

“Yo soy muy pesimista, extraordinariamente pesimista porque México da todas las cartas, te da una mano perfecta para ser pesimista… Todos los datos son malos, no veo que (nada) esté cambiando, claro hay siempre la aldea de irreductibles galos que resiste por siempre al invasor, y hay un padre Solalinde y hay una ONG FM4 y están las patronas y, si los juntas a todos no llenan un auditorio. Claro, hay una capa de gente como más informada  consecuente, que trata de ser más congruente; pero yo creo que parte de este problema es que hay muchísima gente en México  que sin necesidad de ser mala o malvada, me parece absurdo que seamos un país de miserables, no lo somos,  a veces no lo somos… hay gente que ni sabe se lo que le estás hablando, que ve a los centroamericanos en los semáforos y piensa que son pobres, o ve que son centroamericanos y nomás les sube el vidrio…  Hay una indiferencia y un desconocimiento total”.

“La fila india” es el trabajo más violento y, hasta donde el autor admita, más comprometido dentro de su bibliografía. Uno de los escritores laureados dentro de la lista de los 115 mejores autores jóvenes de habla hispana en la revista Granta. Un hombre al que le vale un pepino los tuits de ciertos actores/activistas que recomiendan  su novela. 

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