Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) indicaron que el punto en el que México llegaría a cero contagios por el virus del SARS-CoV-2 se alcanzará en la primera semana de octubre de 2022.

Los doctores Roberto Gutiérrez Rodríguez, jefe del Departamento de Economía, y Marco Antonio Pérez Méndez, investigador en la unidad de Iztapalapa, señalaron que de los tres millones 278 mil 208 enfermos de COVID-19 que habrá hasta principios de agosto de 2022, cuando se prevé lleguen los contagios a su límite superior, el número de fallecidos será de 222 mil 918, por lo que “aún faltarían 73 mil 834 más, respecto del dato del 23 de enero de 2021.


Dijeron que una vez asimilada la nueva ola de infecciones y el retraso en la aplicación de las vacunas desde enero de 2021, se llevó a cabo el ejercicio estadístico, que incluye los datos desde el día cero o primer caso –hecho público el 28 de febrero de 2020– hasta el pasado 23 de enero.

En el más reciente reporte del Modelo Evolutivo COVID19-UAMI, que publica periódicamente el Departamento de Economía de la Unidad Iztapalapa de la UAM, los especialistas consideraron que el ritmo de expansión futura se ajustará a la trayectoria de una curva Gompertz y, sobre esa base, “el punto máximo, en que por fin se llegaría a cero contagios adicionales, sería en la primera semana de octubre de 2022”, con un acumulado de tres millones 278 mil 208 personas.

El nivel de inflexión, esto es, cuando se registre la tasa máxima de crecimiento de los enfermos, previo al inicio del descenso –que en los modelos originales se había considerado entre fines de abril y principios de mayo de 2020 por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Secretaría de Salud, entre otras, y se fue posponiendo, hasta que se decidió no hacer más previsiones– “se extiende hasta alrededor del día 400: a principios de abril de 2021, de acuerdo con nuestros resultados”, dijeron.


Si bien las gráficas de expansión que presenta cada noche la Secretaría de Salud muestran el inicio de un descenso, “algo que hemos aprendido de este fenómeno es que los cambios de tendencia locales con frecuencia se confunden con cambios definitivos”, señalan los especialistas.

Respecto del número de fallecimientos aclaran que dada la calidad de la información, objeto de múltiples rectificaciones por diversos investigadores, desde Raúl Rojas, de la Universidad Libre de Berlín, que les aplica un factor de expansión de 2.5, hasta el Instituto de Estadística y Geografía (INEGI), que lo baja a 1.56, no es posible operar el modelo Gompertz con las cifras oficiales.

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Ante ello, los especialistas sugieren trabajar con algo que es de sobra conocido: la tasa de letalidad, es decir, el coeficiente acumulado fallecimientos/contagios que en general ha tendido a bajar rápido en el resto de países, “pero lo ha hecho a un ritmo pasmosamente lento en el nuestro”, al pasar de 11 por ciento el 30 de abril de 2020, a 8.5 por ciento en la actualidad, “con mucho el más alto del mundo”.

Manifestaron que con ese descenso, que en nueve meses ha sido de 0.278 puntos porcentuales por mes, pero que se ha ido moderando con el tiempo, podría reducirse un tercio más para febrero 2021 – octubre 2022, la tasa de letalidad acumulada se situaría en alrededor de 6.8 por ciento.