En el 2030, se estima que México será el tercer país más afectado del planeta, por debajo de China e India
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Nuestro país es endeble al cambio climático, que es uno de los factores primordiales a los que se les atribuyen los fenómenos y desastres naturales –como huracanes– que han golpeado el territorio en los últimos años.

Según Greenpeace, entre los factores que agudizan la vulnerabilidad de México está la deforestación. Otros factores son la actividad humana y la industria. 

De hecho, evidencia científica demuestra que conforme pasan los años, la probabilidad de que se lleven a cabo eventos de este tipo va en aumento e inclusive indica se darán con mayor fuerza.

A su vez, Greenpeace señala como factores a la pérdida de manglares, la contaminación petrolera, sequía y agricultura.

De acuerdo a una publicación en El Economista de septiembre del 2013, Juan José Guerra Abud, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), dijo que México es un país “particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, pues cuenta con 11 mil 200 kilómetros de litoral, su geografía es relativamente angosta, se encuentra en medio de ambos océanos y el Trópico de Cáncer atraviesa al país; características que al tiempo que dotan de luz y biodiversidad a la nación, lo hacen sensible a eventos climáticos como ciclones”. 

Y Mario Molina, Premio Nobel de Química, aseguró a la publicación mencionada que “no podemos decir que este evento que ocurrió en Guerrero fue causado por el cambio climático, son eventos que probablemente hubieran ocurrido de manera natural, lo que hace el cambio climático es exacerbarlos, es decir, hace que la lluvia sea más intensa”, en referencia a los huracanes “Ingrid” y “Manuel”, que afectaron esa parte de la República Mexicana, el año pasado.

En octubre del 2013, Blanca Mendoza Ortega, investigadora del Departamento de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica (IGf), explicó que los fenómenos naturales como los huracanes que han azotado a México se incrementaron y lo harían aún más, “no hay vuelta atrás”, según un documento de la UNAM.

La publicación en el sitio de la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM, también indica que “los eventos climáticos extremos, como huracanes, sequías, ondas de calor, precipitaciones severas y el incremento del nivel del mar, no solo continuarán, sino que aumentarán en los próximos 100 años, según el primer volumen del V Informe (AR5) del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, en inglés)”.

“En el reporte se hicieron proyecciones a futuro (…) para el final de este siglo se prevé que además de incrementarse en ese océano, lo harán en el Pacífico Norte Occidental, en las costas de Asia”, enfatiza el documento.

Y esto apenas comienza…

Blanca Mendoza subrayó que los efectos del cambio climático seguirán haciendo acto de presencia y dijo que probablemente habrá “un aumento de temperatura de hasta de 0.7 grados más sobre el promedio de los últimos 30 años. Eso llevará a una continuación y aceleración del derretimiento de glaciares y el aumento del nivel del mar (…)”.

Para combatir a este “gigante” que ataca al planeta, y reducir  los contaminantes en la atmósfera sin limitar que las naciones crezcan, “se debe impulsar el uso de energías renovables”, dijo.

Pese a la actividad humana y a los desastres naturales, la evidencia científica señala que el calentamiento global es determinante para que siga el aumento de las temperaturas de los océanos, según Greenpeace. Y agua más caliente significa más energía para los ciclones tropicales, transformando la energía térmica en viento. Y temperaturas más altas se traducen en evaporación que, a su vez, conducen a precipitaciones más intensas.

Según El Financiero, los costos económicos de los estragos del cambio climático para México, representarán 368 mil mdd en el 2030. De hecho, México será el tercer país más afectado del planeta, por debajo de China e India, de acuerdo a datos estimados del informe Climate Vulnerability Monitor.

“El cambio climático y la economía de uso intensivo del carbono causan ya 5 millones de muertes cada año, 400 mil debidas al hambre y las enfermedades transmisibles agravadas por el cambio climático y 4.5 millones de muertes vinculadas a la economía del carbono, especialmente a la contaminación atmosférica. La reducida voluntad para actuar indica que estos desastres van a aumentar: 817 mil vidas más en 2030”.

El informe Climate Vulnerability Monitor puntualizó que “respecto a México, destaca su situación geográfica, condiciones climáticas, orográficas e hidrológicas, entre otros factores, contribuyen a que el país sea una de las zonas más vulnerables”.

Los fenómenos sociales también influyen

De acuerdo a una publicación en CNN del 2013, “los daños causados por las lluvias, sequías y huracanes de 2000 a 2012 han ido en aumento en México y acumulan pérdidas económicas por 284 mil 351 millones de pesos, equivalentes a más del presupuesto anual conjunto de las secretarías de Salud, Desarrollo Social y Seguridad Pública”. 

Y entre las causas que explican este incremento “en el costo y frecuencia de los desastres, se encuentran los efectos del cambio climático y fenómenos sociales como la pobreza”.

“Hay una clara correlación entre el aumento de las temperaturas promedio en la región y una asociación directa con las precipitaciones. Definitivamente el cambio climático es un detonante”, comentó a CNN Simone Lucatello, investigador asociado del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

Por su parte, en dicha publicación, Norlang García Arróliga, subdirector de estudios económicos y sociales del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), subrayó que “los desastres no son naturales, como se dice, sino que son socialmente construidos por familias que por precariedad económica se asientan en zonas irregulares o desarrollos que se autorizan sin un diagnóstico previo”.

Norlang García enfatizó en que la pobreza es un problema estructural que se va gestando “igual que los desastres (…) El desastre se exacerba por la pobreza”.

La publicación en CNN indicó que, hasta el año pasado, “según el Índice de vulnerabilidad frente a inundaciones, desarrollado con el aval del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), se calcula que el 25 por ciento de la población, equivalente a 28 millones de mexicanos, vive en áreas susceptibles a inundación”. 

Y agregó que, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales señaló que la vulnerabilidad de la población se incrementaría “debido a sus ingresos, su condición social, las condiciones materiales de su vivienda y el acceso a servicios de comunicación”.