Desde muy temprano, la gente comenzó a formarse afuera del Palacio de Bellas Artes para poder obtener un lugar en la Sala Principal y así ser testigos del homenaje nacional que recibiría la actriz Silvia Pinal, una de las últimas divas del cine mexicano.

La señora Delia llegó a las 8:30 horas y personal del recinto de mármol le indicó que los boletos los entregarían hasta las 10:30, por lo que se fue. Al regresar le dijeron que los entregarían hasta las 16:00 horas, pero esas idas y vueltas, para ella, valen la pena, por ser testigo de “un hecho histórico”.

“Es una persona que ha trabajado mucho y me da gusto que le hicieran un homenaje en vida, porque aquí (Bellas Artes) han venido artistas, pero ya muertos y eso para qué, ya no sirve. En vida, hermano, en vida”, aseguró la señora Delia, a quien la acompañó una de sus nietas y una de sus mejores amigas.

Dulces, carteles, vinilos y peluches son algunos de los presentes que llevaron las personas a este homenaje con la esperanza de poder entregárselos a la última diva del cine mexicano o que, mínimo, la actriz se los autografiara.

Luis Eduardo, un joven no mayor a 30 años, llevó un vinilo del soundtrack del musical Mame, obra que protagonizó Pinal y que, sin duda, es uno de los clásicos del teatro mexicano.

“Silvia Pinal para mí, que me encanta el teatro, lo es todo. Mame es la obra más emotiva que ha tenido, la cual interpretó por casi 14 años, por eso me encanta Silvia Pinal”, expresó el joven, mientras estaba formado para entrar al recinto de mármol.

Un grupo de jóvenes también se encontraba formado para ingresar a la Sala Principal del recinto cultural más importante de México. Ellos llevaban antiguos lobicards, aquellos que se entregaban en las salas de cine. Los que tenían eran de la película María Isabel, una de las cintas más queridas y recordadas de la actriz.

“Es una de las últimas leyendas del cine de oro nacional. Considero que es preciso y necesario darle las gracias por tanto cine y tantos buenos momentos que nos regaló en familia”, afirmaron los jóvenes, quienes tenían la intención de aventarle un peluche del Dr. Simi, para honrarla como se merece, con una “tradición mexicana”.

A las afueras del Palacio de Bellas Artes se colocó una carpa con sillas y una pantalla gigante para que la gente que no lograra entrar al recinto no se perdiera el homenaje. Poco a poco la gente fue llegando y las sillas se fueron ocupando, no quedó una vacía.

Entre los presentes se compartían datos interesantes sobre la vida de “la Pinal’, como la llamaban. Dijeron que de joven fue muy bella, que ninguna de sus hijas había heredado su hermosura y que lástima de la nieta que le había tocado, refiriéndose a Frida Sofía, hija de Alejandra Guzmán.

También recordaron su tormentoso matrimonio con el cantante Enrique Guzmán, quien, según ellos, la golpeaba y era tan celoso que le prohibió besar al actor José Suárez, por ello no hay ningún beso en la boca en la película María Isabel.

Los cuchicheos pararon cuando la actriz Diana Bracho apareció en pantalla para dar inicio al tan esperado homenaje. Y así, el Palacio de Bellas Artes se rindió, una vez más, ante otra estrella mexicana.

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