Maromeros resguardan un arte ancestral

El objetivo principal del Encuentro Nacional de Maromeros es la salvaguarda de esta actividad y sus variantes: una tradición ritual, cultural y social presente en el centro y el sur de México

El objetivo principal del Encuentro Nacional de Maromeros es la salvaguarda de esta actividad

El objetivo principal del Encuentro Nacional de Maromeros es la salvaguarda de esta actividad

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La palabra “maroma” proviene del árabe “mabruma”, que refiere a la cuerda vegetal, torcida o retorcida. Este concepto dio nombre a la danza que se realiza en ella: la de maromeros. Se trata de una disciplina poco conocida y valorada en México, pese a tener un profundo arraigo en Mesoamérica. Mientras en otros países es común ver figuras femeninas sobre la cuerda, en México la practican mayoritariamente los hombres.

Es una expresión ritual y festiva ejecutada por artistas campesinos indígenas y mestizos en las regiones rurales del sur de México con dos fines: religioso y agrícola. Incluye acróbatas, equilibristas, payasos, trapecistas, músicos y se lleva a cabo durante las fiestas patronales de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Veracruz.

Por ello, ante su importancia a nivel cultural y social, se ha organizado el Encuentro Nacional de Maromeros, y este 2022 llega a su tercera edición del 8 al 11 de diciembre en el marco de la fiesta patronal en honor a la Virgen de Guadalupe en Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca.

De acuerdo con Charlotte Pescayre, organizadora del encuentro, este esfuerzo se hace con el fin de preservar la maroma en sus diversos estilos regionales y fortalecer su práctica entre las nuevas generaciones.

“Buscamos valorar a la maroma en su diversidad, pues en los últimos años se le ha dado visibilidad únicamente a la maroma mixteca. Por eso se mostrarán las variantes y los diferentes estilos regionales que hay en el sur de México”
Charlotte PescayreOrganizadora

El evento bianual, organizado por el Colectivo Plural e Independiente de Maromeros en México, Correspondencias Maromeras A.C., reunirá a más de 100 artistas mixes ayuujk, nahuas, mixtecos, zapotecos y chinantecos, practicantes de este arte —también llamada danza de maromeros—, procedentes de Veracruz, Guerrero, Ciudad de México y Oaxaca.

Asimismo, incluirá funciones, proyecciones de cine, una muestra fotográfica y talleres de intercambio de experiencias entre artistas de esta expresión, cuyo origen se comparte entre Asia, Grecia y Mesoamérica y que incluye danza, ritual, música de banda de viento y acrobacia.

“(A la Maroma) se le ha asimilado al circo. Si bien ha habido contribuciones entre ambos desde la época virreinal y aunque tengan puntos de encuentro en la acrobacia, son distintos. Eso que llaman circo indígena o circo comunitario no es así. No todos los acróbatas son maromeros, quienes son los que danzan en la cuerda”, aclara la doctora en Etnología por la Universidad de París Nanterre y en Estudios Mesoamericanos por la UNAM.

Esta actividad permite la cohesión social de los pueblos que la practican al ser una celebración comunitaria. Ser maromero implica gran respeto: al cumplir con los ayunos, con el tequio comunitario, danzar para el santo patrón y subirse a la cuerda.

“Sacar la maroma de su contexto equivale a distorsionarla, tiene un significado distinto según cada pueblo, aunque hay un simbolismo entre el cielo, la tierra y el inframundo siempre presente en las culturas mesoamericanas”, abunda  Charlotte Pescayre.

Por ejemplo, entre los nahuas de Guerrero se inscribe en las danzas hechas en fiestas importantes que responden al ciclo agrícola para pedir lluvia y cruzar la cuerda simboliza el paso por el purgatorio, mientras entre los zapotecos del sur de Veracruz obedece a una fiesta para agradecer a la virgen por las cosechas.

Esta reunión transcultural y transregional servirá también para explicar el significado de la Maroma y evitar más tergiversaciones en torno a ella porque su naturaleza es específica, culmina Pescayre.

El encuentro se realizará del 8 al 11 de diciembre en el marco de la fiesta en honor a la Virgen de Guadalupe, en Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca

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