Durante siglos estuvo acallada, perdió su voz, la oportunidad de contar su historia y compartir el dolor de perder a un hijo. En La Biblia, donde María de Nazaret tiene un papel fundamental, no habla ni dice nada, sólo se le muestra como alguien perfecta e inmaculada.

Pero ya no más, ahora ella toma la palabra, y no como una virgen ni diosa, sino como una madre judía, ciudadana de un extremo del Imperio Romano, quien está convencida de que su hijo fue influenciado y posteriormente usado por malas compañías.

Esto es lo que propone la obra de teatro El testamento de María, monólogo en el que la actriz Luly Garza interpreta a María. Quien no entiende lo ocurrido y vive atormentada por la culpa; sin embargo, viene dispuesta a contar la verdad.

“Es una obra que podría considerarse una herejía; sin embargo, ningún católico, cristiano o creyente se ha sentido ofendido, porque es muy seria. Creo que los creyentes entienden por qué se cuenta así, en todo caso los lleva a hacer profundas reflexiones sobre su fe, a pensar en la coherencia, en cómo vivimos como seres humanos, y luego de manera personal”, explica Luly Garza.


Es una obra muy contundente, después de todos estos años estoy segura de que es una obra que siempre funciona, siempre conmueve al público. Me ha pasado que hay gente que se queda en el teatro y se espera hasta que salga y todavía está muy conmovida. No es que se trate de hacer sufrir a nadie, lo que pasa es que te hace pensar en cosas muy emocionantes, muy emotivas

Luly Garza

Actriz

Para la también productora, la obra de teatro es un caramelo, un manjar para cualquier actriz, ya que tiene muchos matices, por ejemplo, tiene partes de comedia, aunque la obra es seria.

“Disfruto mucho estos guiños con el público en donde yo lo tengo que decir desde la seriedad, pero lograr que el público entienda ese guiño y entonces se ría”, platica.

Durante toda la obra, la actriz se la pasa cocinando, utilizando aceite hirviendo y cuchillos filosos para ir acentuando la trama, por lo que, de cierto modo, es un montaje de alto riesgo para la intérprete.

“Tengo mi brazo derecho todo lleno de cicatrices de todos estos años, porque me brinca el aceite hirviendo y es inevitable quemarse. Durante la función ni cuenta me doy, pero he ido acumulando manchas, entonces, ya sé que cuando llegue ahí tengo que estar muy atenta, por qué me puedo quemar o cortar”, señala Garza.

El final es lo que hace que al público le dé un golpe en el estómago, por lo que la actriz debe tener mucho cuidado con cómo lo dice, ya que debe ser muy precisa y con la mayor honestidad posible.

El regreso a los escenarios

En este momento, lo que más le emociona a Luly Garza es regresar al teatro y enfrentarse a este personaje, a este texto, luego de la pandemia. Ella opina que es un texto que tiene mucho que ver con la humanidad, con lo que le sucede, por lo que siento que después de lo que se está viviendo, se va a sentir distinto.

Por el confinamiento al que se había sometido para cuidarse del COVID-19, a Garza le preocupaba el contar con una buena memoria para volver a interpretar este monólogo, luego de tanto tiempo de no hacerlo, aunque es una obra que conoce muy bien y que ha hecho durante cuatro años seguidos.

En su casa comenzó a retomar el texto, a limpiarlo, para después decirlo en voz alta mientras utilizaba su escaladora, ya que había perdido condición física por no salir de su casa y sólo ir de la recámara a la cocina y de ahí al baño.

“Me preocupaba no tener la condición física para poder interpretarlo, porque es un tour de force, empezando con el aire y la respiración; entonces, lo que estoy haciendo ahorita es decir el texto en voz alta en la escaladora para ponerme al corriente, y creo que las demás acciones escénicas las conocemos muy bien”, dice.

El testamento de María de Nazaret siempre lo habían presentado en espacios pequeños, para 50 personas, por lo que era una obra cercana e íntima; sin embargo, ahora con el uso de cámaras, para transmitirla vía streaming, se da la posibilidad de acercar más al espectador para que vea los detalles.

“Cocino durante toda la obra, entonces, puedes ver un cuchillo utilizado de manera muy violenta, pero quizá al verlo de cerca veas todavía más el nivel de riesgo, que en todo caso no es circo, no se trata de ver qué cosas puedo hacer yo con un cuchillo, sino que la tensión que provoca el estar viendo que en cualquier momento te puedes llevar un dedo o algo, es la tensión que se sentía cuando se iba acercando el momento en que Jesús será crucificado”, explica la actriz.

Con la transmisión vía streaming se perderá el diseño de aromas, ya que de manera presencial los espectadores pueden oler todo lo que se está cocinando; ahora será trabajo del cerebro del público ayudar con esto.

Historias que marcan

Luly Garza asegura que nunca ha tenido una réplica negativa por interpretar a María de Nazaret, pero sí comentarios o situaciones que la han marcado y que recuerda con cariño.

En una ocasión se acercaron a ella unas mujeres que se dedican a difundir la historia de María de Nazaret. Vieron la obra, y no estaban molestas, pero sí le pidieron que las dejara repartir unos libros con la biografía de María, la que ellas consideran la oficial; la actriz con todo gusto lo permitió.

En otra función, una mamá de un camillero que había muerto en un hospital por causa de un incendio la esperó, al finalizar la obra, ya habían pasado más de 40 minutos, para contarle su historia.

Su hijo era el camillero que había dado la alerta del incendio; sin embargo, él no salió del hospital, ya que había decidido quedarse a ayudar a salvar vidas, al final murió porque no pudo escapar del fuego.

“Ella estaba muy emocionada, porque decía que la obra le había dado conciliación desde el punto de vista de la mamá, entender porque algunas veces hay gente que se sacrifica por otros. Ella me quería pagar, decía que lo que la obra le había dado valía mucho más que el boleto que había pagado por entrar y me quería poner el dinero en las manos y yo le dije ‘no’, fue muy conmovedor”, recuerda.

Otro día la esperó una chica que se decía sanadora. Ella utilizaba diferentes personajes para hacerlo, dependiendo de lo que iba a sanar, por ejemplo, a veces utilizaba a Buda o a Mahoma, pero cuando se trataba de asuntos de amor se ayudaba de Jesús.

“Se quedó para decirme que ella pensaba que yo no estaba actuando cuando hacía esta obra, sino que estaba teniendo una especie de regresión y que yo había vivido en aquella época. Fue muy impresionante, porque ella me dijo cosas de mi vida que nadie sabe, me empezó a decir que cuando yo decía tal parte del texto, mis antepasados estaban alrededor de mí”, cuenta la actriz.

Esta mujer le dijo a Luly muchas cosas de su vida sólo con ver la obra. Le aseguró que regresaría a buscarla después, pero hasta ahora no ha vuelto.

El testamento de María se presentará este jueves y viernes, a las 20: 30 horas, desde el Espacio Urgente II del Foro Shakespeare, El primer día habrá una función presencial y en streaming simultáneamente, mientras que el segundo sólo será streaming.

Puedes comprar tus boletos para la obra de teatro en testamento.boletopolis.com. 100 pesos por pantalla.

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