Dos mujeres inquietas y arrojadas se conocieron en 1979 y unieron fuerzas, una desde las artes visuales y la otra desde la literatura, para elaborar libros, dibujos, escritos y manifestaciones de denuncia en favor de los derechos y las libertades de las mujeres. Ellas Son Magali Lara y Carmen Boullosa.

El trabajo de los años 70 y 80 de ambas artistas dialoga con piezas de la colección del Museo Nacional de Arte (Munal) en la exposición Bajo la misma falda. Carmen Boullosa-Magali Lara. Colaboraciones, que ya se puede visitar en el recinto cultural.

“Quisimos revisar este momento tan importante para las generaciones actuales que están viviendo un momento inédito, porque si bien siempre ha habido violencia nunca la hemos vivido como la estamos viviendo el día de hoy”, asegura Carmen Gaitán Rojo, directora del Munal.

La muestra está integrada por 41 piezas de Lara y Boullosa, entre libros de artista, dibujos, grabados y reproducciones, y seis obras pictóricas del Munal, de artistas como Juan Cordero, José María Velasco, Julio Ruelas y Fermín Revueltas, y tres provenientes de otras colecciones particulares.

“Soy una lectora y recolectora de frases de todo el mundo y Carmen también dibuja y le gustan las imágenes y, justamente, en este lugar de colaboración, pudimos hacer estos trabajos con muchísima libertad. La colaboración ha sido muy fácil y nos ha llenado por muchos años de curiosidad y de ganas de seguir produciendo”
Magali LaraArtista visual

Boullosa reconoce el largo acompañamiento de Lara como persona, lectora y amiga, porque ha sido solidario, enriquecedor y dichoso, lleno de una admiración recíproca, que ha partido del entendimiento de que están bajo la misma falda, como el título de la exposición.

“Magali, primero, se apropió de poemas míos, después yo me apropié obras de ella, por lo que ha sido una relación muy intensa, muy fructífera, muy amorosa y muy irrespetuosa también, porque hemos traicionado obras de la otra, les hemos cambiado el sentido, me he atrevido a cortar obras de ella, a pesar de que soy su absoluta admiradora, y ella también a cortar poemas míos”, cuenta la escritora.

Voces que resuenan

“Ser y querer ser mujeres” fue el centro de los proyectos de aquellos años de Carmen Boullosa y Magali Lara, quienes, por medio del arte, buscaban expandir el “continente femenino” que se veía confrontado en un ambiente dominado por hombres.

El trabajo expuesto en el Munal, dicen, muestra una efervescencia y un arrojo, una lucha por tener voz que en aquel momento parecía difícil.

“Muchos de mis dibujos en aquellos momentos eran considerados muy violentos, ahora no creo que parezcan eso, precisamente. La relación con el texto no estaba tan bien vista, con los papeles cortados o el atreverse a tomar temas como estos dibujos sobre Frida Kahlo que están hechos con fotocopias”, explica la artista visual.

Raquel Tibol publicó su primer libro sobre Frida Kahlo en 1977 y Magali Lara no estuvo de acuerdo con el texto, entonces, arrancó las hojas, las fotocopió e hizo una reinterpretación de los cuadros de Frida.

“Esta posibilidad de libertad, de poder apoderarte de la cultura desde tus términos para hablar de esto que no tenía lugar, todavía me sigue pareciendo emocionante y afortunado”, expresa Lara.

Por su parte, Carmen Boullosa señala que su relación con su yo de los 80 no es de disgusto, sino un poco de preguntarse todavía, de releerse, de rehacer obras, reescribir poemas, para tratar de entender lo que es la juventud, lo que fue la década de los 80, los grandes ocultamientos que había en México, los cuales no son bajo la misma falda, sino bajo los antifaces que ponía el estado.

“Es una década que me fascina, que me intriga, me intriga Magali de joven, admiro su trabajo de joven muchísimo; no es para mí un capítulo cerrado, son años que aún están vivos y que repienso, diálogo con ellos bajo la misma falda”, afirma.

Boullosa aclara que no es que sea otra, porque es hija de sí misma, de ese personaje de los 80, pero también es madre de esa chica, porque las décadas la han cambiado mucho.

“No creo que los años me hayan dulcificado, la suerte es que me han enriquecido intelectualmente, he aprendido mucho, he tenido la suerte de dar clases que me obliga a releer y la suerte infinita de ser la curadora de esta exposición que me ha permitido también ver aristas del arte mexicano que desconocía”, reflexiona.

Magali Lara y Carmen Boullosa, mujeres de este año

Magali Lara se describe, actualmente, como una mujer que siempre está haciéndose preguntas para la que desmontar los supuestos de identidad ha sido muy importante para poder tener una autonomía como mujer, no solamente en la cuestión sexual, sino en lo profesional e intelectual también, nutrida de esta curiosidad por el trabajo de los otros.

Ahora indica que tiene un interés por la cuestión ecológica, en el sentido de que el paisaje le importa y cómo los humanos son parte de él, no esta idea de que son lo privilegiado o la cúspide de la evolución, sino parte de un organismo vivo que es la Tierra; pero también le interesa la experiencia femenina en el sentido del cuidado y el interés por el otro.

“Lo que empezó como un anhelo de tener autonomía y reconocimiento como una chica joven ahora es como un ser humano que entiende la diversidad enorme de la experiencia corporal y nacional de todos nosotros, y la urgencia de un momento ecológico con el cambio climático”, resalta.

La Carmen Boullosa de 2022, comparte, está luchando por su libro de ahora, que le ha llevado a tiempos anteriores, pero luchando entre la biblioteca, la memoria, la comprensión, las páginas y las imágenes.

La exposición se complementa con actividades educativas coordinadas por el departamento Munal+Educa, dirigidas a niñas, niños, jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad

“Me podría como un personaje de lucha. Carmen Boullosa en 2022 estaba luchando desesperadamente con el libro que estaba escribiendo, no todos los libros se luchan, este sí y me ha permeado mucho alrededor; tal vez tenga que ver con la situación política internacional, con lo que ocurrió en la pandemia; sin embargo, la felicidad, por suerte, nunca me ha abandonado en momentos muy oscuros y creo que vivimos momentos muy oscuros, tengo una alegría interior que adquirir bajo la falda de mi madre y mi abuela”, considera.

Ambas artistas ven con enorme satisfacción las luchas que se están emprendiendo desde el feminismo, porque ahora se dan desde algo masivo y no como en los 70 y 80 que la participación era a cuentagotas.

“Las veo, por un lado, sí con celebración, pero por otro, con intensa preocupación que comparto con ellas, que me atañe y que es la violencia contra las mujeres, siempre ha ocurrido. Las veo tan increíblemente aguerridas, que salen, se expresan, piensan y contienen también violencia, pues es muy comprensible. No lo veo con malos ojos, sino como algo alentador pensando en mi nieta”, finaliza Carmen.

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