Entre los paisajes de Santa María Tlahuitoltepec, en la sierra de Oaxaca, un grupo de directores de orquestas filarmónicas y amantes del jazz, amanecen, conviven y respiran junto a la música. Así, reunidos al calor de un buen mezcal, pulque, fiesta, la amistad y su inquietud por ampliar el universo sonoro, crearon Los Pream.

“Este lugar es de una tradición musical muy fuerte, donde la mayoría se dedica a la música como actividad profesional, pero la que se escucha es la tradicional de bandas filarmónicas, entonces, teníamos la inquietud de hacer cosas diferentes, con todas las experiencias e influencias musicales que se reciben fuera de la comunidad”, platica Vladimir Medina, tecladista, compositor y director de la Orquesta Sinfónica Santa Cecilia.

El inicio del camino para Los Pream

Los Pream, sexteto integrado por Vladimir Medina, Jonás Uriel, Andrés Vargas, Mario Cardoso, Óscar Martínez y Facundo Vargas, se reunían durante sus tiempos libres y vacaciones para realizar composiciones, improvisar y hacer un par de jams.

Fue tal su gusto que, en 2017, crearon Los Pream de manera formal, eso sí, sin quitarle toda la diversión y entusiasmo a su concepto inicial: reunirse por el simple placer que les brinda la música.

“Todos los integrantes son de Tlahui, a excepción mía, yo soy de Veracruz, todos tenemos una relación de parentesco, incluso, el mismo nombre de la banda”, indica Medina.

Pream es un neologismo ayuuk, lengua mixe, que surge como apropiación de la palabra castellana “primo”. “Un pream es alguien que puede ser tu pariente, tu familia, pero no estás tan seguro y, para no errar, le dices pream para romper el hielo”, aclara Vladimir.

“El rasgo distintivo de nuestra música es que suena a Tlahui, aunque sea una exploración hacia otro género, sigue sonando a Oaxaca, con sabor a mezcal y tepache, a baile y fiesta, a la alegría, al bienestar”
Vladimir MedinaMúsico de Los Pream

Así, Los Pream surge como parte de un encuentro familiar entre cuñados y primos, jóvenes pertenecientes a una misma generación que tocaba en bandas y que, ahora, exploran los límites líricos que su imaginación pueda crear.

“Uno de los rasgos más importantes de la banda es la improvisación, que fue justamente lo que nos reunió, hacer un poco de jazz, es algo que no se hace tanto aquí, hay una tradición de música, pero no hay tanta improvisación, entonces era algo que faltaba en Tlahui. Se oyó muy bonito desde la primea vez y ha ido caminando”, indica Vladimir.

El ensamble, que mezcla aires de funk y balkan con la herencia y tradición musical mixe, desea que la gente disfrute del baile con sabor oaxaqueño, del viaje por las sonoridades de los vientos mixes conjugados con el folclor gitano y los vericuetos del jazz.

De acuerdo con el trombonista Facundo Vargas, se trata de que en cada composición salga lo mejor de cada músico, que se escuchen sus diferentes influencias y pasiones.

“El primer disco es un panorama amplio de los gustos y esencia de cada uno y su forma de componer y, en esta etapa de la nueva música, es más la idea de ir hacía un punto donde se escuchen las distintas vertientes, pero en un solo bloque, un sonido más Pream”.

“Nuestra intención es mostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de hacer música distinta, compleja, y que también pueda tener presencia en plataformas internacionales, festivales grandes”, indica Facundo.

Asimismo, con Los Pream, desean transmitir a los músicos locales que pueden hacer otro tipo de composiciones, más allá de lo aprendido en Tlahuitoltepec; dar un mensaje a las generaciones más jóvenes que pueden lograr lo que se propongan.

“Con el tiempo se ha visto que la gente no sólo nos acepta, sino que le gusta nuestra música, porque cada vez nos invitan a tocar en la comunidad, pasamos de ser músicos haciendo algo nuevo y diferente, a músicos preferidos por la gente”, opina Vladimir.

Música en tiempos de pandemia

La carrera de Los Pream trascendía a un buen paso, tenían varias presentaciones en Oaxaca, en la Feria del Libro del estado, en el Festival de Jazz de Mazunte; incluso, le abrieron a Diego El Cigala en una presentación, pero con el confinamiento tuvieron que parar su actividad musical.

No obstante, platica Vladimir, su proceso creativo y de composición no se ha visto pausado. De alguna manera, los ayudó a tener mayor tiempo y llevar el sonido Pream a otro nivel.

“Cuando no estás haciendo música, hay que hacer cosas de la comunidad, ir al campo, sembrar, cosechar, traer la leña, todo lo necesario para gestionar la vida. En estos dos años, teníamos otros proyectos; Los Pream era nuestra side band, nunca teníamos tiempo de ensayar, por lo que en este tiempo hicimos mucha música”, comparte.

Así que la pandemia les brindó ese tiempo necesario para conocerse más como banda, explorarse como músicos y componer nuevas piezas, las cuales esperan grabar este año.

Lento, pero seguro, este 2022 lanzarán su álbum debut Lëkïxï Ëjts, el cual se compone por 12 temas originales grabados hace tres años. Está editado en CD y pronto estará disponible en formato digital.

“También está la idea de qué tanto te metes en la industria de la música y qué tanto seguimos este proceso, casi artesanal de hacer discos. Nosotros lo grabamos en una casa de adobe, con una acústica especial en Tlahui, con un buen ingeniero de grabación, el maestro Mora, por lo que fue un proceso orgánico”, comparte Vladimir.

Aunque fue un camino complicado, impregnados de incertidumbre y dudas sobre su futuro como banda, inician el 2022 con la esperanza de que su música pueda trascender y llegar a otras latitudes.

“Este tiempo fue prácticamente de adaptarse. Es difícil y todo un reto seguir tocando, vivir de la música y tratando de ver cómo nos conectamos, cuál es la opción, porque ya hay otros modos, otras plataformas y foros, tenemos que actualizarnos, saber cómo va a funcionar la industria, porque ya no va a ser como antes. Tenemos la esperanza que podamos salir, tocar en otros estados y no soltar la música”, puntualiza Facundo.

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