Con la participación de Arturo López Castillo y los niños cantores del Faro de Oriente, la ópera Brundibár llevará un mensaje de comunidad a toda la familia.

Sin imaginar el futuro que le depararía a la pieza, el compositor Hans Krása y el poeta Adolf Hoffmeister crearon para una competencia de ópera infantil, en 1938, Brundibár.

Se estrenó en Praga y fue interpretada por niños en un orfanato judío. En julio de 1943, la partitura de Brundibár se introdujo de contrabando en el campo de concentración, donde Krása volvió a orquestarla para los instrumentistas disponibles en ese momento.

Ahora, esta pieza llegará a México bajo la interpretación del Coro de los Niños Cantores del Faro de Oriente y el cantante Arturo López Castillo. El equipo se encuentra integrado por el director concertador Jorge Cózatl y la directora de escena Ruby Tagle Willingham, quien platica a Reporte Índigo sobre su experiencia con esta obra.

“Si bien el momento en la historia que fue escrita tiene una dimensión universal, como lo es la Segunda Guerra Mundial, y la segregación de los judíos en los guetos, queremos que el principal mensaje sea el espíritu de la victoria, de la comunidad trabajando en conjunto para solventar una necesidad de un grupo de personas”, cuenta Tagle Willingham.

“La función social del arte es muy importante”
Ruby Tagle WillinghamDirectora escénica

La ópera relata la historia de dos hermanos que necesitan comprar leche para su madre enferma, pero no tienen dinero. Para conseguirlo deciden imitar a Brundibár, el organillero del pueblo, quien les roba todas sus ganancias.

Para recuperarlo, el pueblo se unió en su ayuda para juntar su dinero y así salvar a su mamá.

“Montarla con el Coro de los Niños Cantores, quienes viven en Iztapalapa, cobra un nivel de importancia social brutal. Para mí lo más importante es lo social, es un coro comunitario y, por lo tanto, la penetración del arte musical y escénico en esta comunidad es muy importante.

“Sí creo que los niños que se alimentan del teatro, la ópera y la música, tendrán una visión distinta de lo que les rodea. Lo que propongo, más allá de la dimensión histórica, es que en este momento pandémico, lo que pesa más sea la esperanza”, expresa la directora.

Niñas y niños de entre siete y 14 años han trabajado, junto con sus familias, estas últimas semanas para presentarse por primera vez en escena, algo que a Ruby le emociona y motiva.

Posterior a esta experiencia, la directora espera que esta generación se interese en el poder que dan las artes y la cultura.

“Me importa mucho hablar de la posibilidad del pensamiento y la creatividad como vía de construcción de una realidad nutritiva y liberadora desde el imaginario infantil, sí creo en la posibilidad de la esperanza como salida, más allá de la tragedia como algo incambiable, trabajar en conjunto es la única posibilidad de salida”, explica.

El poder de la imaginación

De acuerdo con Ruby, la historia de esta ópera con y para niños es muy sencilla, pero su mensaje va más allá, pues cuando un niño imagina se libera y no sólo para resistir la tragedia, sino también para transformarla.

“El impacto de la pandemia en las niñas y niños ha sido intensa y la posibilidad de tener el ejercicio de la escena y el canto les da la oportunidad de sacar todo esto contenido que provocó el encierro. Tenemos jóvenes desolados, queremos darles una pequeña inyección de esperanza”, reflexiona.

Como parte de los aprendizajes obtenidos al realizar este montaje está la gran capacidad que debe tener el ser humano para no olvidar y así no repetir los errores del pasado.

“Me ha transformado en el sentido de recordar el origen para honrar a los ancestros y elevar el estado espiritual de la comunidad que lo testimonia, esto me remite el origen milenario del arte, así no sólo seguir el rigor escénico, sino que lo humano es más importante”, culmina.

La ópera Brundibár se presentará los sábados y domingos, a las 12:30 horas, del 30 de julio al 21 de agosto, en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque

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