“La visión hacia los niños ha cambiado, antes pertenecíamos a una cultura en la cual se ocultaban muchas cosas o decían ‘no es el momento, ya crecerás’, pero me parece que desde que la dramaturga Berta Hiriart dijo que los niños tienen derecho a la información, ‘sólo hay que saber cómo otorgárselas’, han salido más producciones”, platica Juan Carlos Roldán, director de la obra Los hombres lobo viven en mi clóset.

En entrevista con Reporte Índigo, Carlos Roldán platica que éste fue el principal motor para realizar el montaje, con temporada en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández, del Centro Cultural del Bosque, con el fin de expresarse sobre el derecho de la juventud al acceso a la información.

“Cuando somos grandes nos enfrentamos a diferentes cosas que no sabemos cómo tratar, el tema de la muerte también es complicado, y a mí este tipo de temas ‘espinosos’ me gusta trabajarlos y ver de qué manera se le otorga al joven. Son cosas que existen a la vuelta de la esquina, nos encontramos y que muchas veces no sabemos cómo abordar”, abunda.

La obra presenta a Farid, un niño que vivirá una aventura al tratar de rescatar a su hermano Óscar. Él está seguro de que los hombres lobo se lo han llevado adentro del clóset. De esta manera, el  protagonista recorre el mundo mientras conoce a seres fantásticos que personifican diferentes identidades, en el espectro de su propia especie, y a quienes ayuda a comprender sus particularidades como parte de su propia fortaleza.

“Antes perteneciamos a una cultura en la cual se ocultaban muchas cosas a los niños”
Juan Carlos RoldánDirector

Por ello, Roldán y la compañía El espejo teatro quieren dar esta información sobre la diversidad a la juventud, y que comprendan que todas y todos tienen derecho a vivir en sana comunión con las demás personas.

“Con la obra vemos que nuestras diferencias y particulares nos permiten ser y tener la riqueza que nos hacen únicos. Que los niños cuando crezcan sean adultos más responsables con la manera en que se relacionan con las demás personas”, indica el director.

En 2019, cuando Carlos Roldán platicó con Oz Jiménez, autor de la pieza teatral, comentaron sobre la responsabilidad y la necesidad de llevar este montaje a las infancias.

No obstante, con la pandemia cambiaron los planes. Ahora, marcados por el confinamiento están entusiasmados por llegar nuevamente a su público en vivo.

“Oz me comentaba que tiene un hermanito que le dio esta visión, este mundo que está dentro del clóset. Los niños  tienen una imaginación muy fértil que les permite jugar, ser parte de diferentes mundos, sin verlos de manera distinta, son empáticos.

“Por eso, los ojos de Farid, el protagonista de la historia, son muy frescos, fuera de prejuicios y entiende a los personajes con los que se encuentra y eso le permite llegar con su hermano mucho más preparado y más empático a la situación que está viviendo, literal, sacarlo de clóset, ir con su madre y expresarle lo que sienten, fundirse en un abrazo y decirse que las cosas están bien, que puede ser un hombre lobo, o lo que quiera, pues ella lo va a querer de la misma manera”, subraya.

Esta obra y la pandemia reforzaron en Juan Carlos Roldán su postura ante la empatía, valor que es necesario para coexistir de manera armoniosa en el mundo.

“Viví el encierro de manera muy solitaria, eso me permitió saber y confirmar que el teatro no es un hecho aislado, es colaborativo. Llegué más sensible a este nuevo mundo”, concluye.

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