Para tener una vida saludable es importante implementar una alimentación balanceada y hacer ejercicio. Pero también, la calidad de sueño es fundamental para evitar diversos problemas de salud.

“Pensamos que todos tenemos que dormir ocho horas y de no ser así creemos que hay un trastorno de sueño, desgraciadamente, esto no es así; es cierto que los adultos dormimos en promedio estas horas; sin embargo, podríamos estar durmiendo más y no estar descansando adecuadamente. O hay personas que ya no pueden dormir más de cuatro horas y eso también genera alteraciones”, explica la doctora Yoaly Arana Lechuga.

En entrevista con Reporte Índigo, la especialista del Centro de Sueño y Neurociencias indica que independientemente de las horas que se duermen, si las personas se despiertan e indican que se sienten más cansadas que cuando se acostaron son señales de una mala calidad del sueño.

“O si se sienten frescos durante la mañana, pero al rato empiezan a bostezar, a tener pérdida de la atención y memoria, son datos de que algo pasa con mi sueño y hay que poner atención” precisa.

La también somnóloga por la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sueño aclara que existen más de 30 trastornos que impiden dormir el tiempo y de la manera necesaria.

También hay muchos hábitos que los humanos tienen, los cuales provocan que de manera voluntaria se restrinja la calidad del buen dormir. Incluso, la especialista revela que la pandemia alteró más las condiciones del sueño debido a la falta de rutina.

“Hay estudios que demuestran que en los últimos 100 años hemos estado durmiendo menos; actualmente dormimos dos horas menos de lo que dormían hace dos generaciones. Esto es una cuestión social, cultural, socioeconómica, porque tiene que ver que menospreciamos el sueño, pensamos que dormir es una pérdida de tiempo y preferimos invertir el tiempo en hacer cualquier actividad, laboral, recreativa”, aclara.

De acuerdo con Arana Lechuga, esta forma de actuar y pensar ha provocado una sociedad “24/7”, que tanto las necesidades básicas, estén a nuestra disposición en cualquier momento.

Incluso, laboralmente, con trabajos rotatorios y en oficinas donde las y los empleados trabajan por las noches. Esto se traduce a una mala calidad de vida, mal funcionamiento diurno y a la larga a muchas enfermedades.

“Nuestro sueño tiene ritmos circadianos, es decir, se repiten cada 24 horas. Somos una especie que estamos alertas durante el día y dormidos por la noche, esto no es social, es biológico. El cerebro está formado para que cuando hay luz natural los núcleos cerebrales trabajen y estemos despiertos funcionen. Si invertimos estas funciones biológicas, no sólo alteramos el sueño, también otros ritmos biológicos como la liberación de hormonas”, puntualiza.

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