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Literatura

Las Crónicas de Narnia: los mensajes que C.S. Lewis escondió en sus libros

Carlos Ramírez

Más de un puñado de estudiosos hilaron todos los simbolismos que C.S. Lewis desplegó a lo largo de las páginas de Las Crónicas de Narnia


Ene 12, 2020
Lectura 5 min
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La carta de una madre preocupada bastó para confirmar lo que en ese entonces se tenía por sospecha. El personaje central de la serie de libros Las Crónicas de Narnia, Aslan, era efectivamente una metáfora de Jesucristo.

La saga infantil, recientemente adaptada al cine en sus tres primeras partes, aborda la historia de un reino paralelo a la realidad llamado Narnia, lleno de seres mágicos gobernados por un imponente león de nombre Aslan.

Así, la madre dirigió una carta al creador de las novelas, el escritor británico C.S. Lewis, en la que mostraba una inquietud de su hijo, Laurence, sobre que Aslan se parecía mucho en su carácter a Jesucristo.

Y más todavía, el pequeño se sentía culpable, de cierta manera, porque amaba más al león ficticio que al propio Jesús. La respuesta del autor fue sutil pero certera:

Laurence no puede realmente amar a Aslan más que a Jesús, incluso si él lo siente así. Pues las cosas que Aslan hace o dice y por las cuales él ama son simplemente las cosas que Jesús hizo o dijo. Así que cuando Laurence piensa que él ama a Aslan, él realmente está amando a Jesús: y quizás mucho más de lo que antes le amó

Desde ese momento, más de un puñado de estudiosos hilaron todos los simbolismos que Lewis desplegó a lo largo de las páginas de sus libros y todos ellos basados en uno sólo: la Biblia.

SIMBOLISMOS BÁSICOS

Narnia

El reino mágico no representa otra cosa más que el reino de Dios desarrollado en las creencias cristianas. Narnia es un mundo donde conviven un montón de seres mágicos y únicamente los niños tienen acceso.

Lo anterior en concordancia con las palabras de Jesucristo, quien de acuerdo a la tradición cristiana explicó que el reino de Dios le pertenece a los niños.

Por ende, cuando Peter, Edmund, Susan y Lucy crecen ya no pueden entrar a Narnia.

“Lucy: ¿Esta es nuestra última visita, no?

Aslan: Sí, ya han crecido mucho, preciosa, igual que Peter y Susan.

Lucy: ¿Nos visitarás en nuestro mundo?

Aslan: Yo los protegeré ahí siempre. En su mundo tengo otro nombre, deben aprender a conocerme por él. Esa fue la razón de que vinieran a Narnia. Al haberme conocido un poco aquí, también sabrán buscarme allá”

El armario

Para entrar a Narnia, Peter, Edmund, Susan y Lucy acceden a través de un armario escondido. El mueble simboliza un escondite para los niños; pero un simple objeto para los adultos.

De acuerdo con los estudios, este armario simbolizaría, más bien, la Biblia, por la cual los niños tuvieron acceso a Narnia, es decir, el Reino de Dios.

El león

Como lo confirmó C.S. Lewis, el león Aslan es Jesucristo, a causa del león de Judá ensalzado en la tradición judía. Esto se ve claramente cuando el personaje se sacrifica en la mesa de piedra para recibir el castigo de la traición de un niño.

En su muerte y tortura, Aslan es golpeado y escupido, mientras se le corta su melena, lo que simbolizaría la gloria de Jesucristo. Aún más, tras morir, Aslan resucita.

La bruja blanca y antivalores

El principal enemigo de Aslan es la bruja blanca, Jadis, quien representa el mal y su lucha incesante contra el bien. En El león, la bruja y el armario, Narnia vive bajo un invierno eterno, lo que significaría el estado actual de las cosas como la guerra, pobreza, etcétera.

A su vez, los personajes, y sus actitudes, simbolizan distintos valores y antivalores cristianos: Repecheep (valentía), Lucy (fe), Edmund (soberbia y arrepentimiento), Caspian (justicia), Eustace (cambio), Jadis (orgullo), Tumnus (miedo), Aslan (sabiduría), Jill (desobediencia), por mencionar algunos.

LA AMISTAD CON J. R. R. TOLKIEN

Pese a que estos simbolismos son los más evidentes, dentro de Las Crónicas de Narnia existen miles de referencias al cristianismo, al cual C.S. Lewis se convirtió gracias a la influencia de uno de sus más allegados amigos, el escritor J.R.R. Tolkien.

El autor de El señor de los anillos, un católico de cepa, pudo compartir sus creencias con su amigo, un agnóstico empedernido quien tras unos años se volvió cristiano y, más tarde, animaría a Tolkien a finalizar la su conocida saga.

Tras su conversión al cristianismo, C.S. Lewis escribiría varios libros de apologética y su famosa saga literaria Las Crónicas de Narnia, que estaría plagada de simbolismos al igual que El señor de los anillos.

Tanto Lewis como Tolkien formaron parte de un grupo conocido como Los Inklings, conformado por estudiantes de la Universidad de Oxford, quienes convivían en un pub para leer, compartir sus escritos y fumar en pipa.

Lee: El día que el jurado del Nobel despreció a Tolkien


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