En el terreno del diseño, ya sea de moda, textiles, interiores y demás ramas, México ha ido ganando terreno desde hace años, teniendo a iconos que resaltan, no solamente en las portadas de revistas, sino también por exportar su trabajo y talento a otras partes del mundo.

Este es el caso de Nyra Troyce, quien se dedica a elaborar textiles, pero con una conciencia ecológica y que pueda llevar un beneficio económico a comunidades arraigadas del país; sus piezas, que bien podrían considerarse arte, se encuentran en Europa, Medio Oriente y por supuesto, México.

“No soy una marca, lo que hago es darle nombre y el honor a quien teje cada pieza de las que yo pongo en las obras que hago, por ejemplo, Alberto López, quien vive en Aldama, Chiapas, y tejió una pieza tusambil, que es un rescate a una técnica milenaria, siempre hago una retribución económica precisa, no hay ningún tipo de regateo, al contrario”, explica Troyce en entrevista.

El costo-beneficio entre los textiles elaborados es un valor que ella misma le ha enseñado a los artesanos a cotizar, empezando por el mérito de las horas empleadas, lo que se menciona en los proyectos finales que entrega, una vez hecha la venta.

“Cada pieza que entregamos en los proyectos que yo hago dice cuántas horas se tardaron en tejerla, quién la tejió y de qué región de la República mexicana, dándole el honor y el espacio a estas manos artesanas o artistas textiles con los que yo colaboro”, agrega.

Actualmente, Troyce se encuentra en Tulum, Quintana Roo, desarrollando textiles para un complejo hotelero. Los talleres que emplea se encuentran en San Cristóbal de las Casas, Chiapas; Tenango de Doria, Hidalgo, y Teotitlán del Valle, en Oaxaca, los cuales defiende como centros de creación artística sustentable.

“Yo les puedo llamar joyas textiles, artes textiles, dependiendo de cada una de ellas y sus usos, pero la base y el fundamento de la creación de un textil es totalmente artístico y artesanal, incluso, la más tecnológica, porque el montar un mimbre y hacer todo el telar lleva una mano artística atrás”, afirma.

Pese a esto, Troyce está consciente y habla sin reservas de que la industria textil es la segunda que más contaminación genera después del petróleo, por lo que para ella es primordial que se realicen objetos con materiales que sean de alta calidad y duración y así evitar la obsolescencia programada.

Evita la basura textil

El fast fashion y el interiorismo son una tendencia inevitable en el presente, pero que muchas veces tienen malas prácticas con el planeta, esto le indigna a Troyce, quien emplea técnicas textiles que eviten el mitigar los residuos en el océano y la tierra; además de ponerlo en práctica en su despacho, da asesorías a más personas del medio para generar una conciencia global.

“Que también se sepan de dónde vienen el nombre y el apellido de cada tela, y además que tengan un buen uso, que no estés especificando algo solo porque se ve bonito y que se va a destruir en tres meses, el chiste es que los textiles sean por lo menos en una industria corporativa, que duren más 10 años”, describe.

Troyce insiste en que las prendas o textiles con descuento, al final, se pagan con el calentamiento global o con la explotación laboral de menores en países asiáticos, por ello invita a que se lean las etiquetas de estos productos que se adquieren en cualquier tienda.

“Lo mejor que pueden hacer es adquirir un textil que venga hecho en México, en telar de pedal o cintura, sería una belleza y tienen una durabilidad de más de 15 años, un buen textil, un buen tejido. Hablando industrialmente, pueden voltear a ver las etiquetas y que tengan 4 mil double rubs, así dice, ese es un buen textil que va a durar por lo menos otros 15 años”, comenta.

El interiorismo llegó para quedarse, afirma Troyce

Durante la crisis sanitaria, miles de mexicanos hicieron remodelaciones a sus hogares, desde construir nuevas habitaciones o segundos pisos, hasta hacer retoques de pintura, cambiar mosaicos y pisos o adquirir nuevos muebles, según Troyce, esta práctica llegó para quedarse en el país.

“Nuestros estilos de vida se modificaron, ahora sí utilizamos nuestras casas para vivirlas, y ahí la gente se dio cuenta que no le había prestado la atención necesaria, y entonces hubo un auge en la remodelación de las casas-habitaciones y yo creo que no es algo pasajero, la gente ya se dio cuenta que necesita espacios mucho más armoniosos, porque sí eres parte de tu entorno y viceversa”, explica.

Con la llegada de la pandemia, también tuvo apertura Ikea, tienda sueca que ofrece todo tipo de accesorios para el hogar, Troyce indica que, pese a que este lugar tiene un gran catálogo, nunca va a igualar todo lo manufacturado en México.

“Ikea es maravilloso, pero justamente, nunca va a llegar al servicio que damos en México, de los artesanos, a la mano de obra tan precisa, a los muebles fabricados con tanto detalle, a los textiles que tienen tanta historia, creo que no es algo que va con nosotros, probablemente en precio sí, pero al final eso barato va a ser muy caro, porque vas a tener que comprar ese producto tres o cuatro veces”, puntualiza.

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