La Ciudad de México (CDMX) ofrece todo tipo de ficciones, realidades e historias fuera de lo común, que son la puerta de Latinoamérica hacia el mundo; está desde el enfoque turista, el abanico de colores que ofrece por su gastronomía, paseos culturales y demás atmósferas que la hacen cosmopolita.

Pero también está la cruda verdad que viven la mayoría de sus transeúntes, una metrópoli caótica, atestada de gente, en donde predomina la violencia, la inseguridad y también ocurren asesinatos día a día.

Hace poco más de una década, Bernardo Esquinca publicaba La octava plaga, novela en donde el periodista de nota roja Eugenio Casasola se adentra en este inframundo de la CDMX; ahora, las páginas se convierten en imágenes en movimiento en la serie televisiva Toda la sangre, de StarzPlay.

El productor ejecutivo Zasha Robles platica con Reporte Índigo y explica que el desarrollo de este programa comenzó a finales de 2019, cuando se reunieron con Esquinca; sin embargo, llegó 2020 y todo empezó a detenerse.

“El desarrollo tomó lugar durante la pandemia, y fue bastante largo, estuvimos alrededor de un año y medio escribiendo los libretos y después a la hora de grabar y postproducir nos llevamos otros 18 meses más; fue un proyecto largo”, comenta Robles.

El resultado es una serie de intriga, de género policiaco, donde Casasola, encarnado por Aarón Díaz, se tiene que abrir camino en el ámbito del periodismo sensacionalista, para ello se apoya de la teniente Edith Mondragón (Ana Brenda Contreras) para hacer equipo e indagar en los crímenes que ocurren en la ciudad.

Además, también aparece Elisa Matos, interpretado por Yoshira Escárrega, antropóloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que también indaga por su cuenta en los asesinatos, pero que también parecen estar conectados con algo sobrenatural.

“Tuve la oportunidad de leer la novela de Esquinca, la leí después de hacer el casting, no la conocía y creo que enriquece mucho más el trabajo de todos los personajes. Sirvió para aterrizarlo de la ficción a la pantalla, fue también todo un reto”, agrega Escárrega.

Tanto Robles como Escárrega consideran que esta serie es una ventana de oportunidad que tendrá impacto no solo en México sino en el resto de América Latina, debido a que los escenarios, personajes y situaciones son similares a los contextos que se viven en el resto del continente.

“Tratamos de que los personajes hablen de cada una de estas características de la cultura mexicana, como si no estuvieran hablando al mexicano mismo, sino hablándole al resto de la audiencia internacional, para que puedan palpar estos detalles tan ricos y apropiarse de ellos y disfrutar la serie que hemos hecho”, comenta el productor.

Escárrega indica que cada vez más, tanto los mexicanos como el resto de latinoamericanos, tienen esta necesidad de representatividad e identificación por verse en las producciones audiovisuales, por ello es que Toda la sangre podría tener éxito en otros territorios fuera del país.

“Esta novela y la serie permiten esa apropiación, como recuerdo de la raíz, de la cultura, de quienes somos y, al mismo tiempo, de replantearnos este devenir de la historia, porque el pasado está muy en el presente y creo que nos va a permitir esas preguntas de la identidad”, platica la actriz mazatleca.

Toda la sangre ya se encuentra disponible en StarzPlay, con sus primeros dos episodios. La temporada completa tendrá 10 capítulos, mismos que se irán estrenando cada jueves para tener lista toda la emisión el 10 de noviembre en su misma plataforma.

Toda la Sangre, sin limitar la violencia

Dentro de la ficción audiovisual, los productores de Toda la Sangre no escatimaron en mostrar violencia gráfica a cuadro, cuerpos mutilados o cercenados, tal cual pasa en la realidad. Todo eso es encontrado por Casasola o la teniente Mondragón, por lo que Robles comenta que no fue un propósito para StarzPlay y no hubo limitaciones al respecto.

“No tuvimos ningún tipo de censura a través de las plataformas, nos dieron carta blanca para lo que quisiéramos hacer e interpretar el libro, lo mismo por parte de Esquinca. Más bien tuvimos que prestarle muchísima atención a cómo presentábamos las diferencias entre los modismos mexicanos”, describe el creador de la serie.

A lo que se refiere Robles es que se cuidó a detalle la interacción de personajes entre distintas clases sociales y cómo podían entablar conversaciones con su propia manera de hablar, en cómo también tenían que matizar rasgos socioculturales, lo que fue una posible limitante por parte de la producción.

“Creo que fue una autocensura mayor a lo que fueron los cuerpos mutilados. Siempre tuvimos claro que no queríamos mostrar gore, desde el punto de vista del acto del asesinato eso nunca lo quisimos mostrar y no está en la serie, está el postmortem, que también sigue siendo muy crudo y fuerte de ver, pero el departamento de arte lo hizo como una puesta en escena, cuidó mucho el detalle”, ahonda.

¿Se acabó el casting blanco mexicano?

Pese a que los protagónicos recaen en Aarón Díaz y Ana Brenda Contreras, actores mexicanos claramente blancos, Escárrega ve que Toda la sangre resalta rostros morenos que están alrededor de ellos, por ejemplo, el personaje que ella encarna tiene un peso dramático importante.

“Creo que mi personaje tiene una participación interesante, porque es una chica que vive en una élite social un poco alta, que tiene este color de piel, que generalmente no estamos acostumbrados a vernos representados en este tipo de clase social, porque es una doctora en antropología”, reflexiona la actriz.

Escárrega opina que cada vez hay una mayor apertura a la representatividad en pantalla y se merecen tener protagónicos morenos en más producciones a futuro en el ámbito audiovisual, tanto en México como en otras partes de Latinoamérica.

“Apuesto a que ese cambio en este y otros proyectos nos brindan la capacidad de abrir la perspectiva y de poner a personajes con este hermoso color de piel en otros roles protagónicos que desempeñen personaje con características de gente como somos, con capacidad de estudiar, de salir adelante, no solo de ser rateros, la mujer sufrida, la víctima o la pobre”, concluye.

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