Portando un traje gazné, cada día, el director, guionista y fotógrafo Gilberto Martínez Solares se presentaba al set para filmar una nueva película. Artistas con quienes trabajó, como Rosita Arenas, lo recuerdan como un ser adorable y de gran dulzura, un caballero pulcro con gran sentido del humor y un gran ser humano, incluso, para Angélica María, era alguien que “siempre olía rico”

A través de esta sencillez y sensibilidad, la mirada de Martínez Solares fue develando el cambio de una sociedad mexicana del siglo pasado, del cine y la evolución de la gráfica. Por ello, en el Museo del Estanquillo le realizan un homenaje con la exhibición El ingenio foto fílmico de Gilberto Martínez Solares. 70 años de creación.

“Como historiadores del cine mexicano le debíamos algo así a don Martínez Solares, además, escuchando los testimonios de Alfonso Zayas o Ismael Pérez ‘Poncianito’, te hace querer más al personaje, pues estos acercamientos son muy entrañables. Era un hombre que dibujaba y escribía muy bien; empezó en la fotografía de estudio y cuando ves estos retratos increíblemente hermosos, con una iluminación tan estudiada, cómo ponía la pose a sus modelos, ves esa sensibilidad”, relata Eliza Lozano, curadora de la muestra.

Lozano añade que se incluyen las anécdotas de sus admiradores, como el pintor José Luis Cuevas, así como del escritor y periodista Carlos Monsiváis, a quien le gustaban las películas de Tin Tan, en El rey del barrio y Calabacitas tiernas, pero, también conocía muy bien la obra de Solares como fotógrafo. Todos y todas coincidían que era un hombre sumamente culto.


De repente hay un prejuicio, como Solares hacía comedia, creen que no era culto. Pero hay testimonios que demuestran lo contrario, como el de su hijo, él dice que su padre tenía una biblioteca suculenta, porque fue un hombre que toda la vida leyó mucho, se informaba de lo que pasaba en el cine internacional

Elisa Lozano

Curadora

70 años de creación

La exhibición, que se divide en 15 núcleos, es una revisión completa del trabajo realizado durante toda la vida del guionista; reúne 700 piezas entre fotografías, carteles, bocetos, vestuario, guiones, memorabilia y fragmentos de películas.

En una primera etapa se pueden ver sus orígenes, quién era su familia y su faceta en la fotografía de estudio; posteriormente, como fotógrafo de las principales figuras del cine, de la danza contemporánea, la publicidad y en la moda de aquella época.

“Desde su adolescencia le llamó la atención la fotografía, empezó a trabajar como ayudante en un estudio fotográfico comercial; era amigo de Gabriel Figueroa y juntos adquirieron un local, así iniciaron con la foto de estudio. Pero, al aburrirse del revelado y de hacer fotos de ovalito, fue a buscar suerte a Hollywood en 1930, no puede ingresar a la industria por la cuestión sindical, pero sí logra ser extra en algunas películas de Greta Garbo, ahí aprendió cómo se hacían las películas”, describe.

Solares comenzó su carrera en los años 30, cuando el cine mexicano todavía no era una industria. Ingresa como cinefotógrafo con su hermano Raúl Martínez en 1934 y a partir de 1938, cuando dirigió El señor alcalde su carrera empezó a despegar.

Historia del cine mexicano con Martínez Solares

Autor de la mayoría de los guiones de sus películas, el prolífico realizador tuvo entre sus colaboradores a Emilio Fernández, y a escritores tan relevantes como Rodolfo Usigli y Mauricio Magdaleno. A lo largo de su trayectoria supo adaptarse a los cambios de la industria y, sobre todo, al gusto del público, con quien siempre conectó de forma extraordinaria. Durante la llamada Época de Oro del cine mexicano, aportó obras fundamentales como Internado para señoritas (1943).

Además, apadrinó el debut de Miroslava, Carmen Montejo, Abel Salazar y Rita Macedo. Dirigió comedias estelarizadas por Resortes, Clavillazo y Piporro, lo mismo que por estrellas juveniles como Angélica María, Fernando Luján, Fanny Cano y Julio Alemán.


Carlos Monsiváis definía a Gilberto Martínez Solares como un ‘cineasta de la espontaneidad’

Siempre innovador, creó la disruptiva cinta Satánico Pandemónium; exploró temáticas y estéticas variopintas con El Santo, Blue Demon, Juan Gabriel y María Elena Velasco ‘La india María’, con quien logró históricos éxitos de taquilla.

“Recorremos su trayectoria como fotógrafo, director, cinefotógrafo y de todas las películas que él hizo, le toca el boom de la Época de Oro, incursionó en la comedia musical, la comedia, terror, cine de luchadores, y hasta sexy comedias. Su trabajó abarcó todo, los problemas y la bonanza del cine mexicano”, desglosa.

La muestra, inaugurada el 6 de marzo, reúne el Archivo de la Familia Martínez Solares, Mil Nubes–Foto (Roberto Fiesco), Filmoteca de la UNAM, Cineteca Nacional, Archivo Fílmico Agrasánchez, Colección y Archivo de Fundación Televisa, Diana Internacional Films, Colección Pedro Barrios y el Archivo Documental Héctor Orozco, entre otros.

Lozano comenta que la exhibición, la cual estaba pensada para inaugurarse en julio del año pasado, será buena oportunidad para homenajear a Solares y su legado. Espera que la gente pueda sentirse con la confianza necesaria para visitar el museo, y así, las nuevas generaciones conozcan el trabajo del cineasta, dejándose maravillar por el material poderoso y atractivo que reúne El ingenio foto fílmico de Gilberto Martínez Solares.

lberto Martínez Solares. “El trabajo que hizo fue monumental, fue un hombre muy arriesgado y ese es el gran ejemplo y legado que dejó, siempre hay que experimentar y que no te debe dar miedo explorar distintos géneros, por ejemplo. Y claro, sus aportaciones en la cinefotografía, es un director que hay que revisitar, analizar y conocer”, finaliza.

También puedes leer: El Cine mexicano también es de terror