La inestable perfección de Virginia Woolf

Hoy se cumplen 78 años de que la escritora británica decidió quitarse la vida; sin embargo, su legado sigue vigente, ya que su obra es un pilar para el feminismo
Fernanda Muñoz Fernanda Muñoz Publicado el
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Adeline Virginia Stephen, mejor conocida como Virginia Woolf debido al apellido de su esposo Leonard Woolf, fue una mujer como ningún otra en el campo de la literatura, inspirando, hasta el día de hoy, a miles de personas que se han encontrado con sus letras.

Después de la muerte de su madre, en 1895, cuando Virginia tenía 13 años, así como la de una de sus hermanas, dos años después, Woolf comenzó a presentar diferentes cambios de humor que no llegaba a identificar a qué se debían exactamente. Estas escenas fueron presentándose a lo largo de su vida, acostumbrando a la escritora a vivir en una inestabilidad emocional constante.

“Siento que voy a enloquecer de nuevo (…) Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece mejor. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Creo que dos personas no pudieron ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad”, escribió Virginia a su esposo, minutos antes de decidir arrojarse a un río, para morir

De acuerdo con la maestra Argentina Rodríguez, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la enfermedad de Woolf, la bipolaridad, jamás interrumpió su vida profesional; sin embargo, el 28 de marzo de 1941, lo hizo.

Años antes de su muerte, Virginia, que se había criado rodeada de escritores debido a la profesión de su padre, el novelista Leslie Stephen, publicó libros referentes a la independencia que debía obtener la mujer.

“Virginia Woolf es una de las grandes escritoras modernistas inglesas, y una de las figuras relevantes para el movimiento feminista”, asegura Rodríguez.

La académica sugiere los libros Un cuarto propio (1929) y Orlando (1928), de Virginia, para lograr comprender lo que había en la cabeza de la escritora.

En la primera publicación, Woolf escribe sobre la necesidad de que la mujer tuviera un dinero propio, porque esto le ayudaría a conseguir independencia y espacio.

Para la profesora de letras, las novelas de la inglesa; sin embargo, son sumamente interesantes, pero nada fáciles. También, en Un cuarto propio, invita a sus lectores a comprender lo que hubiera pasado si William Shakespeare hubiera tenido una hermana igual de talentosa que él. Lo que habría pasado, según Woolf, sería que la familia la hubiera encerrado, prohibiéndole ascender en su profesión

En Orlando, crea a un hombre del siglo XVI que se queda dormido, y cuando despierta, en el siglo XIX, tiene el aspecto del género opuesto. Respecto a esto, la maestra Rodríguez asegura que Woolf representa la andrógina en la creación, que “una mente incandescente no tiene que ser el hombre o mujer, sino de un ser humano”

Y por último, en 22 Hyde Park Gate, se habla sobre la depresión de Virginia, de las voces que escuchaba, volviéndola perfectamente inestable.

Libros más representativos

Un cuarto propio 1929

Orlando 1928

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