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La importancia de las “mamás páncreas”

José Pablo Espíndola

Cuando los niños son diagnosticados con diabetes tipo 1, los padres adquieren nuevas responsabilidades que de no llevarse a cabo pondrían en riesgo la vida de los pequeños, ya que en estos tiempos son una población vulnerable ante el Covid-19


Abr 14, 2020
Lectura 3 min
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Las madres que tienen niños que viven con diabetes fungen como su páncreas en la atención y cuidados que deben recibir sus hijos, al menos hasta que están suficientemente grandes para cuidarse solos, por ello se les conoce como “mamás páncreas”.

Marisol Olarra, educadora en diabetes de BD Ultra Fine, asegura que aunque la responsabilidad recae en toda la familia y núcleo cercano del infante con diabetes, muchas veces en la práctica cae un mayor peso de esta labor en las mamás, quienes tienen mayor posibilidad de estar a cargo de los hijos.

Su participación en el cuidado de la diabetes en los niños, sea ésta tipo 1 o tipo 2, es vital para un tratamiento exitoso y que puedan crecer y vivir con una excelente calidad de vida

Para Olarre, el diagnóstico oportuno de diabetes, sobre todo a edades tempranas, es muy importante para mejorar el pronóstico del tratamiento. Por ello, es importante prestar atención en los síntomas:

• Mucha sed y hambre

• Pérdida de peso sin motivo aparente

• Muchas ganas de orinar

• Fatiga, cansancio o sueño excesivo

Marisol Olarra ofrece las siguientes recomendaciones para el cuidado de la diabetes de los pequeños:

• Llevar el tratamiento de la mano del endocrinólogo pediatra y profesionales de la salud, desde el momento del diagnóstico en adelante.

• Monitoreos frecuentes de glucosa en sangre para conocer el panorama y saber tomar decisiones de alimentación y tratamiento.

• Fomentar el ejercicio por medio del deporte y juegos que requieran actividad física.

• Buscar apoyo en herramientas digitales como apps para el control de la diabetes con el debido soporte clínico.

Si se trata de diabetes tipo 1, el tratamiento con insulina comenzará desde el momento del diagnóstico, a diferencia de la diabetes tipo 2, donde todavía hay cierta producción de insulina propia y se puede comenzar a regular desde la alimentación y el ejercicio, medicamentos orales y eventualmente, la insulinización.

La aplicación de insulina inyectada es totalmente segura para los niños, al igual que para todo paciente en general.

Los expertos recomiendan utilizar agujas de 6mm en jeringa convencional y 4mm para dispositivos tipo pluma. Al ser las agujas más cortas que existen, garantizan que la insulina se deposite en el tejido subcutáneo, además de que resultan menos intimidantes para el paciente, sobre todo, para los niños

Dependerá de la edad del niño cómo debe ser administrada, conforme vaya creciendo, la técnica puede ir modificándose. Por ejemplo, puede variar si se necesita o no hacer un pliegue en la piel al momento de la inyección. Sin embargo, sí existen reglas generales como rotar los sitios de inyección, los cuales son glúteo, muslo, abdomen (de 2 a 3 dedos de distancia del ombligo) y brazo.

“La diabetes en los niños ya no es un determinante para que los que viven con ella no puedan crecer y desarrollarse de manera feliz y plena. Son los adultos que están a su cuidado quienes deben prestar mayor énfasis en esto, pues como tomadores de decisiones, mientras mejor informados y más involucrados estén, mejores acciones se llevarán a cabo”, señala la educadora en diabetes.

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