Esta semana se estrena la segunda entrega del reboot de la saga del asesino ficticio Michael Myers con Halloween Kills, en la que la actriz Jamie Lee Curtis regresa después de haber protagonizado la primer película realizada en 1978.

Sin embargo, ante el éxito que representó, y representa, la saga de Halloween siempre surge la pregunta sobre si estas películas con el conocido asesino están basadas en hechos reales.

Y es que cabe recordar que en la primera cinta se narraba la historia de un niño de seis años, quien, en la noche del 31 de octubre de 1963, apuñaló a su hermana vestido de payaso.

Quince años después, el 30 de octubre de 1978, aquél niño, que ya era un hombre, escapó del hospital psiquiátrico en el que había estado recluido.

Todo esto ocurrió en el pequeño pueblo de Haddonfield, en el estado de Illionis, donde aquél sujeto comenzó a cometer varios asesinatos.

Este asesino, que aterrorizó a todo un pueblo mientras preparaban los festejos de Halloween, y a miles de personas en las sagas de cine, es Michael Myers, personaje creado por John Carpenter, director de la cinta, pero que tiene su escalofriante origen en una persona del mundo real, a quien Carpenter conoció en su juventud cuando visitó un hospital psiquiátrico.

El asesino real

Cuando a John Carpenter se le encomendó dirigir el largometraje se le pidió realizar una película sobre un asesino de niñeras adolescentes, un argumento que en esos tiempos estaba cobrando fuerza.

Pero cuando Carpenter presentó al personaje de Michael Myers reveló que no se inspiró en una historia que haya leído en el periódico o visto en las noticias, sino en una experiencia propia, al contrario de otras cintas sobre asesinos.

Como estudiante de la Western Kentucky University y para su clase de psicología, Carpenter realizó una visita a una institución para personas con problemas mentales.

En este lugar conoció a uno de estos pacientes, que lo dejó marcado y quien fue su inspiración para crear a Michael Myers.

En el documental A Cut Above the Rest, el director narró su experiencia conociendo a este sujeto:

“Visitamos a los pacientes más enfermos, los que tenían problemas más serios. Y allí estaba este niño, que debía tener unos 12 o 13 años, con aquella mirada. Era una mirada esquizofrénica, una mirada realmente demoníaca. Fue traumatizante para mí, probablemente lo más terrorífico que he visto nunca”, explicó.

Curiosamente, la experiencia y la mirada de aquel niño dejó tan aterrorizado a Carpenter que decidió mencionarlo en la cinta.

En la película de Halloween, el doctor Sam Loomis, que trataba a Michael habló de “una cara vacía, sin emociones. Los ojos negros. Los ojos del demonio. Gasté ocho años tratando de alcanzarlo, y otros siete intentando encerrarlo, pues me di cuenta de que, lo que estaba viviendo detrás de esos ojos de niño, era maldad pura”.

Finalmente, otra de las inspiraciones para la creación de Mike Myers es el robot asesino de Yul Brynner en Westworld de 1973. “Un robot asesino que no podía ser destruido”, comenta John y agrega sobre Michael Myers: “Hazlo humano, sí, pero casi como una fuerza que nunca se detendrá. Una que no puede negarse”.

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