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FOCOROJO

La historia de la secta que inició con una visión de la Virgen María y terminó con cientos de personas muertas

Fernando Franco

‘La tragedia del siglo’, así catalogan aún en Uganda a este terrible hecho en el que más de mil personas terminaron muertas debido a que creían que el fin del mundo se acercaba


Feb 2, 2019
Lectura 5 min
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No hablaban por miedo a romper uno de los Diez Mandamientos, aquel que dice “no mentirás” … así de férreas eran las creencias del movimiento llamado “Restauración de los Diez Mandamientos de Dios”, liderado por el político, y después pastor, Joseph Kibweteere en Uganda.

Kibweteere era un demócrata que brilló en el ámbito político de los sesentas, pero cuya vida dio un giro de 180 grados cuando perdió unas elecciones que lo encumbrarían en un puesto en el poder en 1980.

Cuatro años después de perder ante la oposición en una Uganda que sufría serios disturbios religiosos y políticos, el expolítico pareció perder la cabeza al afirmar públicamente que la Virgen María se le había aparecido para darle un mensaje, mismo que, aseguraba, tenía grabado en una cinta cuyo contenido daba a conocer a quien se unía a él.

Por sorprendente que parezca, cientos de personas lo comenzaron a seguir, quizá esperanzados por una vaga promesa de una vida mejor en otro lado, esa que no habían obtenido en un país que se vio inmerso en una guerra civil en 1984.

Joseph llegó a congregar a más de 800 personas en reuniones que realizaba en una iglesia ubicada a 320 kilómetros al suroeste de Kampala, la capital de Uganda, en África Central, en donde montó un campamento en donde algunos hacían su vida cotidiana.

En sus reuniones multitudinarias el líder religioso taladraba la cabeza de sus seguidores con la idea persistente de que el fin del mundo se acercaba, e incluso daba una fecha: el año 2000, el último de los tiempos, en el que los no creyentes sufrirían los estragos del infierno.

¿CÓMO LLEGAR A LA SALVACIÓN?

Cuanto más se acercaba el Siglo XXI, Joseph Kibweteere radicalizaba más su discurso con el cual tenía imbuidos a sus seguidores quienes llevaban al pie de la letra los Diez Mandamientos viviendo en comunidad y realizando ritos francamente paganos, aunque afirmaban ser cristianos.

El mensaje de la cinta que contenía la conversación que supuestamente había tenido con la Virgen María, a la que después agregó al mismísimo Jesucristo, fue difundido con mayor rapidez ante la cercanía del fin del mundo y es que en ella se develaban los secretos de la salvación y la vida eterna.

Según testimonios de algunos seguidores de la secta, que milagrosamente sobrevivieron, el mensaje era claro: si deseaban salvarse de las llamas de infierno e ir al paraíso debían de sufrir en vida los horrores de los que escaparían, es decir debían inmolarse.

EL INFIERNO SE DESATÓ EN LA TIERRA

Fue un 17 de marzo del año 2000 cuando tras varios días de oración la locura se desató. Ese día la escuela que los fervientes seguidores de Kibweteere usaban como Iglesia se vistió de gala, se asaron tres vacas, las bebidas no alcohólicas corrieron a litros y el baile se hizo presente.

Era un día de fiesta para la congregación, todos estaban seguros que era el día se su salvación y como tal bebieron, cantaron y bailaron hasta saciarse para después ingresar en su templo, cerrando las puertas desde dentro con candados. Las ventanas habían sido tapiadas con antelación.

No hay narración que describa a detalle lo que ocurrió adentro. Las cerca de 800 personas se rociaron gasolina unos a otros, hicieron un último rezo y se prendieron fuego en un hecho que aún hasta nuestros días es conocido en Uganda como la tragedia del siglo.

LOS SALDOS DEL FANATISMO

Cuando la policía de Uganda llegó al lugar, tras ser alertados por los gritos de dolor que desde la escuela se escuchaban y el fuego que iluminó el cielo por largo tiempo, se horrorizaron al descubrir cerca de 800 cuerpos calcinados, entre ellos los de decenas de niños.

El saldo oficial de esta desgracia fue de 778 muertos en el incendio y alrededor de 300 cadáveres hallados en las letrinas cavadas en el exterior de la Iglesia. Se informó que quienes no perecieron entre las llamas fueron asesinados antes del ritual pues se habían arrepentido y amenazaban con contar todo al mundo exterior.

¿ Y JOSEPH KIBWETEERE?

Un informe de la AFP, de finales del año 2000, recogió algunos testimonios de gente que logró escapar del infierno.

“Credonia Mwerinde dirigente de la secta, declaró al diario New Vision que tanto Kibweteere, como otros líderes, oraron por nosotros el jueves en la noche, abandonaron el campamento y no participaron en las oraciones de la mañana el viernes, día del suicidio colectivo”, refirió.

La policía inició una investigación en contra del líder religioso y descubrió que había estado asistiendo a un hospital psiquiátrico en Kampala antes de la tragedia, quizá buscando un reducto de lucidez.

Doctores de la institución informaron a las autoridades que fue diagnosticado como maníaco depresivo y lo sometieron a tratamiento, mismo que abandonó de forma intempestiva.

Desde el año 2000 Joseph está reportado como desaparecido, aunque hay quien afirma que continúa vivo.

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