Herencia, memoria e identidad son parte de los temas que a lo largo del encierro el escritor Fabrizio Mejía Madrid indagó y reflexionó, pues para él tomaron un significado totalmente distinto. Igualmente, el ejercicio de la escritura lo marcó, pues el tono se volvió más profundo, algo que, de no ser por la pandemia, quizá no hubiera llegado.

A través de pausas, tomarse más respiros al momento de enfrentarse a las hojas en blanco y hacer una mayor introspección, fue el método que vivió el escritor para lanzar Los ninguneados, libro publicado por el Fondo de Cultura Económica.

“Sí hay una diferencia entre escribir en pandemia y escribir como normalmente lo hago. Siempre es un caos de libros, de papeles, de compromisos y que, además, me gusta escribir en el caos. El lenguaje que escogió la novela fue mucho más ligado a lo que se llama influir de la conciencia, porque en la pandemia estábamos encerrados y era un momento para dejar fluir todas estas preguntas sobre las encrucijadas y heridas del pasado”, relata Mejía en entrevista para Reporte Índigo.

Entre la reflexión y la poesía

Los ninguneados quedará marcado por la pandemia, no sólo por el sentir del propio Fabrizio, sino por un lenguaje, el cual no había utilizado ampliamente, de un viaje, no sólo al exterior, sino al interior del ser, a través de la reflexión, recuerdos y poéticos.

Seres que deambulan en la deriva, que naufragan, todos y todas aquellos quienes fueron menospreciados por la Historia habitan en la novela a través de la reconstrucción desde la ficción y sus mitos mediante la vida de los hermanos Xaramillo, Manuel y Fabrizio, personajes que están ligados, de alguna manera, con los descendientes de Hernán Cortés, los Martines, uno hijo de la Malinche y el otro de Catalina, la española.

“Esta novela plantea la pregunta cómo una historia familiar, de estos dos hermanos, uno buscando al otro de la Ciudad de México a Veracruz, cómo esa historia puede ser equiparable, o no, a la historia de búsqueda de nuestro pasado en la Conquista, por ejemplo”, explica el escritor.

Si bien la novela empieza narrando la leyenda del pueblo chibcha, sobre El Dorado, se entremezcla con periodos como la Conquista, hasta la década de los 80 con la vida de los hermanos Xaramillo. Viajes a través del tiempo y secretos que recorren las páginas sobre seres que fueron menospreciados y juzgados. Se trata de un híbrido entre la historia familiar y la nacional.

Para Mejía, Los ninguneados versa sobre los hermanos, el juego de la memoria y cómo cada quien guarda su propia versión. “En esa misma medida cada vez que contamos la historia de la Conquista cómo la estamos cambiando, no hay un recuerdo único de las cosas, el propio acto de recordar es un acto que modifica la memoria y esa era la idea”, aclara.

Al hablar de estos períodos también se tocan temas como la deuda histórica y la identidad nacional. Con los personajes Fabrizio hace referencias a estos pasajes con la misma historia y los pleitos familiares.

La novela pone sobre la mesa el papel de los casi 90 por ciento de indios que fueron parte del ejército que conquistó Tenochtitlán, a quienes les prometen cosas, pero después se les esclaviza e invisibilizan, así como al propio Hernán Cortés o Bernal Díaz de Castillo.

“Esta idea de la deuda como una historia nacional que se repite y repite, que cada vez hay más gente a la que se le deben cosas, reconocimientos, y que tendemos hacerlos invisibles para no reconocerlos”, explica Fabrizio Mejía.

Deudas y los invisibilizados para Fabrizio Mejía

El escritor indica que con esta obra busca generar preguntas sobre estos seres marcados por la historia, su lucha. Para él, toda memoria debe ser reconstruida y que se tengan presentes nombres y fechas de la historia mexicana.

“Hacer un libro sobre los menospreciados o a los que se les debe, con los que se contrajo una idea no pagada, es ya en sí mismo una especie de reconocimiento de que existen y es mi pago de tributo a todos esos que fueron invisibilizados y que tuvieron lo han tenido durante la historia nacional y familiar, han tenido una expectativa de que las cosas no fueran como finalmente funcionaron”, indica Fabrizio Mejía.

Un juego de intrigas, expectativas no cumplidas, los famosos “hubiera”, y cómo la familia te marca se van desarrollando bajo el marco histórico mexicano, para así llegar a momentos muy íntimos son parte de Los ninguneados, un libro que ayudó a Fabrizio Mejía para tener otra clase de acercamiento con su literatura, un ejercicio de pandemia donde salieron a flote dudas sin responder.

“Con la pandemia se agudizó pensar la vida como un camino de encrucijadas, si hubiera tomado este otro camino qué hubiera pasado, es una manera de meditar sobre la vida. En ese mismo tenor, la historia nacional también nos plantea qué hubiera pasado si no hubiéramos permitido el fraude del 2006, a lo mejor no nos hubieran pasado tantas cosas espantosas, como la guerra del crimen organizado, que todavía sigue ahí”, piensa.

Entre líneas se da la idea de las heridas, los duelos y cómo permean en el día a día.

“Es la idea de las heridas históricas, de momentos de ruptura, que los puedes invisibilizar como a los indios conquistadores, pero siguen ahí, y entonces ha valido la pena o no ocultar la existencia de esas heridas o, más bien, habría que sacarlas a la luz como hacen los japoneses, restaurarlas con oro de tal manera que se vean como parte de la historia y tiempo”, puntualiza

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