Nomadland: Tierra de nómadas se coronó como la Mejor Película durante la noche de los premios Oscar y, por primera vez en décadas, la Academia otorgó esta presea antes de que terminara la ceremonia a lo mejor del séptimo arte de 2020 y 2021.

Definitivamente, el llevar a cabo la ceremonia durante esta pandemia fue un riesgo que la Academia estuvo dispuesta a afrontar, y más allá de los ganadores que subieron al podio improvisado en la Estación de Trenes en Los Ángeles, la victoria fue para la sociedad, ya que se visibilizaron los problemas actuales y las mal consideradas minorías, que en realidad son mayorías.

Chloé Zhao se llevó el Oscar a Mejor Directora por Nomadland, siendo la primera cineasta asiática en ganar la presea, y la segunda mujer en toda la historia de la premiación que llegó a su 93 ceremonia.

Además, Anthony Hopkins se convirtió en el histrión más longevo en ganar el Oscar a Mejor Actor, al interpretar a un hombre con demencia senil en El padre, retrato realista de un presente en el que los adultos mayores se están convirtiendo en una población de riesgo y desatendida.

Judas y el mesías negro, que habla de un momento histórico de discriminación racial en los 70; y El sonido del metal, que se enfoca en la pérdida auditiva durante la edad adulta son también ejemplos de cintas que salieron ganadoras en categorías como Mejor Actor, Mejor Canción original, Mejor Sonido y Mejor Edición.

Por tercer año consecutivo, la ceremonia no tuvo un presentador principal; sin embargo, esta ausencia fue irrelevante, ya que la coordinación entre los talentos que anunciaron a los ganadores fue llevada con maestría, además de tener por primera ocasión, enlaces satelitales en sedes en otras partes del mundo.

Rompiendo el formato

Los protocolos de sanidad fueron visiblemente puntuales, desde las distintas transmisiones, por ejemplo, las entrevistas en la alfombra roja se realizaron con un marcado distanciamiento social por una valla y sin tomar un micrófono de mano; así, los Oscar anunciaban estar listos para su ceremonia en pandemia.

Antes de entrar a las instalaciones donde se llevaría a cabo la ceremonia, era indispensable realizarse una prueba rápida; además, a los asistentes se les repartió un dispositivo que alertaba entre los presentes si alguien resultaba positivo, para acudir de nuevo a los puestos sanitarios y realizarse un segundo test.

Las mascarillas en la alfombra roja fueron prácticamente inexistentes y al arrancar la ceremonia en punto de las 19:00 horas (hora del centro de México), en la Estación de Trenes de Los Ángeles –la principal sede este año– las atmósfera de los Oscar al fin fue revelada en su totalidad.

El formato apeló a un estilo único, similar a las reuniones en mesas de cena de los Globos de Oro. Quien se encargó de presentar la primera presentación de la premiación fue la actriz Regina King, quien claramente explicó el sistema de protocolos sanitarios a la audiencia desde casa.

La primera estatuilla en entregarse, Mejor Guión Original, fue para Emerald Fennel, por Hermosa Venganza, lo que cambió el orden de premiación conocido históricamente, ya que la primera presea era la de Mejor Actor de Reparto; claramente la Academia daba un mensaje a todos sus espectadores: al fin llegó a una evolución.

A falta de una orquesta como se acostumbra año con año, el músico Ahmir Khalib Thompson, mejor conocido como “Questlove” fungió como DJ para cortinillas musicales entre premiaciones.

La segunda gran sorpresa de la tarde, noche, madrugada y hasta mañana para varios de los nominados, llegó con el segundo premio, Mejor Guión Adaptado, en donde se vieron conectados de manera simultánea creadores desde Estados Unidos, Australia y Francia, cuando la estatuilla recayó en manos de Florian Zeller por la película El padre. El director agradeció desde París, a sus 2:00 horas, y recibió el premio físico en el momento.

Después del discurso emotivo de Thomas Vinterberg, al haberse llevado el Oscar a Mejor Película Internacional por el largometraje Otra ronda, quedó claro que esta noche la gala estaba entre los asistentes, pero con un toque de sobriedad, elegancia y sin comicidad, como había sucedido en otras ocasiones.

El empoderamiento negro presente

El primer pronunciamiento indirectamente político llegó a la media hora de haber iniciado la premiación, cuando Daniel Kaluuya subió al estrado para recoger la estatuilla a Mejor Actor de Reparto por Judas y el mesías negro, al haber interpretado a Fred Hampton, un activista importante de las Panteras Negras.

Kaluuya resaltó la labor de Hampton y cómo es que en el presente su activismo político les ha dado un espacio a los afroamericanos en una nación dividida. El actor dedicó el premio a su memoria y recordó que Hampton fue asesinado apenas con 21 años por pronunciarse en contra de las políticas xenofóbicas de la Unión Americana en los años 70; cabe recordar que recientemente el asesino de George Floyd fue declarado culpable por el crimen cometido el año pasado.

La comunidad afroamericana siguió alzando la voz durante la ceremonia. Cuando Mia Neal, junto con sus colegas Sergio Lopez-Rivera y póstumamente Jamika Wilson, ganó la presea a Mejor Maquillaje y Estilo de peinado por La madre del blues, dedicó el premio a este grupo que históricamente ha sido oprimido en Estados Unidos y también a las personas LGBT+.

“También me paro aquí, mientras Jamika y yo rompemos este techo de cristal con tanta emoción por el futuro (…) Porque puedo imaginarme a las mujeres trans negras de pie aquí y las hermanas asiáticas, y nuestras hermanas latinas y las mujeres indígenas. Y un día no será inusual o innovador. Simplemente sería normal”, dijo la profesional del maquillaje, quien es la primera mujer negra en ganar en esta categoría.

La Academia se sumó a la indignación social este año al premiar como Mejor Cortometraje Two distant strangers, el cual claramente visibiliza la brutalidad policiaca contra los afroamericanos. Cuando en el estrado subieron Travon Free y Martin Desmond Roe, los directores de la ficción corta, hablaron claramente de este problema, del cual Floyd fue víctima.

Tyler Perry aprovechó el micrófono para afirmar que es momento de dejar el odio interracial, en la comunidad LGBT y en cualquier otra sociedad que esté siendo vapuleada en Estados Unidos. El actor afroamericano recibió el Oscar honorario por su labor humanitaria hacia sus iguales en el país norteamericano y construir ambientes seguros laborales en esta pandemia.

Reconociendo nuevas historias

Nuevamente los Oscar demostraron estar del lado de la protesta al galardonar en la categoría de Mejor Cortometraje Animado a If Anything Happens I Love You, que está disponible en Netflix y visibiliza las masacres estudiantiles que ocurren en Estados Unidos. Los directores Will McCormack y Michael Govier al tomar el premio dijeron que hay que seguir construyendo un mejor país, obteniendo el claro aplauso de los asistentes.

En la categoría de Mejor Corto Documental también se otorgó el Oscar a una historia que refleja desde Francia parte de lo que se vivió después de la Segunda Guerra Mundial, Colette, material que retrata la vida de la miembro de la resistencia francesa Colette Marin-Catherine, visitando campos de concentración en su vida adulta.

Ante el galardón, el director Anthony Giacchino expresó: “Cuando ella, –cuando nos nominaron, nos dijo eso– nos recordó que el poder de la realización de documentales aseguró que su hermano Jean Pierre, como ella dijo, ya no está perdido en la noche y la niebla del sistema de campos de concentración nazi”.

Youn Yuh-jung se llevó el Oscar a Mejor Actriz de Reparto, por encima de Glenn Close, por su interpretación como Soon-ja, abuela fuera de lo ordinario en Minari. Su discurso sirvió para romper el hielo de la tensión en la sala, para reconocer un talento surcoreano y dar visibilidad a la comunidad asiática, que recientemente en Estados Unidos se acaba de legislar para erradicar el racismo contra esta sociedad.

Glenn Close: El momento de la noche

El momento que claramente llegó para también aliviar los ánimos e inyectar energía a la ceremonia fue cuando Questlove convocó a un pequeño concurso musical con los presentes en la Estación de Trenes, preguntando por canciones que pudieron haber estado nominadas o pudieron haber ganado un Oscar en el pasado.

El comediante Lil Rel Howery llevó a cabo este juego en el que fue pasando por los distintos lugares de los asistentes y cuando llegó el turno de Glenn Close hasta puso a bailar a la actriz “Da Butt”, canción que es ampliamente conocida entre la comunidad afroamericana, por lo que se ganó la ovación absoluta de todo el auditorio.

Close se fue a casa con las manos vacías, una vez más, siendo nominada en ocho ocasiones, empatando al actor Peter O’Toole, en las mismas circunstancias, sin llevarse un Oscar, pero con el reconocimiento del público.

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