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La era del entretenimiento inclusivo

Fernanda Muñoz

Debido a las recientes luchas sociales por la igualdad racial, los productos cinematográficos y televisivos han tenido que comenzar a modificarse, dejando de lado la discriminación. Y aunque el cambio no ha sido tan evidente, especialistas aseguran que esa transición también debe ser apoyada por políticas públicas


Jun 17, 2020
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Este año, la lucha por la igualdad racial tomó un significado mucho más relevante luego de la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía estadounidense. Incluso, ese grito por un trato justo hacia las personas de color ha incitado a que el entretenimiento cambie con la intención de eliminar al racismo dentro de él.

Por años, ha habido múltiples películas y series de televisión, como Angelitos negros (1948) y Canción del sur (1946), que han señalado a las personas de color como inferiores en comparación con las de tez blanca; sin embargo, los tiempos son otros y cada día se exige que la realidad se vea reflejada en pantalla.

Para lograrlo, Gabriela Bautista, crítica de cine y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comparte que todos los proyectos ya existentes con rasgos racistas deben servir ahora como ejemplo de lo que no se debe replicar, sino estudiar.

Para ella, películas como Lo que el viento se llevó (1941) —la cual fue retirada de HBO por manejar temas racistas— no deben ser odiadas, sino analizadas para poner sobre la mesa diferentes perspectivas a tomar en cuenta para la realización de próximos filmes.

“Tendríamos que pensar que en cada película hay una creación de arte y un contexto, esto no se hace para justificar el racismo o cualquier tipo de discriminación, sino para entender con qué propósito fue manejado”, asegura Bautista.

En entrevista con Reporte Índigo, la académica añade que aunque hay una lucha constante para que todo tipo de discriminación sea tratada con respeto, tampoco se le puede obligar a un creador de cine o de televisión a que deje de exponer estos temas.

“Tenemos que entender que (asuntos como el racismo) son parte de una expresión cinematográfica, aunque a nosotros no nos guste. Sin embargo, eso no nos impide criticarlo para que después de ese análisis se construya algo mejor (…) Recordemos que toda crítica debe ser destructiva para que después construya”, explica Bautista.

De acuerdo con Gabriela, en cuando más se vayan criticando y analizando los productos de entretenimiento que aborden temas que ya no van acorde a la sociedad actual, menos populares serán y más creadores irán cambiando.

Asimismo, agrega que aunque sí puede cambiar el entretenimiento para bien, seguirá habiendo productos, como los documentales que continuarán tomando estos temas con un único propósito, que es el bien de la gente.

El compromiso de la televisión nacional y el entretenimiento

En las últimas semanas, gran parte de la sociedad estadounidense ha inspirado a otras de diferentes naciones a darle voz a la misma causa: no al racismo. Y aunque en México, por ejemplo, se ha escuchado la voz de la equidad y la justicia, los medios de entretenimiento dicen lo contrario.

Gabriela González Ortuño, maestra de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, señala que el contenido de entretenimiento nacional todavía no tiene la representatividad social suficiente como para cambiar sus historias y hacerlas más inclusivas.

Según detalla, los programas en los que más se ha encontrado la igualdad racial son en los especializados en niños y niñas, donde hay personajes afrodescendientes, con rasgos asiáticos y latinos.

Lo que me parece preocupante de la televisión mexicana es que se siguen reproduciendo contenidos de los años 80 y 90 en los que la discriminación hacia cualquier tipo de persona estaba más que evidente. Además, se sigue puntualizando que la persona de tono de piel más oscura es el o la criminal en la trama, quien tiene menos protagonismo

- Gabriela González Ortuño

Maestra de la FES Acatlán

Gabriela Bautista agrega que los programas nacionales en los que más se encontraban rasgos discriminatorios era en los sketches que Héctor Suárez realizaba para el programa ¿Qué nos pasa?, donde era cómico agredir a las mujeres y afroamericanos, como el Negro Tomás.

“La Carabina de Ambrosio también es otro ejemplo de agresividad que había en los 80, en el que veían a la mujer con miradas lascivas y como sinónimo sexual”, asegura Bautista.

Para la catedrática, los mexicanos deben empezar a ser más responsables sobre lo que están consumiendo visualmente para que el entretenimiento sea otro.

Además, asegura que aparte del cambio social, el Estado mexicano es el que debe procurar que el respeto y la igualdad estén bien representados en la televisión, pues es su responsabilidad hacerlo.

“El gobierno debe vigilar que sean discursos que no ofendan ni lastimen a nadie, procurar que sean materiales visuales que tengan un lenguaje respetuoso”, detalla Bautista.

Para ambas especialistas, la televisión debe ir de la mano con el cambio social actual, en el que la equidad, igualdad y el respeto son los ejes principales. Si estas características se tienen en cada proyecto de entretenimiento, habrá incluso menos miedo de salir a la calle y ser señalado por las apariencias.

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