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Literatura

La Conquista de México por Carlos Quinto una joya teatral virreinal

La Conquista de México por Carlos Quinto es la única pieza del siglo XVIII hallada completa. Fue recuperada y editada por Alberto Pérez-Amador

La Conquista de México por Carlos Quinto es la única pieza del siglo XVIII hallada completa. Fue recuperada y editada por Alberto Pérez-Amador

La mayoría de las obras de teatro escritas en México durante La Conquista,  los siglos XVII y XVIII se perdieron y, aunque se han rescatado varias piezas del siglo XVIII, no son ni la sombra de la producción que hubo en aquella época.

De acuerdo con Alberto Pérez-Amador Adam, experto en cultura virreinal, muchas veces se encontraron con algunos manuscritos, pero estaban incompletos. Sin embargo, gracias a un coleccionista particular, quien lo contactó a través de Facebook, pudo investigar y editar la única obra de teatro completa del siglo XVIII que se ha podido analizar y, así, sacar a la luz el libro La Conquista de México por Carlos Quinto. Una comedia anónima novohispana desconocida.

Al inicio, relata Pérez-Amador, se pensaba que era una obra escrita por la poeta Sor Juana Inés de la Cruz, pues el manuscrito contaba con una hoja, muy dañada por el paso del tiempo, en la cual se vislumbraba el mensaje “Soy de San Jerónimo”, y que podría hacer referencia al convento donde habitó la llamada Décima Musa. No obstante, durante el transcurso de la investigación descubrió que se trataba de un autor anónimo.

“Podría decir que se trata de un cuaderno de uso para los actores de la época que por casualidad sobrevivió, porque normalmente se hacía la presentación y se iban al cajón del director o se perdía. Deduzco que, probablemente, el manuscrito haya estado en la Biblioteca del Convento de San Jerónimo y a la hora de la exclaustración ocasionada por Juárez, como todos los conventos se desperdigó”, detalla el experto en cultura virreinal.


“Hay un personaje que se llama ‘Música’, es una alegoría; sale y canta, pero no se sabe qué. Las investigaciones están en pañales, falta mucho por rescatar partituras que estaban en iglesias, conventos, archivos, a principio de todo un rescate de música barroca y renacentista”

Alberto Pérez-Amador Adam

Experto en cultura virreinal

La narración histórica desde el teatro

La Conquista de México por Carlos Quinto. Una comedia anónima novohispana desconocida es una pieza dividida en tres jornadas (característica del Siglo de Oro para denominar los actos teatrales), la cual relata sucesos históricos del siglo XVI como la fatídica aparición del cometa, la llegada de los españoles a Tenochtitlan, la lucha por el poder y la aprehensión y muerte del emperador mexica.

En el manuscrito original de 67 páginas aparecen, por ejemplo, una Malinche occidentalizada, quien ha perdido su carácter guerrero y es presentada a modo de una dama europea; o Moctezuma II, modelado como un soberano de la Nueva España, como parte de un nuevo potencial semántico otorgado por el dramaturgo novohispano.

“Es una joya de la literatura mexicana y la única obra localizada, hasta ahora, del periodo virreinal que presenta en escena la Conquista de México y la tragedia de Moctezuma II. Por las características de la letra y el papel, ubiqué que fue escrita en la segunda mitad del siglo XVIII. Al ver cómo se representa a Moctezuma, tenía que ser después de 1575, porque hasta ese momento lo representaban de una forma disparatada, sin datos históricos”, explica.

A mediados del siglo XVIII existió un autor italiano, Amadeo Cigna Canti, quien escribió un libreto de una ópera sobre la Conquista de México, él presenta el conflicto entre un personaje que está dividido entre su deber político con su reino y lo metafísico, atribuido a los ciclos del cometa; esta imagen de Moctezuma II se ha usado constantemente a partir de este carácter creado por Cigna y, precisamente, la obra del manuscrito representa a Moctezuma con estas características.

“Esta obra de teatro nos habla de una tradición, una festividad cívica que duró 200 años y una actividad teatral importantísima; además, de un pequeño tesoro: la obra misma, pues es de gran calidad. El autor no es un improvisado, era alguien que sabía lo que hacía, es interesante cómo resuelve el final y presenta la resolución de un conflicto en el mestizaje. Me parece interesante que en el siglo XVIII trataran de encontrar una identidad mexicana y resolver la polarización que había en la sociedad, diciendo que somos herederos de ambas partes”, comparte.

Una pieza que plasma la espectacularidad de La Conquista

De acuerdo con Alberto Pérez-Amador, se trata de una obra de gran formato, integrada por 18 personajes y con diversos cambios de escenario, vestuario y elementos sorpresivos. Un ejemplo es la escena donde se va a sacrificar a un tlaxcalteca.

“El tlaxcalteca en el último momento dice ‘acepto ser cristiano’, y aparece un ángel y lo salva. Es algo totalmente teatral, melodramático, espectacular, la gran sorpresa para el público y en esa espectacularidad, vemos que la obra está en la tradición del teatro calderoniano, que tiene elementos y una cuestión inesperada que cambia todo, una intervención sobrenatural”, relata.

Otra escena para destacar transcurre en el segundo acto, cuando el personaje español “Gracioso” trata de seducir a una de las sirvientas de Moctezuma II, la mujer, al darse cuenta de sus intenciones, le contesta en náhuatl, una escena, a decir del experto, muy reveladora, pues se trata de un guión bilingüe y, por ende, de un público que entendía ambas lenguas.

La Ciudad de México fue por mucho tiempo bilingüe, hasta aproximadamente mediados del siglo XIX; sin embargo, se fue perdiendo con el correr de los años, cuando, agrega Amador, el gobierno de Juárez no les dio la importancia a las lenguas indígenas, despreciándolas al considerarlas un dialecto.

Una de las teorías del académico y experto en cultura virreinal es que la pieza seguramente se presentó en corral de comedias o un teatro abierto. El descubrimiento de este manuscrito habla de la riqueza cultural, histórica y teatral de México.

“La obra nos habla de la enorme riqueza cultural que es el virreinato. Tenemos un montón de iglesias, conventos y pintores maravillosos, Juan Luis de Alarcón, Sor Juana, Francisco de Castro, hay mucho más; es una obra que vino a enriquecer nuestro patrimonio, hay que trabajar lo que sobrevivió de la época virreinal, sobre todo cambiar nuestra idea que nos han metido en la cabeza durante los últimos 150 años de que fue una época obscura y no lo fue, fue brillante”, concluye.

Una celebración cívica

El también traductor al alemán de Sor Juana Inés de la Cruz, José Gorostiza y Xavier Villaurrutia, entre otros, comenta que, en aquel entonces, cada 13 de agosto, se representaban obras de teatro sobre la Conquista, una tradición que probablemente se practicó hasta finales del virreinato

“Nos está hablando de una tradición de fiestas cívicas, por una parte, los españoles se quejaban del triunfo y los indígenas festejaban que se habían liberado del horror azteca. La Conquista la hicieron los indígenas que se querían librar de este espanto, se festejó hasta finales del virreinato, se hacían desfiles, sacaban banderas con las insignias de la ciudad y se llevaban procesos desde el cabildo, a lo largo de la calle de Tacuba, pasando por la Alameda hasta la iglesia de San Hipólito”, abunda.

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