No se necesita ser abogado para saber que las grandes corporaciones consiguen su éxito, a menudo, a base de engaños y corrupción. Tal es el caso de DuPont, compañía que fue puesta en el ojo público en los años noventa cuando se reveló que el material con que fabrican los sartenes de teflón es un agente que produce cáncer, y en ocasiones mutaciones y muerte, en los seres humanos.

El caso fue explosivo pero, lamentablemente, muy local. Silenciado, principalmente, por la propia compañía. Incluso, la disputa continua mientras millones de familias de todo el mundo siguen cocinando con sartenes de teflón.

En 2019, el director estadounidense Todd Haynes (Carol, 2015) llevó a la pantalla grande este caso, el cual fue elaborado por el abogado Robert Bilott contra la corporación de fabricación de productos químicos DuPont. Y pese a que la cinta Dark Waters tuvo un estreno limitado, logró concientizar a millones de espectadores.

¿DE QUÉ VA?:

Un abogado descubre que una serie de muertes están vinculadas a una de las compañías más grandes y poderosas del mundo. Al tratar de demostrar la veracidad de sus investigaciones pone en peligro su futuro profesional, a su familia y su propia vida.

LO BUENO: UN MENSAJE TRANSGRESOR

Existen películas que son excepcionalmente buenas pero que no necesariamente son conocidas. Los premios que reciben son contados y sólo pocos críticos de cine las abordan en sus semanarios. Dark Waters pertenece a este tipo de largometrajes. Sin hacer mucho ruido en la farándula, su estructura es elegante e impecable.

Todo empieza desde su concepción, cuando el cineasta Todd Haynes leyó un artículo del periódico The New York Times en 2016,  The Lawyer Who Became DuPont’s Worst Nightmare (El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont). El reportaje del periodista Nathaniel Rich narra la historia del abogado Robert Bilott en su lucha contra la corporación DuPont.

La historia apabulló a Haynes. La revelación de que el Teflón es un agente activo de cáncer fue crucial para motivarlo a grabar Dark Waters. Al adentrarse en la investigación, el director de cine encontró que el revestimiento de los sartenes fue descubierto en 1938 por la empresa DuPont, y empezó a ser usado en ollas de cocina en 1954.

Cuando en el poblado de Parkersburg, sede de una de las fábricas de DuPont, se comenzaron a detectar casos de cáncer en sus trabajadores y habitantes de la zona las sospechas incrementaron.

Por tal razón, Todd Haynes no escatimó en detalles de la historia y junto con el guionista Matthew Michael Carnahan rodaron el filme protagonizado por Mark Ruffalo en el papel del abogado Robert Bilott.

Lo cierto es que lo que sobreabunda a lo largo de la película es su mensaje transgresor. Porque es verdad que no todos estábamos al tanto sobre el nivel cancerígeno del teflón, conocido en el ámbito químico como politetrafluoroetileno (PTFE) que a su vez contiene la sustancia carcinógena llamada PFOA.

Pese a lo enrevesado que es el asunto, Dark Waters es una de esas películas que lo aborda de la manera más amigable posible para el público. Si bien es una cinta de corte judicial en la que sobran los juicios y los términos de abogado, nunca se siente pesada y confusa.

Al contrario. Dark Waters va develando lentamente el mensaje para concientizar a los espectadores al punto de transgredir en nuestras conciencias respecto a este tema. No por nada al finalizar la película se siente un vacío en nuestra vida cotidiana y concerniente a nuestros modos modernos de consumo.

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Por ello es que el final de la cinta es positivo pero al mismo tiempo agresivo. Porque aunque nos hallamos con algo nuevo aprendido, también caemos en la cuenta de que el 99% de los seres humanos tiene en su sangre el PFOA como consecuencia del uso del teflón.

Este y otros datos son abordados minuciosamente, con lo que la tensión de la película es constante en su duración. Tanto las fechas, como los términos legales y químicos que se dan al espectador no son agobiantes pues se muestran de una manera concisa y separada.

Es probable que este mensaje transgresor opaque los demás aspectos técnicos que, sin embargo, son de calidad. Desde la fotografía con colores fríos de Edward Lachman hasta la actuación progresiva del nacido en Wisconsin, Mark Ruffalo.

Sin duda alguna, Dark Waters es una de esas películas que se sienten como un documental porque al terminarse nos inculcan una enseñanza que transgrede nuestra cotidianidad.

*Mi recomendación: 5 estrellas de 5. Una película necesaria, sorprendente y agresiva.

*¿Dónde se puede ver?: Amazon Prime Video

*Esta es mi opinión, pero leo la tuya en la caja de comentarios.