En medio de un momento musical muy creativo, sensible, lúcido, emotivo y de mucho crecimiento, la cantante Francisca Valenzuela presenta su nuevo disco Vida tan bonita, que nació durante la pandemia.

La mayoría de las canciones, salvo dos, fueron escritas durante el confinamiento, por ello, este álbum tiene un espíritu de añoranza por vivir y disfrutar.

“No se llama Vida tan bonita porque la vida sea perfecta, sino es la lucha por encontrar esa belleza y esa verdad, esas cosas bondadosas que nos nutren y nos hacen sentir vivos. Entonces, el disco tiene muchas canciones que he escrito en momentos de conflicto, de crisis, y de angustia o de tristeza, de diferentes emociones, pero siempre con un leve espíritu de esperanza, como entender que la vida tenemos que vivirla, y formar parte de esta lucha por sobrevivir”, explica Valenzuela

La cantante chilena asegura que la mejor manera de escuchar este nuevo álbum es con audífonos, ya sea en el carro, en el bus o caminando, lo importante es que sea un momento personal e íntimo.

“Si bien tiene muchos colores distintos en la música es algo íntimo. Hay momentos que son más sensuales, otros que son súper para llorar, otros son más espirituales, la invitación es a escucharlo de manera personal y emotiva para conectar”, dice.

Vida tan bonita es un álbum corto, rápido de escuchar, donde cada canción es una historia que si bien parte de situaciones particulares de la cantautora se ha dado cuenta que son universales, por el nivel de conexión que ha tenido la gente.

Francisca Valenzuela busca la conexión

Francisca Valenzuela se define como una cantautora que hace un pop rock con “piano con dientes”, súper emotivo, emocional, confesional y muy colorido y teatral, con todas las influencias de artistas como Shakira, Charly García y las Spice Girls.

Su música, “muy honesta, ecléctica, eléctrica y colorida”, puede nacer de distintas formas. En ocasiones por frases escritas en el teléfono o en una libreta, con instrumentos o sin ellos. También puede ser que, a veces, sean las melodías las primeras en nacer para después decorarlas con letras. O, a veces, todo pasa de manera simultánea.

“Me siento al piano o a la guitarra y la canción sale solita, casi entera, entonces, digamos, que va variando. Tiendo a escribir muchas ideas en el teléfono y recojo pedacitos para darle origen a las canciones, trato de componer y trabajar frente al piano si tengo la chance, si no, a veces, incluso con el puro teléfono, grabando, tengo un pianito en el celular, así que depende de donde me encuentre”, comparte.

Si bien en la mayoría de las ocasiones las canciones salen de un proceso confesional y personal, también pueden surgir de la inquietud de una persona para hacer un tema de su interés.

Francisca asegura que ella no hace música pensando en algo numérico ni en conseguir el éxito, sino en poder conectar con la gente.

“Uno siempre está agradecido de una buena recepción y de unos buenos números, pero nada más apuntar a eso es algo que no me hace bien. Cuando estoy trabajando en la parte creativa estoy concentrado en eso, en la emotividad, en conectar, en crear algo que se sienta auténtico para mí más allá de lo que puede suceder con ese producto o con esa canción cuando salga al mundo”, explica.

Esa conexión que busca tanto Valenzuela la está logrando con Vida tan bonita y lo sabe por la cantidad de mensajes que ha recibido de parte de su público; por ejemplo, cuenta que la canción “Vida tan bonita” la han tomado como una carta de amor, mientras que con “Se va” las personas reflexiona sobre cómo pasa el tiempo. O “Hola impostora”, que habla sobre el síndrome del impostor, les ha servido para darse cuenta que se sienten igual.

“En general he visto buena recepción y siento tan lindo ver cómo las personas conectan con mis composiciones, con lo que yo escribí, con lo que nació de mis vísceras y de mi corazón. Por ejemplo, el otro día pregunté en Instagram cuál era su frase favorita y leyendo y comentando era tan bonito ver fragmentos de mis canciones y de las verdades que cantó”, platica.

Vida tan bonita también le dejó grandes lecciones de vida a la cantautora, como el confiar en ella misma, porque fue un material que nació en pandemia, durante momentos difíciles, donde la interacción humana era peligrosa y prohibida.

“No hubo tiempo para titubear ni para dudar y tampoco quise hacer algo donde yo estuviera encerrada sola en un estudio, quería que hubiera personas. Hicimos todo con protocolo COVID-19, obvio, pero fue el antídoto para la soledad; además, siento que puede confiar mucho con el equipo con el que trabajé, me invitó mucho a confiar en quien soy artísticamente, en lo que tengo que decir y en mis habilidades musicales, y eso no es fácil siempre”, concluye.

Canción a sus padres

“Fui una semilla que creció en tu jardín, te vi desde abajo, doy un salto y ahora te abrigo”, fue la frase con la que nació la canción “Se va”, tema que la cantautora le dedica a sus padres.

“Me di cuenta en el proceso, nunca me propuse hacer una canción para ellos, porque era demasiado emotivo para mí, incluso, proponérmelo. Lo descubrí como cuando uno va creciendo y los roles van cambiando, se van ampliando y me di cuenta que estaba hablando de eso a través de esta metáfora del árbol y de la flor y fue muy emotivo”, cuenta.

“Se va” es una canción dulce, así que tiene emotividad, nostalgia y gratitud, pero también tristeza, porque permite darse cuenta de las cosas importantes.

“Te sientes, a veces, como un pendejo al pensar ‘puedo creer que me comporte así’, porque cuando vas creciendo te vas dando cuenta de cosas. El álbum entero tiene un poco como esa tónica de transformación y crecimiento”, dice.

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