El mundo está viviendo una situación sin precedentes, una época en la que toda la población ha salido perjudicada económica y laboralmente, como los músicos, artistas que se han ido adaptando al cambio, a la llamada “nueva normalidad”.

Entre estos artistas está La Barranca, un grupo originario de Guadalajara que, en medio de la pandemia, cumplió 25 de carrera en la industria musical, los cuales celebró con el lanzamiento de su nuevo disco.

Entre la niebla es el proyecto discográfico número 14 de La Barranca, un disco que lanzó solo 24 años después de El Fuego de la Noche, su primer álbum dado a conocer en 1996.

“Tus manos se vuelven piedras, las piedras se vuelven flor y en el centro de la naranja una avispa esconde al Sol. Las sombras de la tarde avanzan hacia mí y hacen más inquietante un mundo inquietante de por sí”, se escucha en su sencillo “Entre la Niebla”.

De acuerdo con José Manuel Aguilera, líder de la banda, lo más complicado de trabajar Entre la niebla fue la parte del montaje de las canciones y los arreglos, ya que, debido a la crisis sanitaria, nunca pudieron estar los cinco integrantes juntos en el mismo espacio físico.

“Fue extraño y diferente, como todo lo que ha sucedido este año de excepción. Pero por ejemplo, la parte de la escritura no fue tan diferente a lo que normalmente hago: estar en un cuarto aislado con un instrumento, una pluma y un cuaderno. Lo raro era que media humanidad estaba igual”, admite.

 Además, el también compositor agrega que, al ser un músico de finales del siglo XX y principios del XXI, la opción de adaptarse siempre la ha tomado a su favor junto a La Barranca, ya que les ha tocado vivir diferentes cambios tecnológicos radicales.

El pasado 20 de diciembre, esta banda jalisciense se presentó vía streaming desde el Teatro Diana, una experiencia completamente diferente a la que estaban acostumbrados; sin embargo, Aguilera admite que sigue siendo un honor y una responsabilidad enorme hacerlo a distancia, pues el solo hecho de permanecer en la banda le genera un gran placer.

“Creo que la pandemia, entre sus muchos efectos negativos, nos deja también la oportunidad de revalorar lo insustituible que es la experiencia real del contacto humano”, admite.