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“Con tres días de trabajo a la semana tendríamos más tiempo para relajarnos, por calidad de vida”, dijo Carlos Slim durante una conferencia en Paraguay. Y declaró que “con cuatro días de descanso sería muy importante generar nuevas actividades de entretenimiento y otras formas de estar ocupados”.

Aunque para muchos suena una idea muy atractiva, lo cierto es que una semana laboral de tres días de trabajo no es sinónimo de mayor productividad y calidad de vida per se. 

De hecho la mejor alternativa parece ser una jornada de cuatro días laborales, o al menos así lo demostró un experimento que puso en práctica el entonces gobernador de Utah, Jon Huntsman, quien en el 2008 estableció que la semana laboral para los empleados públicos sería de lunes a jueves. Es decir, las mismas 40 horas, pero repartidas en jornadas de 10 horas cada día. Al cabo de un año, los 17 mil empleados estatales demostraron que el experimento fue de gran beneficio, de acuerdo a una publicación en USA Today.

Entre los beneficios están que se pudo ahorrar en gasto público y se redujo el tráfico –por ende, menos contaminación–, y disminuyó el gasto de energía. Además, aumentó la productividad de los empleados, quienes también mejoraron sus relaciones en el trabajo y en la casa, pues también demostraron estar menos estresados. 

El 82 por ciento de los empleados encuestados del estado de Utah, declaró sentirse muy satisfecho con esta reestructuración laboral.

Y es que el estrés es un factor clave para aumentar la satisfacción de los empleados y así mejorar su calidad de vida. 

En el 2010, La Jornada publicó los resultados de un estudio a cargo del Consejo Nacional de Seguridad Privada de México, en el que reveló que el estrés laboral disminuye hasta en un 30 por ciento la productividad.

Entonces, si con cuatro días funciona, ¿por qué con tres no? Las razones varían, pero se infiere que en países como México, este tipo de jornada laboral no sería la suficiente para que las familias pudieran subsistir con una buena calidad de vida.

Pocas horas, mismos días

Tal vez la solución ideal para todos sería reducir la cantidad de horas que se trabajan en el día, pero no los días de la semana laboral. En países como Suecia, ha funcionado con éxito la nueva jornada laboral, que dura seis horas. 

Y en Alemania, por ejemplo, a principios de año el centro sindical IG-Metall pidió al gobierno que se implementara una semana laboral de 30 horas, es decir cuatro días a la semana, para quienes son papás (hombres y mujeres), y para quienes tienen hijos menores de edad.

En México no hay propuestas ajenas a la declaración de Slim, pero sí prácticas como los llamados “viernes chilangos”, una costumbre en la que los empleados pueden salir a la hora de la comida y no regresar a la oficina hasta el lunes (o sábado si les toca trabajar ese día).

Suena como un lujo, pero un estudio que se llevó a cabo durante 10 años, y que fue publicado en Journal of Happiness Studies, demostró que esta práctica no marca la diferencia en la satisfacción de los empleados.

Y una investigación a cargo de la Universidad de Sidney, indicó que una jornada de seis horas diarias, cinco días de la semana, es el ideal en términos de satisfacción de los trabajadores.

Si esa jornada se excede de tiempo, el empleado experimentará ansiedad, fatiga y tendrá una calidad de vida pobre. Mientras que si la reduce, no le alcanzará para pagar las cuentas que llegan sin cesar. 

Trabaja y escucha música

Así que mientras siguen los experimentos en otros países en cuanto a la jornada laboral, y se analiza si es recomendable reestructurar la semana laboral en otros lugares (como México), expertos recomiendan hacer un esfuerzo por disminuir el estrés en la oficina y con ello aumentar la productividad y satisfacción de los empleados.

De acuerdo a una encuesta de Vision Critical, el 77 por ciento de los negocios y empresas considera que “la reproducción de música en el lugar de trabajo aumenta la moral del personal, crea una mejor atmósfera y ambiente de trabajo para el personal y los clientes”.

Los encuestados, dueños de pequeñas y medianas empresas de Reino Unido, dijeron que para la mayoría (el 65 por ciento), “la música en el lugar de trabajo hace que sus empleados sean más productivos”. Y un 40 por ciento “cree que la reproducción de música puede incrementar las ventas o los resultados para el negocio”.

Inclusive el 22 por ciento admitió que prefería perder un día de trabajo que estar trabajando sin escuchar música.

Pero no creas que todo tipo de música, la musicoterapeuta Kimberly Sena Moore, escribió en Psychology Today que las melodías adecuadas para la productividad son las que no tienen letra. Esto porque las canciones con letra interfieren con el lenguaje en el ambiente laboral (ya sea leer, escribir y hasta hablar).

Así que si deseas escuchar tus cumbias favoritas mientras trabajas, intenta hacerlo cuando te tomes cinco minutos de descanso, para no alterar tu concentración y productividad.