Desde hace milenios, y hasta la actualidad, la sexualidad ha sido tema central en muchas culturas del mundo, de hecho, hay indicios de artefactos con connotaciones sexuales en civilizaciones mucho más antiguas al cristianismo.

En las culturas precolombinas, por ejemplo, se han encontrado piezas consagradas específicamente al placer. Los pueblos mayas tenían objetos sexuales de madera usados como consoladores, los cuales son descritos como una efigie fálica a la que se les untaban aceite de olivo.

A pesar de que se ha demostrado que, a lo largo de la historia, el placer ha formado parte de un terreno importante de la existencia humana, también ha sido de los menos comprendidos; especialmente aquel que se refiere al autoerotismo. Así, la masturbación ha padecido varias épocas de obscuridad, en las cuales, muchas veces, se ha ocultado el estudio en específico de los artefactos para el placer por los prejuicios existentes.

“Hubo un momento donde la sexualidad erótica estaba arraigada a esta idea judeocristiana de la reproducción, únicamente tener hijos e hijas a través de estos contactos coitales. Pero siempre ha existido este culto al placer porque, al final, es un elemento humano que nos permite sentir, saber que estamos vivas y vivos; afortunadamente, esta historia de herramientas y dispositivos se ha perfeccionado de una manera increíble”, expresa la sexóloga Nadia Serrano.


Los movimientos sociales han empujado la miradas de grupos, tanto de la ciencia, incluso políticos, para no ver estos temas sólo como una cuestión médica, sino que pueden brindar satisfacción y no porque necesariamente me falta algo o alguien, quitar la idea de lo patológico y enfermo de las personas que usan este tipo de artefactos

Nadia Serrano

Sexóloga

En la época moderna, durante el siglo XIX, estos dispositivos, antes de ser artilugios del placer, pasaron por toda una aceptación médica, los dildos o consoladores eran dispositivos médicos utilizados para curar distintos padecimientos, como la histeria, una enfermedad asociada, por lo general, a las mujeres y a una sexualidad reprimida.

Libertad y empoderamiento

Para Nadia Serrano, los artefactos sexuales tuvieron que pasar por periodos oscuros para después ser aceptados por la sociedad; así comenzaron a adquirirse de manera libre, aunque todavía los vendían como artefactos terapéuticos, para disfrazar la intención original: generar placer.

A diferencia de épocas pasadas, y gracias a las luchas por los derechos sexuales y reproductivos, desde los años 60 del siglo pasado y hasta la actualidad, las mujeres pueden disfrutar del autoerotismo, además de acceder al ejercicio del placer sobre su cuerpo, a alzar la voz y a ejercer sus derechos políticos.

“Los dildos o las herramientas de tipo fálica han evolucionado de una manera increíble, hoy encontramos tecnología que estimula todas las partes habidas y por haber que te pueden llevar a la excitación y a múltiples orgasmos. El desarrollo de la industria tiene que ver con la libertad, de empoderamiento para el cuerpo de las personas, específicamente, en el cuerpo de las mujeres, porque la represión no ha sido igual, afortunadamente ahora podemos hacer reuniones tipo sexware para platicar de estas cosas” abunda.

A pesar de que ya hay un gran camino recorrido, el derecho al placer aún es algo utópico, recalca la sexóloga, pues siguen los cuestionamientos: ¿Qué es el placer? ¿Cómo se concibe y ejerce? ¿Qué tanto está asociado al orgasmo? Además, considera, es indispensable aterrizarlo al contexto actual para disfrutarlo de manera libre y responsable.

La industria del placer y de los juguetes sexuales

El marketing comercial fue parte del crecimiento de esta industria que, hoy en día, cuenta con una gran diversidad de colores, formas y gamas con lo último en tecnología, incluso están hechos con distintos materiales hipoalergénicos, como silicón de grado médico.

Durante sus 20 años como educadora sexual, Nadia ha visto una mayor apertura en el tema de la sexualidad, con menos tabúes y mayor amplitud para su consumo, algo que se puede ver en la tienda que ella administra, La Cajita del Placer.

La sexóloga se ha percatado que, con el avance de los juguetes, hay mayor interés en la salud sexual, sobre todo de las mujeres, sin importar edad, si están casadas, solteras o en su menopausia.

“Como profesionista, el tema de los juguetes sexuales fue la llave de entrada a un mundo mágico, también me ha servido como un espacio de intimidad y conexión para hablar sobre temas delicados como la violación sexual y quitar el estigma en este tipo de productos, de generar comunicación y diálogos”, expresa.

Con la pandemia, asegura, las ventas se dispararon, pues al estar más tiempo en casa, hubo la oportunidad de un encuentro con la intimidad y el autoerotismo, así como para conocer sobre toda la gama de artefactos disponibles.


Anteriormente, se les llamaba consoladores; sin embargo, esto se ha ido transformando también por un tema discursivo o de sentido peyorativo

De acuerdo con la sexóloga, muchas veces las mujeres se acercan con un fin ginecológico los dispositivos, pues sin ser juguetes sirven para el placer, por ejemplo, las bolas chinas, o las pesas pélvicas, uno de los dispositivos más vendidos a nivel mundial, que sirven para fortalecer el suelo pélvico.

Diana recomienda acercarse a la tienda de juguetes sexuales de confianza y que, un verdadero profesional les oriente de acuerdo con sus necesidades y gustos, porque, al igual que una doctora o doctor, ellos necesitan saber cierta información para así brindar una lista de alternativas.

“Cuando van a sugerencia libre es importante conocer su edad, la frecuencia de su vida sexual, o el encuentro consigo mismo, qué quisiera explorar, si ella ya se ha explorado, si hay alguna circunstancia de lubricación o erección, dolor en las prácticas sexuales o si tienen alergia al látex. Regularmente, la buena juguetería está hecha de esos materiales, por eso son un poco costosos, sin embargo, hay que decirles a las personas que tienen que invertir en su salud sexual”, expresa.

Ante el gran panorama que ofrecen los dispositivos fálicos, Nadia Serrano promueve que se acerquen a profesionales, porque con juguetes de moda, como el succionador, se debe tener mucho cuidado, pues al existir una alta demanda, también hay imitaciones que pueden estar hechos con materiales de baja calidad o ser peligrosos.


Dentro de la juguetería hay otra área que es la de cosmética sexual o la ‘cremería’, en la cual se pueden encontrar aceites, estimulantes, pastillas afrodisiacas o vigorizantes

“Afortunadamente ya se ha quitado el tema tabú de las tiendas sexuales y su relación a cosas turbulentas y delictivas. Ahora hay boutiques, espacios lúdicos, amigables, y profesionales donde pueden llevarse un producto con información. Yo les recomiendo que sean cuidadosas al lugar donde vayan, lo importante es que su proveedor les genere confianza, a no sentirse maltratadas o juzgadas, al final, se trata de comodidad, bienestar, salud y placer”, concluye Nadia Serrano.

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