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Por lo menos este productor, DJ y músico londinense de 34 años de edad tiene buen sentido del humor. En la descripción de su cuenta de Twitter, dice: “artista perdedor del Ivor Novello Award y el Mercury Prize”, dos de los premios musicales más codiciados en el Reino Unido, en los que estuvo nominado y no ganó. 

Pero Hopkins no necesita un reconocimiento de ese tipo cuando tiene uno de los espaldarazos públicos más importantes dentro de la industria y la cultura de la música electrónica: Brian Eno. 

La relación musical entre ambos data desde hace una década. A través de un amigo en común, Brian Eno escuchó “Contact note”, el segundo álbum de Hopkins, y de inmediato quedó impresionado. Tanto, que el legendario músico británico lo invitó a colaborar en los teclados en su álbum “Another day on Earth” (2005).

Consciente de su talento, Brian Eno lo invitó tres años después a formar parte del equipo de producción del nuevo álbum de Coldplay, “Viva la vida…”. Lo que comenzó como una invitación de colaboración de un solo día, terminó por incluirlo como coproductor del álbum. 

En 2009, Hopkins colaboró una vez más con Brian Eno en  el inusual soundtrack de “The lovely bones”, de Peter Jackson. El score de esta película se convirtió en el inicio de una promisoria carrera dentro del cine.

Entre 2010 y 2011, Jon Hopkins ganó notoriedad y respeto con un par de excelentes lanzamientos. El primero, una elegante colaboración con King Creosote en el álbum “Diamond mine”, una fusión de folk y Downtempo electrónico que les valió una nominación a lo mejor de la música británica en el Mercury Prize.

Con una reputación en ascenso, Hopkins fue comisionado para musicalizar “Monster”, una exitosa película de ciencia ficción británica. El álbum destaca por la perfecta combinación de Downtempo y ambient que crea texturas de sonido idóneas para la estética alienígena de la película. 

Pero en 2013 Jon Hopkins ha dado un giro rítmico con “Immunity”, su nuevo álbum, el cual se aleja del ambient para acercarse al techno experimental al estilo de Four Tet. 

Desde el primer track, Hopkins sorprende con un ritmo más cercano al club nocturno que a la introspección ambiental. 

Pero es en “Open eyes signal”, apenas el segundo track, en donde “Immunity” adquiere tintes de grandeza. La canción corre por encima de los siete minutos y medio con una urgencia techno contenida de manera triunfal. La dosis se repite con un ritmo más calmado en “Collider”, un poderoso tema que nos hace recordar la viscosidad del sonido experimental de Andy Stott. 

“Immunity” es uno de los álbumes que más me han sorprendido en lo que va del año, una prueba más del talento expandible de Jon Hopkins en el mundo de la música electrónica. 

— Álbum recomendado: “Immunity”
Jon Hopkins
(Domino; 2013)
130 pesos en iTunes