Jaime Cámara tuvo que reinventarse tras la quiebra de su empresa, provocada con la crisis del “error de diciembre”, y construir un nuevo sueño.

Entró al negocio de la recolección de basura para comercializarla al extranjero. Su equipo tuvo que cambiar con él: de ser repartidores en tiendas de autoservicio o departamentales, “nuestra gente se puso el overol y se fue a los basureros a buscar PET”, recuerda Jaime.

El equipo empezó a remar parejo para lograr que el barco avanzara. Así nació Petstar, una planta recicladora de PET grado alimenticio, que hoy es la más grande del mundo y un referente mundial en modelos de negocio sustentables y en economía circular.

Petstar recolecta botellas PET, recicla y genera botellas nuevas que están permanentemente circulando, creando un valor social que impacta a más de 24,000 pepenadores y recolectores que viven de esta actividad, además de dar empleo directo a 1,200 personas.

Uno de sus grandes logros fue que en 2020 lograron operar con cero huella de carbono.

Con su experiencia al frente de PetStar, Jaime Cámara advierte que el reto ambiental que enfrentamos es muy grande. “No va a haber futuro si no logramos migrar a todos los modelos de pequeños, grandes emprendedores, pequeños empresarios, grandes empresas a que sean estructuralmente sustentables”, advierte.