Han pasado dos años desde que la pandemia debido al COVID-19 irrumpió en México, dejando a su paso pérdidas familiares, hecho que ha afectado en la salud de sus seres queridos.

De acuerdo con el doctor Raymundo Calderón Sánchez, director Nacional de Psicología de la Universidad del Valle de México, se estima que la muerte de una persona por COVID-19 afectaría emocionalmente a unos nueve miembros de la familia y que en total hay aproximadamente 16 millones de personas en duelo en todo el mundo debido a esta crisis sanitaria.

El estudio Duelo de COVID-19 en Diez países de América Latina: invariancia en la medición de la escala de duelo pandémico y su relación con la ideación suicida fue realizado a 2 mil 321 participantes de México, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú y Brasil, con el propósito de obtener una medida equivalente de duelo entre personas de estos países.

Lo anterior permitirá realizar intervenciones o fundamentar la realización de intervenciones, no solamente locales sino regionales, ya que el diagnóstico es muy relevante para el bienestar de la población.

Calderón Sánchez explicó que el aumento en la prevalencia de duelo disfuncional se asocia con las características que acompañan a la muerte por COVID-19, tales como la “sobrecarga de duelo” por el aumento de muertes de familiares y otros seres queridos.

Entre los factores que interfieren en la capacidad de afrontamiento de los deudos están las restricciones que prohíben visitar a familiares o seres queridos en hospitales o unidades de cuidados intensivos, acompañarlos en sus últimos días de vida y realizar ceremonias fúnebres, que pueden generar o aumentar los sentimientos de culpa.

“Las personas en duelo, al inicio de la pérdida, tienden a experimentar sentimientos de negación, ira y culpa, depresión y aceptación, sin embargo, cuando los síntomas del duelo se prolongan, se intensifican, se retrasan o son obstruidos, puede convertirse en un problema psiquiátrico”, dijo el experto.

Además de que puede generar riesgos para la salud física, como la aparición de problemas cardíacos y del sistema inmunológico, adicciones, deterioro de la calidad de vida en general e incluso el suicidio.

“Quienes tienen ideación suicida tratan de evitar cualquier tipo de interacción que les genere altos niveles de compromiso en cuanto a hacer, decir o sentir cierto tipo de cosas”, aclaró.

Asimismo, hay una sensación de pérdida de seguridad personal que se identifica con problemas de sueño, de alimentación, de interacción con otros, y constantes respuestas negativas hacia cierto tipo de circunstancias que permiten ver con claridad cómo una persona puede sentirse en pérdida total de felicidad o de alegría.

El estudio se realizó durante la pandemia de COVID-19 entre el 25 de enero y el 26 de febrero de 2021. Durante este lapso, América Latina alcanzó la cifra de casi 21 millones de personas infectadas y casi 700 mil muertes por COVID-19.

¡Alerta!

En México, 10.4 por ciento de las personas evaluadas tiene un duelo disfuncional, lo cual lo coloca casi a la par de Perú, Paraguay y Colombia, pero por debajo de Guatemala, El Salvador y de Ecuador; los cuales mostraron un mayor porcentaje de personas que presentan duelo pandémico.

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