El Hotel Geneve, enclavado en el corazón de la colonia Juárez, alberga en sus paredes más historia de la que a simple vista se puede observar en este hotel-museo que se jacta de haber sido el favorito del presidente Porfirio Díaz, pues se trata del primer hotel en la Ciudad de México en apoyar uno de los derechos de la mujer: el libre tránsito.

Fundado en 1907, el Geneve se caracteriza por ser un pedazo de historia viviente localizado en la zona cercana al Centro Histórico de la CDMX.

Además de su llamativo aspecto, con una decoración que evoca la de hoteles europeos fundados en la misma época, en sus pasillos se pueden disfrutar las antigüedades que se encuentran en su poder y que han formado parte de la historia de este alojamiento.

Además de ser el primer hotel en México que ofreció servicio de taxis; entres otros como tintorería, agencia de viajes, elevador, cancha de tenis y peluquería, también fue pionero como un sitio al que las mujeres que viajaban sin compañía de hombres pudieran llegar y hospedarse.

El Geneve, un trozo de historia viviente

Sitio de innovaciones gastronómicas, pues en 1910 se sirvió entre sus paredes el primer sandwich preparado en México, el Geneve también se caracterizó por ser el primer lugar en el que se permitió el alojamiento de mujeres que viajaban “solas”.

Entre finales de los años 1800 y las primeras décadas de los 1900, los hoteles tenían prohibido alojar a mujeres que viajaran sin la compañía de hombres.

Sin embargo, este hotel de la colonia Juárez fue el primero en desobedecer esta imposición social, aunque en la época era “mal visto”.

A principios del siglo XX, e n los hoteles de alta categoría se impedía la entrada a señoritas sin compañía de sus padres, hermanos u otros familiares del sexo masculino.

El papel del hotel, comprometido desde siempre con sus huéspedes, no sólo se limitaba a desafiar los convencionalismos de la época, sino que también se ampliaba a apoyar a las mujeres que viajaban sin compañía de hombres para poder moverse por la ciudad, además de estar pendientes de su llegada y salida.

Actualmente, en conmemoración a su pasado feminista, el hotel mantiene dos vitrinas en su exposición permanente en la que muestran “los compañeros de viaje indispensables” para las damas de ayer.

En una de las vitrinas se exhibe una colección de cajas de cartón y papel lito grabado en estilo Art Noveau de la Francia de 1900 y 1925, que se usaban para proteger perfumes, jabones y polvos de finas esencias.

También se observan botellas de cristal de diferentes marcas como Baccarat y Lalique que eran célebres fragancias de la época, un medallón que fue fabricado entre 1900 y 1905, un broche de cabello con incrustaciones de piedras azul turquesa y guantes de piel que datan de principios del siglo XX.

En la otra parte de la exposición se encuentra  un vestido que representa la moda de principios del siglo XX que estuvo dominada por el uso del corsé, que lograba en las mujeres la anhelada silueta con forma de reloj de arena que deleitaba a los caballeros.

Además se pueden apreciar láminas o “figurines” que sirvieron al público para elegir entre diferentes diseños de ropa para poder seguir así el caprichoso mundo de la moda. En la misma vitrina se puede apreciar una máquina de coser Singer de mediados del siglo XIX.

En 1921 el Hotel Geneve formó parte de un plan impulsado por el Gobierno federal, encabezado por Álvaro Obregón, para convertir a país en un importante centro turístico.

Al alcanzar más fama debido a que 200 de sus cuartos formaban parte de los mil mejores de México, el Geneve fue elegido por la actriz Virginia Fábregas.

Fábregas fue la primera mujer que en el siglo XX que entabló una demanda de divorcio en México.

Tras una gira en por varias ciudades Fábregas regresó a América para una gira de Guatemala a Panamá, de donde viajó hacia Estados Unidos para hacer presentaciones, de donde fue expulsada un folleto que había escrito en 1914.

Ella se había olvidado del folleto cuando viajó a Estados Unidos en 1922 para realizar sus presentaciones, pero apenas pisó el suelo estadounidense, fue notificada de que debía regresar a México.

Después de arreglar el incidente por la vía diplomática, continuó la gira, pero fue de nuevo fue detenida. Entonces le pidió al general Álvaro Obregón que interviniera, lo que derivó en un intercambio, que la hizo hospedarse en el Hotel Geneve, el 1 de julio de 1923.