El 3 de marzo de 1991, un videoaficionado captó cómo cinco policías blancos sometieron a un afroamericano sobre el asfalto, en las inmediaciones del Valle de San Fernando, California; le aplicaron descargas eléctricas y fue golpeado sin posibilidad de defenderse. Este hombre había protagonizado una persecución vehicular junto con los uniformados, Rodney King era su nombre y con él apenas iniciaba otro capítulo más en la historia del racismo en Estados Unidos.

Después de la detención de King, se vino una ola imparable de indignación por parte de la comunidad negra en Los Ángeles, las protestas llegaron a las calles, y la fuerza pública no se hizo esperar; el saldo, 63 muertos, 2 mil 383 heridos y más de 12 mil detenidos.

Este suceso sin precedentes en Estados Unidos marcó por completo al ilustrador argentino Horacio Altuna, quien desarrolló una novela gráfica para remarcar los hechos: el resultado fue Hot L. A., que después de haberse publicado originalmente en 1992, tuvo una reedición en el 2000, para ahora llegar por primera vez a México bajo el sello del Fondo de Cultura Económica.


“El guión de las historias fueron sacados de la realidad, de lo que decían los periódicos de ese momento en Los Ángeles, hice todo el trabajo durante ese tiempo y salió publicado primeramente en España y en Italia, ahora en México y para el resto de hispanoamérica”

Horacio Altuna

Ilustrador

A 30 años de la detención de Rodney King, más las movilizaciones masivas en California por el primer veredicto ocurrido el 29 de abril de 1992, es imposible dejar de equiparar y recordar las recientes heridas que dejó el caso de George Floyd en la comunidad afroamericana; Altuna lamenta que esta historia sea una constante que se repite en Estados Unidos.

“Lo que pienso es que los sucesos que narro en Hot L. A. los podría hacer ahora con lo que pasó con George Floyd y con tantas otras situaciones similares (…) Siempre he pensado que si hubiese una revolución social en el mundo, es probable que sea en Estados Unidos, porque ese país tiene el primer y el tercer mundo adentro”, subraya el artista argentino.

Horacio Altuna visitó México con motivo de la reedición de su novela gráfica de 1992. Actualmente vive en España, su labor en ilustración destaca en el cómic erótico y entre sus trabajos más representativos están Voyeur, Gato, Las Puertitas de Señor López y El Nene Montanaro, entre otros.

Visibilizar a las minorías

El monero argentino admite que le causa indignación no sólo el caso del racismo en Estados Unidos, sino también le molesta la xenofobia que se vive en América Latina con sus comunidades originarias y cómo es que estas permanecen fuera del radar cultural, por lo que exalta que es una tarea pendiente en sus trazos gráficos.


“Soy muy sensible con este tipo de problemáticas, porque soy un tipo muy ideologizado y sensibilizado con las minorías raciales, de género y las represiones que sufren de todo tipo, es un tema que me hubiera gustado abordar, pero lamentablemente por el momento no lo puedo hacer”

Horacio Altuna

Ilustrador

Altuna reconoce que Argentina es un país que también ha desplazado a los pueblos originarios, situación que ocurre en distintas partes de América Latina y, claro, en México, lo que considera lamentable, ya que en ellos se reconoce la verdadera identidad de cada nación.

“Mi suegra era mapuche, eso lo sé muy bien, tengo de alguna manera esa raíz que me sensibiliza, todos estos pueblos han sido muy reprimidos y creo que es hora de que, como tú dices, pongamos el foco en las reivindicaciones que ellos quieren tener, que ellos necesitan y por lo que luchan; entonces, en ese sentido, sí, tanto la literatura, como la novela gráfica, como el cine, tendrían que abordar estas temáticas, porque son nuestros orígenes”, refrenda.

Horacio Altuna Superando la ciencia ficción

En la década de los 80, Horacio Altuna publicó en la revista Zona 84 (simil de la estadounidense Heavy Metal) una historieta de ciencia ficción llamada “Ficcionario” (1983), que después continuó con “Imaginario” (1987-1988), en ellas el dibujante describía una realidad paralela, distópica, que cree, que ahora se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad.

“Hablaba de la realidad, pero era una realidad exasperada, la ciencia ficción que yo hice en aquel entonces era un futuro cercano y distópico, pero me quedé corto, porque todo lo que yo contaba ahí, lamentablemente, esa distopía es lo que estamos viviendo de alguna manera y es peor que lo que yo había imaginado”, revela.

Reflexivo y meditabundo, de si ahora tuviera nuevamente que adentrarse al campo de la ciencia ficción, el cual confiesa que no es su predilecto, Horacio Altuna cree que agregaría nuevamente el agente de la distopía en sus ilustraciones, pero en esteroides, aunque él nunca se ha definido como alguien pesimista.

“Por lo menos durante unas generaciones no vamos a tener las soluciones que todos querríamos para la vida del planeta, me parece que hace falta mucho por parte de políticos, de gobiernos y la misma sociedad, para que enfrenten las problemáticas que están llevando al planeta a un punto de no retorno”, puntualiza.

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