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Homofobia y prejuicios son algo cotidiano para el futbol femenil en México

Un par de mujeres futbolistas denunciaron el ambiente de homofobia que existe en el deporte mexicano y buscaron nuevas opciones en un equipo de Islandia

Bianca Sierra y Stephany Mayor son las primeras futbolistas que han asumido abiertamente su orientación homosexual tanto en la selección varonil como en la femenil de México. Lo que no sabían era que ese acto de honestidad las obligaría a dejar a su país para buscar una nueva oportunidad en Islandia.

Las deportistas salieron de México el año pasado para emigrar al Thor-KA, equipo femenil islandés que les permitió jugar sin tener que ocultar su relación y sin sentirse discriminadas.

Sierra y Mayor, quienes jugaron la Copa Mundial de Canadá 2015, han revelado que Leonardo Cuéllar, ex entrenador de la selección femenil, les ordenó que dejaran de exhibir su relación.

En junio de 2016, Bianca y Stephany hicieron pública su relación por medio de sus redes sociales, la acción provocó que fueran víctimas de acoso e insultos en línea, donde las calificaban de “machorras” y de que no eran dignas de representar a México.

Ante las acciones de discriminación, las futbolistas decidieron emprender su aventura al norte de Islandia con el ThorKA, club en el que se han convertido en jugadoras clave y han logrado mantener el invicto en el actual torneo e incluso están a punto de clasificar a la Liga de Campeones de la UEFA.

Durante una entrevista con un medio internacional, Bianca declaró que a diferencia de Mé- xico, donde existe una cultura de homofobia en el futbol, en la nación europea valoran su trabajo como deportistas sin prejuicios.

En 2016, las deportistas hicieron pública su relación sin saber que eso las llevaría a dejar a su país y a la selección mexicana

El caso de Bianca y Stephany se dio a conocer en un momento en que el futbol mexicano, y específicamente la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), ha sido objeto de críticas e incluso de multas por parte de la FIFA por un grito homofóbico de algunos sectores del público, el cual se realiza en los partidos de la selección y en los de la Liga MX cuando el portero rival depega el balón desde su área.

Antes de iniciar la Copa Mundial de Canadá en el 2015, Leonardo Cuéllar, habló con sus jugadoras convocadas y les recordó las reglas del equipo, entre ellas se encontraba la de no drogarse, no tomar alcohol y tener cuidado con lo que publicaban en sus redes sociales, refiriéndose a Bianca Sierra y Stephany Mayor.

Después de la justa mundialista, Sierra y Mayo decidieron abandonar la selección, no se sentían cómodas con la actitud de su director técnico. Al siguiente año al no ser convocadas por México comenzaron a buscar diferentes opciones para jugar sin sentirse discriminadas.

Ese mismo año, Cuéllar renunció a la dirección de la Selección Mexicana Femenil. La federación asegura que desconocían el caso pero que ellos respetan cualquier preferencia sexual o religiosa y que no discriminan, que incluso tienen campañas contra la homofobia. El estratega pasó a dirigir al equipo femenil del Club América.

Las buenas noticias han vuelto para Stephany y Bianca. El nuevo director técnico de la Selección Mexicana Femenil, Roberto Medina, las convocó nuevamente para un partido amistoso que tuvo la selección contra Suecia.

Sus historias

La historia de estas jugadoras es como la de cualquier otra pareja. Stephany Mayor nació en la Ciudad de México. En su tiempo libre jugaba futbol en las ligas amateur masculinas. En una convocatoria abierta llamó la atención de la FMF y empezó a jugar en las selecciones juveniles.

Bianca Sierra cuenta con nacionalidad mexicana y estadounidense, sus padres tienen restaurantes en San Francisco, desde joven jugó futbol, era la estrella en su colegio Mountain View. Ahí llamó la atención de Leonardo Cuéllar y la reclutó en el equipo mexicano Sub-20 en el 2010.

Ambas se conocieron en la Copa Mundial Sub-20, fueron amigas mucho tiempo hasta que en el 2013 comenzaron una relación, desde un principio fueron abiertas con su familia, amigos y compañeras de equipo.

El deporte no se salva de homofobia

“La comunidad lésbica en México es poco visible en los sectores atléticos, en parte por una cultura arraigada del machismo en el país. Si vuelven pública su orientación sexual se enfrentan a más oposición”, así lo afirmó Claudia Pedraza, especialista en estudios de género y del deporte en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En el entorno general, en México entre 1965 y 2015 se registraron más de mil 310 asesinatos por homofobia en 29 entidades del país. La entidad con mayor número de crímenes por esta razón fue la Ciudad de México con 190, seguida del Estado de México con 119, Nuevo León con 78, Veracruz con 72, Chihuahua con 69, Jalisco con 66, Michoacán con 65 y Yucatán con 60, según datos datos de la Comisión Ciudadana contra los Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH).

“La comunidad lésbica en México es poco visible en los sectores atléticos, en parte por una cultura arraigada del machismo en el país”
Claudia PedrazaEspecialista en estudios de género y del deporte

En el país hay 65 casos de este tipo por año, cinco al mes y al menos uno a la semana de agresiones contra homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales. Y el deporte no se salva de dicho fenómeno intolerante.

Perfiles

Bianca Sierra

Futbolista con doble nacionalidad, mexicana y estadounidense. Brilló como jugadora en su colegio Mountain View. Llamó la atención del entonces técnico de México femenil, Leonardo Cuéllar, y fue convocada a la selección Sub-20 en el 2010.

Stephany Mayor

Stephany Mayor nació en la Ciudad de México. En su tiempo libre jugaba futbol en las ligas amateur masculinas de la capital. En una convocatoria abierta llamó la atención de Leonardo Cuéllar y empezó a jugar en las selecciones juveniles.

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