“Cuando hay vida, hay esperanza”

La de Stephen Hawking fue una vida de un científico que vivió para la ciencia, pero también la de un hombre que enfrentó con conocimiento y sentido del humor su destructiva enfermedad.

El físico inglés logró desafiar las teorías sobre la esperanza de vida con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padecía, una enfermedad motoneuronal que le hizo perder la mayor parte del control neuromuscular, que le fue diagnosticada a los 21 años de edad y le daba como máximo, dos años de vida.

Pero logró vivir 54 años más con la ayuda de un sintetizador que usó para comunicarse.

Curioso del universo y retador de las teorías, Hawking desafíó una vez más a la ciencia dejando claro que la clave para sobreponerse a la enfermedad, fue no permitirse ser un discapacitado mental, porque para él “cuando hay vida, hay esperanza”.

Su enfermedad no sólo fue una forma de ver las cosas diferentes, sino una manera para poder filosofar sobre la vida, explorar las posibilidades de la mente y las grandes interrogantes morales del hombre.

Científicos de la medicina consideran que a Hawking lo que le permitió protegerse de la evolución de la enfermedad fue su privilegiada capacidad de pensar.

“Mantener una mente activa ha sido vital para mi supervivencia, así como el sentido del humor”, contó el astrofísico en el documental “La vida de un genio”.

“Probablemente yo sea más conocido por mis apariciones en “The Big Bang Theory” o “Los Simpson” que por mis descubrimientos”.

El físico y matemático Stephen Hawking nació el 8 de enero de 1942, en Oxford, el mismo día en que murió Galileo Galilei pero 300 años antes.

Estuvo casado dos veces, la primera vez con Jane Wild Hawking, con quien tuvo tres hijos, Robert, Lucy y Timothy. Su segundo matrimonio, el más tormentoso, fue con Elaine Mason, una enfermera que no cuidó nunca del astrofísico y quien lo maltrató de acuerdo con una denuncia de su hija, Lucy Hawking.

Dos años después de su separación con Mason, una de las enfermeras que estaba cuidando del matemático declaró al periódico “The Times”, la tortura que el científico recibía por parte de su segunda esposa.

A pesar de que se comenzó con una carpeta de investigación después de la denuncia de su hija, Stephen Hawking siempre se negó a colaborar.

Considerado una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos, Hawking recibió una veintena de reconocimientos a lo largo de su carrera como divulgador científico, entre las que destacan el Premio Adams, la Medalla Eddington, la Medalla Hughes, la Medalla Albert Einstein, la Medalla de Oro de la Real Sociedad Astronómica, el Premio Dirac por sus contribuciones a la Física Teórica, el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia, entre otros.

Junto con su hija Lucy Hawking, escribió el cuento “George Secret Key to the Universe”, una trilogía que narra las aventuras de un pequeño llamado George y sus viajes a través del espacio, todo, para hacer comprensiva y entretenida la teoría sobre el universo a los niños.

Fue conocido por sus diversas teorías, pero también por haber organizado una fiesta para viajeros en el tiempo a la que nadie asistió. Celebró sus 60 años volando en un globo aerostático.

En 2007, el renombrado científico, logró experimentar la gravedad cero al realizar un vuelo espacial dirigido por la empresa Zero Gravity Corporation.


Hawking murió el 14 de marzo de 2018 en su casa en Cambridge. El mismo día que nació Albert Einstein pero en 1879 y el mismo día en que el mundo celebró el número infinito “Pi”, una extraña coincidencia

El fascinante universo Hawking

Sus trabajos revolucionaron las teorías físicas sobre el cosmos y el universo.

Stephen Hawking fue muy reconocido por sus investigaciones sobre los agujeros negros del universo.

Para el científico cualquier tipo de energía o materia que ingresa en los famosos agujeros negros queda atrapada y puede ser acceso a otros universos.

Aunque los agujeros negros son una teoría anterior a Hawking, basada en los estudios de Albert Einstein, con ella, el cosmólogo explicó que gracias a la mecánica cuántica y la relatividad general era posible resolver paradojas sobre el universo.

Derivada de la mecánica cuántica de los agujeros negros, nació la “teoría de la radiación”, en la que los agujeros son capaces de emitir energía, perder materia e incluso desaparecer.

Uno de los temas controversiales que incomodó a la iglesia fue su teoría sobre el origen de la vida, en la que Hawking sostuvo y apoyó que gracias a la Ley de Gravedad el universo pudo originarse de la nada, todo, partiendo desde que fue el ‘Big Bang’, la explosión que dio origen al universo.

Como una de las voces más fuertes del ámbito científico, Stephen Hawking expresó advertencias que podrían lastimar a la humanidad si no se logra cambiar la conciencia de los hombres y no se contrarresta.

Una de las más importantes es la que habla sobre el calentamiento global.

“Estamos cerca de que el calentamiento global se vuelva irreversible”, advirtió el astrofísico.

Tras la advertencia, Hawking urgió a tomar medidas respecto a que no era benéfico para el planeta que Donald Trump retirara a los Estados Unidos del Acuerdo de París, pues el cambio climático es la amenaza más grande que enfrenta la humanidad.

Otra de sus ideas, consistió en que los hombres debían evitar continuar buscar el contacto con civilizaciones de otros planetas, ya que de concebir la vida inteligente en el universo, estos seres extraterrestres podrían ser una amenaza para el planeta tierra.

“Ellos serían más poderosos y no nos verán como algo más valioso que una bacteria”, dijo el científico que falleció el día de ayer a los 76 años de edad.

Una de las advertencias más fuertes de Hawking giró alrededor de la inteligencia artificial.

“Puede ser lo mejor o peor que le pase a la raza humana, pues las computadoras no sólo podrían emular la inteligencia de los seres vivos, sino también excederla”, dijo el matemático inglés.

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