El confinamiento persiste a casi dos años de haberse iniciado en Wuhan, China, y la incertidumbre continúa, sobre todo en los terrenos artísticos. En México, el ámbito musical ha sido uno de los que más ha palidecido ante la falta de activación y conciertos presenciales.

Además, recientemente se presentó el tercer informe del Gobierno federal, que exalta con beneplácito los logros económicos en otros rubros, pero la cultura y el arte siguen en el olvido.

Este es el sentir de José Alfredo “Joselo” Rangel, integrante de Café Tacvba, quien participó en el HAY Festival de Querétaro, donde aprovechó para conversar con Reporte Índigo de esta inconformidad hacia la autodenominada Cuarta Transformación.

“Sí creo que hace falta apoyo a la cultura, yo me imaginaba que con este gobierno iba a ver todo un apoyo a la cultura, más fuerte que en otros sexenios, pero sí me sorprendió de repente cuando empezaron a quitar presupuestos y todo esto, como si la cultura no fuera tan importante como otras cosas, y pues la verdad es que no, al contrario, yo lo que creo es que es lo más importante”, afirma el guitarrista.

En videollamada desde Querétaro, el músico además expresa lo que muchos otros creativos han manifestado acerca de que, a través del arte, las personas han logrado mitigar la ansiedad y los problemas que ha dejado el COVID-19, por ello es que es tan elemental que lleguen recursos necesarios para este rubro.

“No quiero hablar de cultura con mayúsculas, sino de todo tipo, para mí, así como decían los discos antes ‘el rock es cultura’, toda la música es cultura, el reguetón es cultura, igual la literatura, cualquier género, todo esto nos salvó”, describe Rangel.

Otra de las facetas artísticas del músico es la de escritor. Durante la pandemia publicó su libro La niña aburrida, el cual es un cuento infantil, por lo que externa su preocupación ante esta problemática que también afecta a los infantes del hogar.

“Qué más quisiera yo que hubiera un gobierno que apoyara a la cultura como algo real, desde los pequeños, o sea, con clases de música, teatro y artes plásticas. Generar todo eso, no nada más en la juventud, sino que continúe”, suma el también productor musical.

Café Tacvba cumplió 30 años de trayectoria en 2019, último año en el que tocaron en vivo, por ello en mayo pasado, en YouTube lanzaron el especial 30 + 2 #QueSigaElTaconazo, para recordar que la música sigue viva, y que los artistas también merecen una visibilidad, pese a que no se encuentran activos en escenarios.

‘He podido subsistir’

Joselo Rangel se sincera y se confiesa como una persona que ha ahorrado, que su hábito de administrar sus fondos le ha ayudado a seguir adelante, pese a que el cuarteto de Ciudad Satélite tiene más de un año de no tener un concierto, y rompe el mito de que ellos sean músicos con arcas ilimitadas.

“Gracias a eso he podido subsistir, o sea, la gente puede decir ‘no, bueno, ustedes lo tienen resuelto, porque son famosos’, pero no es cierto. Creo que los gruperos y los de música regional tienen muchísimo más millones que los que yo voy a tener nunca”, platica entre risas nerviosas.

Entre bromas, también pone de ejemplo el ostentoso anillo que Christian Nodal le entregó a Belinda, acto al que nunca aspiraría, ni por el poder adquisitivo ni por gusto personal, pero esto solo lo dice para hacer la observación, que desde el rock mexicano, solo se vive sin lujos exorbitantes.

“Jamás en la vida yo voy a poder hacer algo así, digo ¡ni quiero! Pero lo digo como un ejemplo de que los músicos de rock estamos en otro nivel (…) Es un momento muy difícil y apoyo… no tenemos un apoyo nosotros como músicos, y digo, nuestro grupo ha tenido la suerte y la bendición de tener un público y fans y nos va muy bien, pero pienso en todas las demás o las que van iniciando o el staff”, describe Joselo.

La anécdota de Joselo que se volvió libro

Hace años, Joselo tuvo un momento con sus hijas que le detonó en inspiración para un cuento, Úrsula, la más pequeña, quería jugar, pero todos estaban ocupados en casa, incluido el músico, quien le sugirió que podía jugar en el espejo con su reflejo.

Así surgió La niña aburrida, que fue ilustrado por la artista gráfica peruana Nori Kobayashi, a quien la banda conoció en una de sus giras por el país sudamericano. En esa parada, ella les entregó un dibujo personalizado a cada miembro y esto le quedó marcado a Rangel, posteriormente, la contactó para que dibujara el libro.

“Le dije ‘tengo una historia y quiero hacer un cuento contigo, un libro ilustrado’ y no me creía, porque es tan fan del grupo, se le hacía demasiado y entonces le dije que era en serio y le mandé el cuento y las ideas que tenía, pero le di libertad total”, comenta entre risas el autor.

El libro, una vez terminado, se envió a una convocatoria de concurso, pero no ganó, tuvieron que pasar tres años para que los editores de Rangel se interesasen en la historia y, eventualmente, el volumen se publicó durante el encierro sanitario.

“Mucha gente me comentaba ‘ah, qué bien que hiciste esto con la pandemia’, y les digo que no, que esto lo hice hace varios años, pero me decían que ahorita los niños se aburren mucho y no saben cómo lidiar con qué hacer en casa y resulta ahora que al libro le ha ido muy bien”, puntualiza.

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