El fotógrafo suizo René Robert murió congelado en las calles de París a sus 84 años luego que se desmayó y ningún transeúnte se ofreció a ayudarlo, lo que causó que la hipotermia acabara con su vida.

Fue la tarde de este jueves que el Instituto Cervantes de París dio a conocer la noticia de su pérdida, la cual recibió “con gran dolor y tristeza”.

“El fotógrafo desarrolló una labor testimonial del arte flamenco del siglo XX irremplazable. Movido por su amor y su profunda comprensión de la tradición hispana, fue un fiel colaborador de este centro, señaló el Instituto Cervantes.

Por su parte, el periodista Michel Mompontet, y quien era amigo del ahora fallecido, lamentó la noticia al mismo tiempo que mostró su indignación ya que se mostró la indiferencia.

“Asesinado por la indiferencia. Esta noche a las 19:20 en France Info TV mi homenaje al fotógrafo René Robert, que murió solo en una concurrida calle de la capital sin que nadie se detuviera a socorrerlo… y lo que este trágico y repugnante final de vida nos enseña sobre nosotros mismos”, escribió.

De acuerdo con declaraciones de Mompontet, el profesional de la lente de 84 años salió a dar un paseo el pasado 18 de enero tras haber cenado en la calle Turbigo de la ciudad parisina; cerca de las 9 de la noche se habría desplomado y permaneció sobre la banqueta hasta alrededor de las 6:30 de la mañana.

Contrario a lo que muchos pudieran pensar, la ayuda no vino de un transeúnte cualquiera, pues fue un indigente quien al ver al hombre de la tercera edad sobre el suelo decidió llamar a una ambulancia para que se le brindara la atención médica.

Según apuntan diversas versiones, Robert se encontraba en un estado extremadamente grave, con heridas en la cabeza y debido a las bajas temperaturas de la temporada, con una hipotermia severa, por lo que pese a que se le encontró con vida, tras ser trasladado de emergencia a un nosocomio, más tarde perdió la vida.

René Robert nació en Friburgo, Suiza, el 4 de marzo de 1936 y fue un fotógrafo que centró su carrera en retratar artistas de flamenco; su primer acercamiento con este arte a los 12 años de la mano de un amigo.

Tiempo después decidió estudiar fotografía en Vevey, pero la negativa de su padre para costear la preparación de esta profesión lo llevó a quedarse como aprendiz de un fotógrafo en la ciudad de Lausana durante tres años.

Posteriormente se trasladó a Ginebra donde comenzó a trabajar en una agencia de prensa, hasta que a mediados de los años sesentas se trasladó a París, donde conoció a una bailadora sueca que trabajaba en un sitio llamado “Le Catalan”, ubicado en la calle Grands-Augustins.

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