La conexión del actor José Juan Sánchez con la obra Canción de tumba, del escritor guerrerense Julián Herbert, fue una especie de “amor a primera vista”, una lectura que le llevó tan sólo un par de horas de regreso a su casa en camión y con la cual conectó desde que la conoció a través de un taller de dramaturgia a cargo de Alejandro Ricaño.

“Mi mamá nació un 12 de diciembre, en San Luis Potosí, fue bautizada como Guadalupe y la mamá de Belén, mi compañera de la compañía, se llama María Guadalupe, nació un 2 de diciembre sólo que ella en la Ciudad de México, entonces, esa coincidencia nos dejó marcados y encontrarla en esta novela, nos entusiasmó muchísimo”, revela el actor a Reporte Índigo.

Canción de tumba habla sobre la vida de Guadalupe Chávez, una prostituta enferma de leucemia y madre del escritor Herbert, y cómo se encamina hacia la muerte, un hecho que también les impactó, por ello decidieron montar la pieza Flores negras del destino nos apartan.

El actor, junto con la directora Belén Aguilar, trabajaron desde hace tres años en la adaptación de esta obra al lenguaje teatral, se tenía previsto que estrenara el año pasado, pero debido a la pandemia, se pospuso para este 2021.

Para Juan, la pieza recalca la importancia de la relación entre madre e hijo, del contacto que se tiene con la persona a través de la cual se ve el mundo y forma un referente a lo largo de la vida, tanto en su presencia como en su ausencia.

Flores negras del destino: Una obra muy latinoamericana

“La novela es tremendamente mexicana, esta cosa latina que transpiramos a través de nuestras madres se refleja todo el tiempo en la novela. También representa un ritual de despedida, el autor escribe la biografía de su madre durante los últimos días de su vida en el hospital, En conexión porque está internada a causa de la leucemia y él desarrolla una biografía de su madre, al mismo tiempo que cuenta su propia historia”, expone.

Además, abarca una serie de aspectos de México que permiten ver modelos económicos y políticos a través de un humor negro y ácido, propios de la cultura latinoamericana.


La obra es una especie de sinfonía literaria latinoamericana que abraza profundamente nuestra cultura, partiendo de esta relación entre madre e hijo

José Juan Sánchez

Actor

Para Juan, Flores negras no es un proyecto de dolor, sino de amor, de abrir el alma y rascar en lo más profundo del ser, del pasado. Es, a decir del actor, un conjuro a los ancestros, a la cultura y una forma de ver los vicios del ser humano a la cara.

“No digo que vayamos a salir siendo mejores personas después de ver este proyecto, pero creo que sí más conscientes de nosotros mismos. El teatro es muy generoso porque nos permite abiertamente hacer este ritual de despedida que plantea un viaje al pasado, pero también un viaje a mirar de frente al presente, el autor nos plantea un grito de valentía y de arropo hacia nuestras vidas, a vivir nuestras vidas no condicionadas por agentes externos”, reflexiona.

La puedes ver

Flores negras del destino nos apartan, de la compañía El Mirador, tendrá temporada en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque, del 7 al 27 de junio. Los lunes, martes, jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas

Reencuentro

Esta pausa generada por la pandemia fue muy fuerte para toda la comunidad teatral, luego de ese largo silencio, el actor comparte que le significó un proceso muy doloroso, sin embargo, regresar a la escena significa un encuentro con la audiencia en la que el teatro sea el punto donde puedan salir todas las emociones generadas durante todo este tiempo.

“Necesitamos trabajar porque no sabemos hacer otra cosa y estamos emocionados y agradecidos, de que las condiciones nos permitan nuevamente llegar al público y que nuestro trabajo pueda llegar a la gente”, razona.

La puesta en escena se compone de dos elementos: la cinematográfica, que será abordado a través de un dispositivo multimedia de la mano del cinefotógrafo Ernesto Madrigal; la madre, interpretada por Lorena Glinz, se hace presente a través de las imágenes proyectadas; el hijo, representado por José Juan Sánchez, es el encargado de unir los recursos escénicos que le dan sentido a la propuesta.

El otro recurso es la música, a cargo de Cristóbal Maryan. El personaje principal tiene una afición hacia el bolero, por lo cual, cada capítulo estará enmarcado por este género. Asimismo, el título de la obra, Flores negras del destino nos apartan, viene de la frase de una canción que es muy significativa para el protagonista.

Trabajar con el texto Julián Herbert resultó un reto permanente, desde confrontarlos con su capacidad artística para poder llevarlo a escena hasta, incluso, abordarlo temáticamente.

“Tenemos mucho amor para entregarles con este proyecto. Se trata de un texto vivo, tú comienzas a leerlo y es imposible que no te involucres, que no te atraviese el cuerpo y el espíritu. De entrada, te derrota, pero también te alza la cara para que te levantes una y otra vez. No te puedes hacer el tonto, si vas a entrarle, va a ser con todo y no hay de otra porque entonces no tiene sentido”, opina.

Poder ver ahora en escena Flores negras del destino nos apartan representa un gran aprendizaje para el actor, un trayecto a través de emociones complejas, pero que representan el más puro acto de amor, tanto para el arte como para sí mismo.

“Para mí implica todo en cuestionamiento, una revaloración de mí yo personal, mi yo artista, actor, hijo y hermano. Asimismo, como persona que se relaciona con los demás, entonces estoy desarmado, pero muy agradecido, también es un gran acto de amor mostrar las heridas, tal cual eres”, concluye el actor José Juan Sánchez.

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