Con la misión de romper con las ideas de que el teatro clásico es aburrido y sin vigencia y demostrar que en realidad es un arte que provoca, confronta, divierte y emociona, llega una nueva edición del Festival Internacional Teatro Clásico MX (FITCMX).

Esta iniciativa nace de una gran experiencia que vivieron Araceli Rebollo y Fernando Villa al acudir al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, en España.


Para nosotros era muy importante pensar que en México podíamos tener un festival así, de esa calidad, en donde los chicos, que estuvieran en su momento en la universidad o en cualquiera otra escuela de teatro formándose para ser hacedores de teatro, tuvieran esta experiencia que nosotros habíamos vivido

Araceli Rebollo

Directora del FITCMX

Cuando regresaron de España se dieron a la tarea de buscar aliados que los ayudaran a cumplir su sueño; los primeros en sumarse fueron sus amigos más cercanos, ya que querían “un festival joven para jóvenes hecho por jóvenes”.

“El equipo es muy joven y desde entonces hemos tenido ese objetivo de llevar el teatro clásico a los jóvenes, que ellos se acerquen y que los que están en preparación no le tengan miedo a perderle un poco el respeto a los textos de estos grandes autores para que los lleven a acabo como puedan”, dice Araceli.

Así, cada dos años, el FITCMX reúne a estudiosos y artistas jóvenes que participan en representaciones teatrales que abarcan el periodo del siglo XVI al XVIII.

“Estamos seguros que hay compañías jóvenes que pueden hacer productos escénicos increíbles con estos textos y que no necesariamente forman parte de las grandes compañías ni cuentan con grandes presupuestos que de repente pensamos que se necesitan para hacer este tipo de obras”, expresa la directora del Festival.

Para los organizadores, el FITCMX debe quitar la etiqueta que se tiene sobre que el teatro clásico es supergrandilocuente con grandes montajes históricos y apegados a una antropología escénica.

Una nueva edición del FITCMX

El Festival Internacional Teatro Clásico MX (FITCMX) es un evento bianual, ya que como todavía no es autosuficiente, el equipo necesita dedicarse a otras actividades para poder contar con un “colchoncito”.

Esta edición, que es la tercera, cuenta Araceli Rebollo, la comenzaron a planear desde 2018, de principio se iba a hacer en vivo y a todo color, con pocos invitados internacionales porque no contaban con un gran presupuesto.

La idea era que comenzara en septiembre de 2020, pero la pandemia lo impidió. Luego decidieron cambiarlo para enero de 2021, pero el alza en el número de contagios de COVID-19 en la Ciudad de México los detuvo.

“Teníamos la esperanza de dar alguna función a puerta cerrada y hacer streaming, que fuera desde una cosa más viva o en tiempo real la experiencia. Ya para diciembre vimos la realidad de las cosas y en enero vimos que no pasaba la pandemia y que todavía iba a seguir, fue cuando decimos que el Festival sería en su totalidad virtual”, comparte.

En esta edición, el FITCMX sólo contará con una actividad presencial, que es el taller de combate escénico, el cual se desarrollará en las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), con todos los protocolos necesarios.


El Festival busca ser un eje alrededor del cual se centren los esfuerzos por mantener vigentes los textos dramáticos del Barroco

“En enero se decidió que no podríamos posponerlo más, primero, porque el Fonca tiene fechas y limites muy estrictos y contundentes. Por lo que nos pusimos a trabajar con las compañías invitadas para que sus propuestas escénicas no perdieran calidad artística en escena, pero que también el público no viera un teatro grabado. Entonces, lo que hicimos fue un hibrido entre estos proyectos escénicos y cómo dialogar con el lenguaje de video”, afirma Rebollo.

La misión fue conservar, aunque fuera pequeña, la teatralidad de las obras, pero en versiones cortas, porque se tiene comprobado que la atención de las personas en pantalla ha disminuido muchísimo; además de lograr una experiencia estética.

“La pandemia nos deja una posibilidad de encontrar nuevos diálogos con las plataformas digitales, porque si bien seguiremos en los escenarios cada que podamos, no hay que dejar de lado estas plataformas”, opina.

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