Fidel Castro es uno de los dirigentes latinoamericanos más laureados por su lucha revolucionaria en Cuba. Sin embargo, no muchos analizan su lógica a la par de otros líderes influyentes como lo fueron Adolf Hitler y Benito Mussolini en Europa.

Con las protestas a flote en Cuba, la figura de Castro es cada vez más cuestionada. Y es que como suele suceder en los gobiernos no democráticos, tarde o temprano las protestas con los pies se producen ante los peligros del hambre, la muerte y la miseria.

Castro y sus técnicas nazis

Sin embargo, la idea de que Fidel Castro mantenía una admiración por el nazismo y que estrechó lazos secretos con ellos era sólo un rumor hasta la emisión de los documentos de los servicios secretos de Alemania, Bundesnachrichtendienst (BND).

Ya previamente se había revelado que líderes latinoamericanos como Juan Domingo Perón, Getulio Vargas y otros populistas habían adoptado técnicas del nazismo para gobernar a las masas de manera efectiva.

Por ejemplo, no es casualidad que las posturas histriónicas de Hitler se repitieran en actos públicos de líderes latinoamericanos como el propio Fidel Castro.

Mussolini creó las Camisas Negras, bandas paramilitares con las que entró en Roma,  y Hitler las Camisas Pardas, milicias nazis. Castro organizó las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR), un grupo que infundía el miedo a todos los disidentes, una técnica necesaria para el fascismo.

Las BRR hostigaban, golpeaban y asesinaban a aquellos que no estaban de acuerdo con el gobierno de Castro. Uno de los episodios más conocidos es cuando el Contingente Blas Roca golpeó con hierros y bates de béisbol a los manifestantes del  llamado Maleconazo, en agosto de 1994.

Esta técnica ya había sido ocupada por otro gobierno comunista, el de la Unión Soviética. Iósif Stalin creó fuerzas especiales para reprimir cualquier ideología contraria a la del régimen.

Si Mussolini resumía al fascismo con una frase:  “Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”, Fidel Castro dijo en 1961:  “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”.

Mientras que la consigna  de “Comandante en Jefe, ordene” de los fascistas se repetía en la frase”Pa’ lo que sea, Fidel, pa’ lo que sea”. Así, como en Alemania e Italia, el régimen castrista ha sido estrictamente militar.

Uso de militares nazis

La revelación de los documentos de los servicios secretos de Alemania, Bundesnachrichtendienst (BND), confirmó, entre otras cosas, que el fallecido Fidel Castro contrató a dos antiguos miembros de las SS nazis. Esto con el propósito de que los fascistas entrenaran a sus militares cubanos.

El artículo fue ampliamente difundido e incluye la tentativa del régimen comunista de Castro de comprar armas de fabricación belga a través de dos intermediarios de la extrema derecha alemana, los nazis.

La BBC y el diario Die Welt también reportaron que en octubre de 1962, los excolaboradores de Adolf Hitler sirvieron a Fidel Castro durante la crisis de los misiles. El BND también aportó varias pruebas que confirman la presencia de ambos militares, quienes fueron los únicos que respondieron la invitación del gobierno de La Habana.

“Evidentemente el Ejército revolucionario cubano no temía el contagio con personal vinculado con el nazismo, siempre y cuando sirviera a sus propios objetivos”, precisó Bodo Hechelhammer, director de la sala de investigaciones históricas del BND.

Asimismo, Castro se habría servido de dos traficantes de armas de la extrema derecha alemana, Otto Ernst Remer y Ernst Wilhelm Springer, para tratar de comprar unas 4 mil pistolas de fabricación belga.

La conclusión a la que llegaron los servicios secretos alemanes era que el régimen cubano deseaba sacudirse la absoluta dependencia de la compra de armamento soviético. Para ello, Fidel Castro debía explorar otros posibles suministros de armas.

Finalmente, cabe recordar que tras un par de semanas de una gran tensión entre las dos superpotencias de la época, el régimen soviético, encabezado por Nikita Jruschov, aceptó retirar los misiles de Cuba. A cambio, el presidente norteamericano John F. Kennedy ofreció garantías de que no invadiría la isla caribeña.

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