Este fin de semana se estrena la película mexicana Feral, una propuesta de terror que aborda los acontecimientos que sucedieron en 1986 cuando en la sierra de Oaxaca se incendió una cabaña dejando a un hombre y tres niños muertos.

Las autoridades hallaron que se trataba de un sacerdote llamado Juan Felipe de Jesús, quien era conocido por combinar sus creencias con un fuerte apego al psicoanálisis, el cual habría puesto en práctica en distintas ocasiones.

Mientras que los niños eran totalmente desconocidos, por lo que se les identificó como ferales, del término feral que significa “salvaje”.

En entrevista con Reporte Índigo, el director de Feral, Andrés Kaiser, reveló que esta cinta requirió de un vasto trabajo documental y de investigación para plasmar en la pantalla una historia poco conocida por los mexicanos.

¿Cuáles son tus referencias inmediatas al realizar Feral?

Fue una serie de múltiples inspiraciones. Vinieron desde muchos lados. Por ejemplo, desde el lado literario es muy evidente que tomé como referencia A sangre fría de Truman Capote, que tiene esta naturaleza documental y de recopilación de testimonios.

Esto funcionó como una inspiración directa para abordar el falso documental la historia de este sacerdote obsesionado con el psicoanálisis.

También El señor de las moscas que nos muestra este lado salvaje de niños que imponen su propio sistema y que por ese lado también exhiben su lado más natural.

Mientras que por el lado cinematográfico puedo decir que mis inspiraciones vinieron de Canoa de Felipe Cazals y Veneno para las hadas, películas importantes en la historia del cine mexicano.

En tu cinta, hay una lectura más allá de la feralidad, pero ¿cuál es la analogía que pretendes transmitir?

Hay un conflicto entre dos ideas: lo terrenal y lo celestial. Cómo lo sobrenatural empieza a influir en la vida humana. Vemos por un lado a este sacerdote recluido que se va a vivir a las montañas y por otra parte a estos niños ferales completamente ajenos al mundo.

Quise enfocarme en esta especie de dualidad y de cómo ambas ideas se contraponen pero al mismo tiempo también se conjugan y desenvuelven en la historia.

¿Cómo fue el proceso de adaptación del trabajo de campo a la narrativa?

Bueno tengo que decir que el guion requirió un vasto trabajo de investigación en demasiadas áreas. Estamos hablando de que hubo un profundo trabajo en campos como la psicología, psicoanálisis, religión, entre otros.

Tengo que decir que tuve todo el apoyo de Vicente (Leñero) en las primeras partes del guion y eso fue una buena parte de dicho proceso para llevar la investigación hacia la historia.

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¿Cómo percibes el horror en el cine mexicano actual?

Como tal, el horror me parece muy amplio y muy capaz en su efecto emocional cinematográfico. He estado familiarizado con él desde niño y siempre tuve esta idea de que es sobre cómo el conflicto interno saca a flote cosas espantosas.

Creo que en estos momentos el horror mexicano no pasa por buenos momentos después que el cine esté atravesando por buenas propuestas. En México, géneros como la comedia o el drama han tenido más peso que el propio horror.

¿Qué proyectos tienes en mente a futuro?

Ahorita estoy terminando un documental de archivo sobre las películas que hacían mis abuelos en los años 50. Es un proyecto muy personal, íntimo y familiar. Y en julio arranco un documental sobre el monasterio de Santa María de la Resurrección llamado La primavera de los anacoretas precisamente sobre los hechos históricos de Feral.

Recomendación: 3 estrellas de 5. Una propuesta interesante y fresca para el cine mexicano.