A través de su más reciente cortometraje El sueño más largo que recuerdo, que ya estrenó en el festival Sundance, Paloma Petra y Carlos Lenin retratan historias.

En medio del agreste calor que invade al municipio coahuilense General Cepeda, el tiempo continúa sin que llegue el progreso a este poblado cercano a Monterrey, Nuevo León. Ahí, los contrastes entre lo urbano y la ruralidad son claros, pero la gente es la misma, desesperada por lograr una mejor vida fuera de este micro infierno.

Con el recurrente asalto a la memoria de querer encontrar a su padre, víctima a manos del crimen organizado que azota a esta población, es como Tania parte de su terruño. Pero además, porque está harta de que se le menosprecie por ser mujer a pesar de que ella es más que solo una ama de casa.

Bajo esta premisa es que el realizador Carlos Lenin hizo El sueño más largo que recuerdo, cortometraje producido y actuado por Paloma Petra, y que ya inició su recorrido en uno de los festivales de mayor trascendencia para el cine independiente: Sundance, el cual se realiza en Utah, Estados Unidos.

Así, tanto Petra como Lenin tienen un propósito en común, retratar las historias reales de horror que siguen sucediendo en el noreste mexicano a través de la ficción, pues es lo que ellos han percibido que les ha dejado la tierra de donde provienen.

“Básicamente son las historias que tenemos que contar, porque es lo que tenemos que compartir, porque de aquí somos, aquí vivimos, y aquí amamos y sufrimos. Esta es nuestra realidad y nuestro imaginario, nuestra memoria, esto es lo que tenemos que compartir”, dice la actriz y productora.

Además de El sueño más largo que recuerdo, los dos egresados del antes Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, estrenarán en febrero en salas comerciales La Paloma y el Lobo, que también es un espejo de la violencia en Nuevo León.

Producir para actuar

Antes de sus proyectos actuales, Petra ya había hecho mancuerna con Lenin. Ella fundó la productora Huasteca Casa Cinematográfica, desde la que levantan sus filmes, además de que también ha actuado en estas realizaciones. Para ella, es claro su camino, producir cine para llevar su talento actoral a cuadro.

“Yo produzco para poder actuar, me gusta producir, lo he ido aprendiendo sobre la marcha y me gusta la exigencia que tiene el producir, es como muy demandante y tiende a ser muy intenso; entonces, me gusta mucho sumergirme en los proyectos, las posibilidades que me ofrece el producir para actuar”, admite.

Por otra parte, al involucrarse en el detrás de cámaras de las películas de Lenin, Petra observa que este trabajo le sirve como herramienta en el campo actoral, ya que se nutre de la experiencia y visión de él como realizador.

“Aunque no vaya siempre a producir, me gustaría tener ese esquema en todas mis películas, porque el personaje se transforma desde el inicio hasta la postproducción, y como actores muchas veces no tenemos esa oportunidad de poder platicar con el director cuando está editando o doblando una voz en el estudio; inclusive en la corrección de color, eso es lo que me permite el producir, y también me he convertido en mejor actriz gracias a eso”, agrega Petra.

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