Al sur de la Ciudad, rodeada de árboles de oyamel, fresno y encino, se encuentra una edificación con túneles idílicos, pasajes que guardan una escena espiritual, jardines, portones, ventanales, celdas y oratorios que nos permiten imaginar cómo fue la vida de los Carmelitas Descalzos, una orden religiosa que habitó el convento hasta 1801.

La pandemia por COVID-19 y el confinamiento nos ha replanteado la importancia de los espacios abiertos y las actividades físicas, por ello el Desierto de los Leones se ha convertido en una opción viable para respirar aire fresco, realizar actividades como ciclismo y senderismo con el cuidado de las recomendaciones sanitarias correspondientes.

El Exconvento de Nuestra Señora del Carmen de los Montes de Santa Fe y Museo de Sitio es una construcción del siglo XVII; en 1917 fue declarado parque nacional y sus ruinas fueron restauradas para convertirse en un parque turístico.

El exconvento fue refugio de zapatistas, cuartel de tropas y fábrica de vidrio.

El término de “los Leones” se le adjudica a dos versiones: una que se relaciona con la presencia del gato montés en la zona y la otra al apellido de los hermanos León, quienes eran dueños de las tierras y representantes de los Carmelitas ante la Corona española.

El lugar conserva las celdas y oratorios donde los Carmelitas hacían sus ritos.