Investigadores del Imperial College de Londres y las universidades de Edimburgo y Liverpool realizaron un estudio en el que descubrieron que las citocinas o citoquinas, proteínas presentes en la sangre humana, agravan los cuadros de COVID-19 de pacientes infectados con el coronavirus SARS-CoV-2.

Según los resultados, publicados en la revista Science, las proteínas citocinas, llamadas GM-CSF,  estaban presente en niveles más altos en la sangre pacientes que enfermaron de forma grave por COVID-19, en comparación con personas sanas o con gripe.

Los científicos hallaron que las citocinas eran casi 10 veces mayor en las personas que murieron por COVID-19.

Los investigadores sostienen que detectar el aumento de citocinas o citoquinas ayuda a identificar a las personas en riesgo de desarrollar COVID-19 grave y ofrecerles tratamientos que combatan la enfermedad.

“La gente puede estar familiarizada con el término ‘tormenta de citocinas’, en el que los pacientes hospitalizados con COVID-19 tienen niveles elevados de proteínas inflamatorias en su cuerpo relacionadas con resultados graves y muerte”, explicó Ryan Thwaites, del Instituto Nacional del Corazón y los Pulmones en Imperial College de Londres.

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Para realizar el estudio, los científicos analizaron muestras de sangre de 470 pacientes ingresados por COVID-19 en hospitales de Reino Unido, y las compararon con muestras de personas con coronavirus leve, personas sanas y personas que habían padecido gripe porcina.

Aunque se detectaron varias proteínas inflamatorias generadas en personas enfermas, solo se hallaron citocinas en enfermos con cuadros graves de COVID.

A pesar de que algunas de estas proteínas inflamatorias ayudan al cuerpo a combatir la enfermedad, hay otras que pueden ocasionar daños a los órganos.

“Los pulmones están siendo dañados por el propio sistema inmunológico del paciente en lugar de ser dañados directamente por el virus, y podemos ver señales específicas en el sistema inmunológico que podrían ser responsables”, explicó Kenneth Baillie, de la Universidad de Edimburgo.

Peter Openshaw, del Imperial College de Londres, dijo que espera que la investigación de la que formó parte, ayude a encontrar tratamientos que sean más precisos que los que se aplican actualmente.