“Desconectarse psicológicamente del trabajo es importante para relajarse y recargar energía para el siguiente día laboral”

Steve M. Jex

Profesor de psicología organizacional e industrial de la Universidad Estatal Bowling Green

https://www.youtube.com/watch?v=LIcGnSbzOb8

Muchos sabrán lo que se siente: salir de la oficina y dirigirse a casa con la conciencia de que, en cualquier momento, podrían recibir una llamada del jefe. 

Lo saben quienes tienen empleos en los que el final de la jornada laboral no garantiza que el changarro se cerró hasta el día siguiente. En lugar de decir al jefe o al colega “hasta mañana”, suelen despedirse con una frase del tipo “cualquier cosa, me llamas”. 

O ni siquiera lo reafirman. Porque saben que “cualquier cosa” puede llegar a interrumpir los drinks after office, la clase de yoga, el paseo con el perro, la caminata en el parque, la película de Netflix o la cena familiar. Lo saben y seguramente ya se acostumbraron a ello, o al menos eso es lo que creen. 

Pero el cuerpo y la mente cobran factura en las personas que no se desconectan del trabajo en el día a día. 

En el estudio más reciente en el tema encabezado por el doctor Jan Dettmers, investigador de la psicología del trabajo de la Universidad de Hamburgo, en Alemania, se encontró que estar disponibles fuera del horario de trabajo tiene, a la mañana siguiente, efectos negativos en el estado de ánimo –mayor cansancio y tensión, por ejemplo– y aumenta los niveles de cortisol (la hormona del estrés) del trabajador, en respuesta a la anticipación del estrés. 

Los hallazgos, publicados el pasado mes de agosto en Journal of Occupational Health Psychology, no se explicaron por el número de llamadas que los empleados atendieron el día anterior, sino por el mero hecho de haber estado a la expectativa de cualquier interrupción, lo que les confirma que en realidad no tienen  el control de su tiempo libre. 

El estudio fue realizado con 132 empleados –en su mayoría hombres con una edad promedio de 42 años– de 13 compañías de diversas áreas como transporte y logística, informática, servicios técnicos, comercio, guarderías y hospitales.

Los participantes respondieron cuestionarios diarios durante cuatro días cuando estaban disponibles fuera de horario de oficina –incluyendo el fin de semana– y cuatro días cuando no tenían la responsabilidad de guardia. 

También se recabaron muestras de los niveles de cortisol de 51 participantes al despertar. 

La incertidumbre pesa

Otro estudio de este año realizado por investigadores de distintas instituciones europeas concluyó que la mera posibilidad de que nos llamen fuera del horario de oficina aumenta la sensación de fatiga y el estrés y, con ello, la necesidad de relajarse, reducir la tensión acumulada y recuperarse fuera del horario laboral para reponer la energía física y mental. Porque nunca nos sentimos completamente desconectados del trabajo. 

Y mucho menos nos permitimos relajarnos con la persona que tenemos a un lado. 

Como señala en Psychology Today el doctor Steve M. Jex, profesor de psicología organizacional e industrial de la Universidad Estatal Bowling Green, en Ohio, “cuando estamos constantemente pensando en el trabajo, checando el correo electrónico y tomando llamadas relacionadas con el trabajo, realmente nos estamos desconectando de aquellos que están a nuestro alrededor, como amigos y familia”.

Siempre conectados 

Ofrecen ventajas de comunicación, sí, pero lo cierto es que los dispositivos móviles no nos están ayudando a desconectarnos psicológicamente del trabajo. 

Como señala una investigación publicada en 2014 en la revista científica Industrial Health, del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional de Japón, “dado a la actual economía 24/7, las fronteras tradicionales entre el trabajo y la vida personal son cada vez más borrosas. Además, las tecnologías de información proporcionan la oportunidad de completar el trabajo de uno fuera de la oficina (…) e incluso más allá de las horas de trabajo tradicionales”.

En otro estudio de 2011, también encabezado por el doctor Steve M. Jex, de la Universidad Estatal Bowling Green, se analizaron las formas en las que 432 empleados separaban la vida personal y laboral, los límites que establecen en el uso de la tecnología en casa para fines laborales y cómo estos factores contribuyen al desapego psicológico del trabajo.

Entre los hallazgos, publicados en Journal of Occupational Health Psychology, se encontró que aquellos empleados que preferían no mezclar la vida laboral con la personal a través de ciertas prácticas o reglas en el hogar –no llevarse trabajo a casa o no utilizar el mismo número de teléfono para llamadas personales y del empleo, por ejemplo– tenían un mayor distanciamiento psicológico del trabajo en sus horas de ocio. 

Mientras que los empleados que dijeron tener una oficina dentro de casa –y no era un requisito– reportaban niveles de distanciamiento psicológico más bajos durante las horas fuera del trabajo. Son aquellos que no establecían límites respecto al uso de la tecnología en casa para fines laborales. 

Ante todo, satisfacción personal

¿Qué haces al llegar a casa después de un mal día en el trabajo? Si lo tuyo no es la cocina, pero tampoco el ejercicio, entonces busca otro pasatiempo que realmente te ayude a desconectarte de todo y enfocar tu mente en una sola cosa. 

La idea es aprender algo nuevo o hacer lo que ya sabes hacer por gusto, pero sin distracciones. De nada sirve que dibujes, si vas a estar pensando en ese mail que se te olvidó enviar antes de salir de la oficina o en el pendiente que tienes que palomear a primera hora del día siguiente.

Otra propuesta: participa en algún programa de voluntariado. De acuerdo con una investigación encabezada por la doctora Eva Mojza, del departamento de trabajo y psicología industrial de la Universidad de Konstanz, en Alemania, los empleados que en su tiempo libre trabajaban de voluntarios ganaban mucho  en términos de bienestar: no solo satisfacían la necesidad de decidir por cuenta propia, sino que también se sentían útiles al sumar mayores aprendizajes y asumir nuevos retos. 

Esto, además del beneficio de olvidarse completamente de las preocupaciones laborales. 

Las ventajas del voluntariado del día anterior se traducían en empleados con mayor disposición para escuchar de manera activa a la mañana siguiente, en el trabajo, y con un mejor estado de ánimo.

Los hallazgos del estudio fueron reportados en 2011, en Journal of Occupational and Organizational Psychology. 

Imponiendo la moda

Mientras algunas profesiones se prestan a que la agenda del día nunca sea predecible y a que el empleado prácticamente esté siempre disponible, los trabajadores de algunas minoristas estadounidenses del sector de ropa de moda, al menos hasta hace poco, también debían lidiar con guardias que ponen en jaque la forma en la que administran el tiempo personal fuera de la oficina. 

Por lo general se les agendan turnos con una semana o incluso menos de antelación. 

Es decir, deben estar disponibles en el momento en que se les necesite, aunque no sepan en qué momento van a ser requeridos. 

El pasado mes de agosto Andi Owen, Presidente Global de Banana Republic, anunció que dicha práctica se irá eliminando de forma gradual hasta que deje de existir en todas las tiendas para fines de este mes. 

“Además, cada una de nuestras marcas se ha comprometido a mejorar sus políticas de planificación para dar aviso a sus empleados de tienda con un mínimo de 10 a 14 días de antelación”, agregó Owen. 

“La mayoría de las marcas desplegarán estas nuevas políticas en septiembre, y todas las marcas de Gap Inc. están comprometidas a introducir gradualmente la calendarización avanzada a principios de 2016”. 

Fue en abril de este año cuando el Fiscal General del Estado de Nueva York, Eric Schneiderman, apuntó a evaluar la programación en guardia al solicitar información detallada del personal de 13 grandes cadenas minoristas, como Target, J.C. Penney y Abercrombie & Fitch.

En aquel entonces, Schneiderman dijo a Bloomberg que dicha práctica “realmente bloquea el día para un trabajador. No pueden programar otro trabajo; no pueden programar el cuidado de los niños (…) Es un problema cada vez mayor”. 

Laura Wilkinson, portavoz de Gap en San Francisco, California, adelantó que la compañía “está comprometida a establecer prácticas de planificación sostenibles que mejoren la estabilidad para nuestros empleados, al tiempo que ayuden a gestionar eficazmente nuestro negocio”.