Este martes 21 de junio tiene lugar el solsticio de verano, el día más largo del año en el hemisferio norte, y muchas personas se dieron cita en Stonehenge, la enigmática estructura inglesa con más de 5 mil años de antigüedad.

Lo anterior, debido a que ésta se encuentra alineada de modo que, durante el solsticio de verano, el Sol sale detrás de la Piedra Heel y los rayos se ven en el centro del círculo; sin embargo, su función original aún es un misterio.

De esta forma, se han formulado diversas teorías al respecto y un reciente estudio podría dar algunas pistas, pues éste señala que el monumento megalítico de Stonehenge pudo haber sido un enorme calendario solar.

Éste fue realizado por el arqueólogo Timothy Darvill, de la Universidad de Bournemouth, quien analizó el círculo de piedra y otros antiguos sistemas calendáricos para poder encontrar cuál era la función del Stonehenge.

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Así, en el artículo ‘Manteniendo el tiempo en Stonehenge’, publicado en la revista Antiquity, el investigador llegó a la conclusión de que el emblemático yacimiento es “un calendario solar basado en un año solar tropical de 362.25 días”.

Esto surgió luego de que el arqueólogo investigara debido a que muchas personas afirmaban que este lugar era un calendario por la peculiar alineación que ocurre cada vez que hay un solsticio.

 

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¿Cómo encontró que era un calendario?

Timothy Darvill comenzó examinando las piedras que conforman uno de los círculos internos del Stonehenge en donde encontró que todas ellas fueron colocadas en la misma fase, en el año 2 mil 500 A.C.

Posteriormente, analizó la numerología del monumento y comparó los datos que obtuvo con otros elementos calendáricos de la misma época, de acuerdo con los años en los que las piedras fueron colocadas.

 

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De esta forma, surgió su teoría de que las piedras eran una representación física del año, con lo cual las personas podían calcular los días, las semanas y los meses, explica el arqueólogo en el estudio.

¿Cómo funcionaba el calendario de Stonehenge?

Sobre su funcionamiento, Darvill indicó que éste es muy sencillo, ya que cada una de las 30 piedras del círculo representa un día dentro de un mes, los cuales estarían divididos en tres semanas.

Las semanas, además, estarían compuestas por 10 días y el inicio de cada una de ellas se diferencia con una piedra distintiva, y, aunque puede parecer extraño, este calendario no sería el único con semanas de 10 días.

 

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Lo anterior, debido a que en la antigüedad hubo muchas culturas, como la egipcia o algunas del Mediterráneo oriental, que también lo adoptaron, según explica la revista National Geographic.

Además de ello, el calendario también cuenta con años bisiestos, pues en él, el arqueólogo encontró que, de forma intercalada, añadían un día cada cuatro años, dentro del círculo de piedras de un mes compuesto por 5 días.

 

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Este mes intercalado está representado por los cinco trilitos, es decir, tres grandes piedras: dos horizontales y una vertical, las cuales están en el centro del círculo. Mientras que el día extra fue marcado con cuatro piedras fuera del henge.

Por otra parte, los solsticios de invierno y de verano estarían enmarcados por los mismos pares de piedras cada año, explica National Geographic.